9 de septiembre de 2008

Jules Leclercq





Jules Leclercq (Tourcoing, 1894 – 1966) es de los pocos hombres que bordan. Fue internado en el Hospital Psiquiátrico de Armentières debido a sus alucinaciones. Allí se encarga de organizar la ropa de la lavandería, lo que le da la oportunidad de hacerse con retales y viejos calcetines.

De profesión costurero, se hallaba familiarizado con lo hilos, los trapos y la costura, aunque no siempre se había expresado de esta manera. Los primeros años se dedicó a rellenar cuadernos con los supuestos agravios de que era objeto en el hospital. Le gustaba personalizar su ropa y tenía un gorro en que podía leerse “Muerte a Benoit”, nombre del supervisor que había firmado su admisión en el hospital.

Algunas de sus creaciones llegan a medir dos metros de altura y muchas están trabajadas por delante y por detrás. Tanto en su trabajo gráfico como bordado hay dos temas que se alternan, las escenas militares y los desnudos rodeados de flores. En las primeras llama la atención la composición organizada en secuencia, mientras que en su trabajo de desnudo se permite composiciones más libres. Otra constante será la inclusión de escritura, que hace referencia a su actividad mediúmnica.

Se declaraba a sí mismo médium y “Dador de fuego”. Tanto Tourcoing como Pas de Calais (lugares de nacimiento de Leclercq y del minero Lesage) se encuentran en el norte de Francia, en las inmediaciones de Lille. En aquella zona y por aquella época (finales del siglo XIX y principios del XX) las experiencias mediúmnicas estaban muy extendidas en los entornos humildes.

2 de septiembre de 2008

Creación textil en confinamiento

Leyendo el post del blog La Taberna del Mar sobre Marguerite Sirvins había sentido curiosidad por conocer las piezas creativas que había hecho esta mujer además de su famoso vestido de novia, cosido con hilos arrancados de sus propias sábanas.

Internada en un psiquiátrico a la edad de 41 años con diagnóstico de esquizofrenia, se sabe que había realizado numerosos bordados y acuarelas. Éste es uno de sus bordados, que al parecer siempre representaban escenas íntimas y familiares que recrean la infancia de la autora y donde los niños son los protagonistas.

Marguerite Sirvins “Escena de interior con muñeca”.
Entre 1944-1955. Hilo de lana y seda sobre tejido.

Otro hallazgo es la llamada Robe de Bonneval, obra anónima de una mujer internada en el Hospital Psiquiátrico de Bonneval en 1929, a partir de retales de tejido e hilo sobrante del taller de costura.

Anónimo “Traje de Bonneval”
Entre 1938 et 1948
Lana bordada sobre tejido y botones ;
120 x 100 x 3 cm

Comenzó a coserla a escondidas de todos, hasta que se sintió confiada para enseñarla. Tardó un total de diez años en terminarla y se compone de un conjunto de vestido, capa, toquilla, bolso y alfombra. Está bordado con motivos como plumas de pájaros y guirnaldas, siluetas de hombres y animales y se concibe como un vestido ritual.

Comenzó a confeccionarlo ante el anuncio de la muerte de su marido. Su objetivo era crear una obra tan solemne que reafirmara su poder frente a cualquier autoridad, administrativa o religiosa. Sería lucida en el curso de una celebración fastuosa, destinada a celebrar el reencuentro de la pareja en libertad, para vencer el pasado, el confinamiento y la muerte.

Por varios motivos nos recuerda a la obra de Marguerite Sirvins, y también a los atuendos de Vahan Poladian, a los impermeables de Willem van Genk y los mantos ceremoniales de Bispo Do Rosario.

28 de agosto de 2008

El Pasatiempo de Betanzos, en Galicia





Hace ya dos veranos que visité el Pasatiempo de Betanzos, el gran capricho de Juan García Naveira, recientemente salvado del abandono en que cayó desde la muerte de su autor en 1933. En su decadencia, se vio convertido en campo de tiro (durante la guerra civil) y en estercolero local años más tarde.

Su autor dedicó a su construcción 20 años, con fines didácticos además de recreativos, pretendía ilustrar a las gentes sobre diversos temas que interesaban al autor, por ello también se le llamó El Capricho Enciclopédico.

Juan García Naveira había viajado mucho y deseaba volcar su memoria y sus conocimientos en esta especie de museo fantástico. Éste recoge, como un gabinete de curiosidades al aire libre, hechos históricos, experiencias de sus viajes, alegorías e incluso reproducciones de obras de arte célebres.

