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30 de noviembre de 2021

Justo Gallego y su exvoto desmesurado

El 28 de noviembre de 2021 falleció Justo Gallego y como humilde tributo me gustaría compartir con vosotros un texto que escribí para el libro L’Ouvrage (Editorial La Fábrica, 2019) del fotógrafo y cineasta francés Blaise Perrin. Os dejo también algunas imágenes de su magnífico proyecto:

Imagina que dedicas más de cincuenta años a saldar una deuda. Una deuda con la Virgen del Pilar, quien curó tu tuberculosis y te rescató de una depresión. Imagina que le prometes algo grande. En castellano existe la expresión “grande como una catedral” para indicar que algo es inmenso. Pues bien, en este caso la desmesura del exvoto es literal porque lo que el hombre del que vamos a hablar le ofrece a la Virgen es justo eso: una catedral.

Imagina que el terreno lo tienes y también cierto patrimonio familiar que puedes vender para conseguir los primeros materiales. El resto lo tendrás que inventar sobre la marcha: el cómo y el con qué. Sólo cuentas con tus manos y la fuerza de tu fe. En contra están los vecinos, la familia y a veces el clima, la debilidad del cuerpo… pero poco importa si el camino es justo. No en vano este hombre se llama precisamente así: Justo. No podía sino ser inquebrantable en su promesa.

Justo Gallego, su historia

Nacido en Mejorada del Campo en 1925, Justo fue agricultor hasta la edad de 27 años, cuando ingresó en el monasterio de Santa María de la Huerta para cumplir con su vocación y hacer feliz a su devota madre, con quien tenía una relación estrecha. Fue expulsado siete años después porque había contraído tuberculosis y según cuenta Justo, se temía que contagiara a los otros monjes. Sin embargo según los registros, más allá de la enfermedad, su fe no tenía cabida en un monasterio donde su extrema y austerísima visión de la entrega a Dios se veía como una amenaza para la comunidad.

Al verse rechazado por la iglesia, Justo cayó en una profunda crisis depresiva. Sin embargo, su vocación y su fe eran tan grandes que, apoyándose en ellas, logró transformar su depresión en una poderosa fuerza creativa. Como no pudo ser fraile dentro, decidió ser fraile fuera, consagrando su vida a la religión de una manera personal, a la vez íntima y ostentosa. Su fe estaba “al raso” y quiso levantar un edificio para contenerla: hacer que su fe fuera el edificio y que el edificio fuera su fe. Construyó una catedral de 8.000 m² y 35m de alto que a día de hoy consta de una iglesia, un baptisterio, una sacristía, dos claustros, una cripta, una sala capitular, una biblioteca y cuatro viviendas para sacerdotes.

El ex -monje comenzó la catedral sin plano alguno, guiado por la visión que del edificio tenía en su cabeza. Acudía por las noches a las fábricas de ladrillos para recoger las piezas defectuosas, inservibles para la venta. Piezas que ahora confieren a los muros ese aire onírico y expresionista tan hermoso. Luego organizaba estos ladrillos y otros materiales de desecho, que reconvertiría en material de construcción ante la mirada atónita de los vecinos.

Durante esos primeros años, para protegerse, Justo no habló con nadie. El personaje encarna a la perfección el tipo castellano de fisonomía enjuta y carácter adusto que dio lugar al célebre Quijote. Justo podría ser un Quijote contemporáneo empeñado en realizar lo imposible, defendiendo sus ideales ante todo y todos.

Los años pasaron y alrededor de la catedral el mundo siguió su curso. Justo incluso asistió a un cambio de tornas cuando el Señor Marketing, siempre tan voraz, se interesó por su historia y lo convirtió en eje de un anuncio de Aquarius. Este acontecimiento reportó visibilidad y reconocimiento al artífice de la catedral y a Mejorada del Campo, que empezó a enorgullecerse de aquél a quien miraba de soslayo.

Sus vecinos aprendieron a admirar al personaje, el ingenio de sus soluciones, la increíble magnificación de los recursos como, por ejemplo, el empleo de una rueda de bicicleta como polea. Se crearon plataformas de apoyo, recibió ayudas económicas y de trabajadores voluntarios de forma intermitente pero recurrente.

A día de hoy (el texto está escrito en 2019), con más de 90 años, Justo sigue trabajando sin descanso, a excepción de los domingos.

Justo Gallego y el art brut

La fuerza de su visión y lo colosal de la construcción nos lleva a pensar, inevitablemente, en aquel palacio mítico tan alabado por los surrealistas, Le Palais Idéal, construido por un cartero a semejanza de lo que había visto en sueños. La imagen de Cheval recogiendo piedras con su carretilla encuentra un paralelo en la estampa de Justo acudiendo a la fábrica por la noche a recoger los ladrillos descartados. Comparemos dos fotografías:ambos tienen la misma mirada implacable dirigida hacia el horizonte, la misma complexión física y hasta comparten un idéntico halo de austeridad.

Las pulsiones que llevan a personas de distintas culturas a acometer empresas similares resulta fascinante. Existen semejanzas entre los procesos creativos de arquitectos autodidactas de todas partes del planeta. Manifiestamente, uno de los rasgos característicos de la arquitectura “espontánea”es la utilización de todo tipo de materiales de forma heterodoxa, cualquier cosa puede convertirse en un elemento estructural o decorativo. La Catedral de Justo es una clara muestra de esta pulsión de aprovechamiento que no sólo estriba en la falta de medios, hay algo placentero en no añadir basura al mundo, en dar una nueva vida a los objetos.

Los cubos vacíos de pintura rodean y adornan las torres de la fachada; las barandillas están hechas con botes de chóped; las almenas construidas con botes de laca; otros envases sirven para encofrar las columnas de hormigón y el cartón encuentra su lugar en las paredes de las bóvedas.

Por encima de todo llama la atención la cantidad de muelles que hay por todas partes. A Justo le parecen hermosos y dice que los usa para decorar, lo que no es exacto. A poco que uno se adentre en la estructura, descubre que los muelles articulan casi todo: son la base de las columnas, de los arcos y de los escalones. Estos últimos son circulares y resultan extremadamente difíciles de subir en algunos tramos pero… “la esquina es fea”, sentencia Justo. Y en esto parece estar alineado con Antoni Gaudí, con quien comparte más de una coincidencia.

Las hazañas de los grandes arquitectos salvajes del art brut encuentran su eco en territorio español. Así, nuestro Justo Gallego pudiera ser como un cartero Cheval en Francia.

Por lo faraónico de su empresa y por el desafío a los límites que supone, Justo Gallego recuerda también a otro español, Lino Bueno, que a 120km de la catedral de Mejorada del Campo, en la localidad guadalajareña de Alcolea del Pinar, dedicó 20 años a vaciar una enorme piedra para hacerse una casa dentro. De gran envergadura es también El Pasatiempo de Betanzos, un capricho indiano que los hermanos García Naveira construyeron como un jardín enciclopédico de 90.000m² en Galicia. Las diferencias, al igual que las semejanzas entre estas arquitecturas, son palpables. Lino Bueno actuó por necesidad