En total abarca unos 8000m2 de terreno distribuidos en varios niveles. Cuenta con un inmenso jardín con estanques, un laberinto, varias grutas y terrazas.
El conjunto se vio afectado por la construcción de la carretera A6 que lo divide en dos mitades. En la actualidad una pasarela aérea comunica el inmenso jardín con la parte que podríamos llamar “parque temático” donde se encuentra la mayor parete de las esculturas, pinturas, etc…

17 de agosto de 2008

Repetición, estereotipia y estilo

Cuando Arieti analiza el proceso creativo en su libro “La Síntesis Mágica” nos habla del momento en que el arte paleolítico abandona su voluntad “vitalista” (más cercana a la representación naturalista del entorno) para dar paso a la “esquematización” que caracteriza el periodo Neolítico. A partir de entonces existirán varios momentos en la historia del arte en que se pasa de la representación vitalista a la esquemática. Con el advenimiento del cristianismo, por ejemplo, se rompe con la tradición griega del naturalismo idealizado. El arte bizantino, espiritual y trascendental, debía alejarse de lo corpóreo y volver a formas esquemáticas.

En el momento en que aparece la esquematización, surge la repetición y el diálogo de ésta con sus conceptos afines: la estereotipia y el estilo.

La estereotipia es el lado anticreativo de la repetición, ya que recurre a formas “acordadas” y no inventa nuevas. La novedad (o creatividad) en la estereotipia se introduce con pequeñas alteraciones en el ritmo de la repetición. El lenguaje de la publicidad juega mucho con esto.

“La estereotipia o cualquier tipo de repetición o ritmo puede ser utilizado en el arte más elevado, en forma puramente decorativa u ornamental, o en la publicidad moderna.”

(Arieti, La Síntesis Mágica, p. 179)

La RAE define “estereotipia” como: Repetición involuntaria e intempestiva de un gesto, acción o palabra, que ocurre sobre todo en ciertos dementes. Esta definición de la RAE apunta a un concepto importante del arte outsider: la presencia de la repetición en los procesos creativos. Si bien el arte outsider no recoge sólo las obras de enfermos mentales, todos sus autores tienen en común en su proceso creativo la preponderancia del proceso primario sobre el proceso secundario.

El proceso primario es primitivo, universal e inconsciente… más cercano a la locura, posee la fuerza de la creatividad en bruto. No se trata de que haya artistas del proceso primario y artistas del proceso secundario. El proceso secundario es el ejercicio consciente y sofisticado que domina el material en bruto para que el artista consiga sus objetivos.

Volviendo al tema de la repetición, la estereotipia puede provocar un ritmo interesante cuando se reitera una forma “original” es decir, personal del autor, como en el caso de la obra de Carlo.

Al fin y al cabo, reconocemos el estilo de un autor por lo que en sus obras hay de repetición y estereotipia.

Las obras de Carlo se reconocen al primer golpe de vista. En ellas siempre contamos con la repetición de figuras de perfil, a menudo humanas, aunque también le interesan animales como pájaros o caballos.

Estas figuras se componen con un solo color, suelen estar “agujereadas” y por alguna razón las percibimos con reminiscencias tribales, con cierto poder lisérgico.

Sus composiciones nos recuerdan al arte egipcio, tanto por su sentido narrativo en hileras como por el juego de escalas que escapa a la lógica de la perspectiva clásica.

Carlo Zinelli es un ejemplo del efecto mágico de la repetición. La repetición es poderosa porque crea un ritmo, y es ese ritmo el que permite llamar la atención sobre las pequeñas variaciones que pueden introducirse.

28 de julio de 2008

Exposición de Art Brut en Le Halle St. Pierre (París)

Nick-Blinko

Andrew Kennedy y Nick Blinko, guitarrista punk (1961)

halle_st_pierre

Anónimo

La primera vez que oí hablar del Art Brut fue en una visita a París, precisamente en el espacio llamado Halle Saint Pierre. Descubro con agrado que siguen realizando exposiciones de gran calidad en torno a ese tema. Esta vez se trata de dos exposiciones simultáneas, una sobre artistas Brut británicos y otra solamente de dibujos. Nos presentan trabajos de artistas muy conocidos como Madge Gill o Scottie Wilson junto a otros más desconocidos o incluso anónimos. Si alguien tiene la suerte de estar por allí este verano, debería ir a verla, además está muy cerquita del Pompidou.

Para más información e imágenes, recomiendo el artículo de Animula Vagula (en francés), un blog que no tiene desperdicio.

6 de julio de 2008

El reino de James Harold Jennings

James Harold Jennings. Fotografía de Mario del Curto
Fuente: http://www.criticarte.com/Page/ensayos/text/MarioDelCurtoFS.html?=MarioDelCurto.html

James Harold Jennings. Fotografía de Mario del Curto
Fuente: http://www.criticarte.com/Page/ensayos/text/MarioDelCurtoFS.html?=MarioDelCurto.html

James Harold Jennings, Amazon Women

19 1/2″ x 42″ paint on wood.
Fuente: http://www.gingeryoung.com

Desde su infancia, James Harold Jennings (Carolina del Norte, 1930-1999) había sido considerado un individuo excéntrico. Fue educado por su madre, quien le enseño “todo lo que debía saber sobre el mundo de ahí fuera (sic)”. Admite una fuerte inspiración religiosa en toda su obra, si bien de ninguna de las grandes religiones. Él cree en lo que llama “La Diosa”. Se autocoronó en un reino conformado por cinco viejos autocares que habían convertido en su vivienda y centro de su universo particular. Un universo gobernado por amazonas en donde conviven indios y vaqueros.

Durante un tiempo le interesaron las composiciones “mecánicas” con algunas partes móviles, pero en sus últimos años se centró en composiciones estáticas, de madera, que pintaba con colores vivos.

Se suicidó la mañana en que cumplía 68 años. Se sabe que el ritmo frenético al que cambiaba el mundo y la entrada en el nuevo milenio le atemorizaban.

29 de junio de 2008

Las muñecas de Morton Bartlett

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Morton Bartlett, fotografías de muñecas entre 1940 y 1960

morton_barlett

Morton Bartlett en 1932 y dos fotografías de muñecas entre 1940 y 1960

Morton Bartlett (Boston, 1903-1992) comenzó a construir sus muñecas niña (y también algún niño) en1936, fecha de publicación del libro The Doll de Hans Bellmer. Sobreviven 15 de ellas, que fueron descubiertas en un sótano después de su muerte junto a dibujos, trajes y cerca de 200 fotografías.

Construir cada una de estas pequeñas personas (de aproximadamente la mitad del tamaño real de un niño) primero en arcilla y luego en yeso le llevaba cerca de un año. Buscaba un nivel máximo de realismo, con lo que cada detalle era tratado con minuciosidad y un correcto sentido de la anatomía. A continuación las pintaba, les colocaba una peluca, las vestía con trajes especialmente confeccionados para ellas y las fotografiaba en distintas situaciones: regañando a un perrito, durmiendo en la cama, llorando, tocándose el pelo… y en ocasiones en actitudes con connotaciones eróticas.

Barlett quedó huérfano a los 8 años y se sugiere que su interés por recrear la infancia está relacionado con este hecho. Aunque no sabemos casi nada de su vida, sabemos que estudió dos años en Harvard y, algunos testimonios encontrados tras su muerte, manifiestan plena consciencia del ejercicio de sublimación que era su actividad artística.

Mi afición es esculpir en yeso. Su objetivo es el de de todas las aficiones: soltar los impulsos que no encuentran expresión por otros canales.

El crítico de arte Jerry Saltz señala su similitud respecto al trabajo de otros artistas como Henry Darger, Hans Bellmer, Degas, Robert Gober, Charles Ray, Jake & Dinos Chapman, Sally Mann, Jock Sturges, Simmons y Cindy Sherman.

21 de junio de 2008

Alexander Lobanov

lobanov

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Sordomudo tras padecer una meningitis a los 6 años, Alexander Lobanov (Maloga, Rusia,1924, 2003) tuvo una vida dura debido a su discapacidad y a una serie de sucesos que acaecieron a su familia (sufrieron una evacuación y el temprano fallecimiento del padre de Alexander). El hijo fue enviado en 1947 a una institución psiquiátrica y desde entonces pasó confinado el resto de sus días.

En el Hospital de Afonino donde vivió desde 1950 empezó a dibujar reproduciendo todas las imágenes que encontraba. Pocos años después superó su fase de mimetismo y desarrolló su propio imaginario donde él mismo es el motivo constante de representación. Sus autorretratos le muestran mirándonos con gesto impasible, casi siempre escudado en su Kalasnikov que agarra con ambas manos, ataviado con sombrero y ropas militares. Suele aparecer rodeado, bien de armas, bien de elementos de la naturaleza: anémonas, margaritas y patos salvajes.

Marcos dibujados encuadran las obras, a veces con motivos decorativos típicamente rusos. Suele incluir su nombre en grandes letras dibujadas con esmero, a veces también añade su apodo “Sacha”

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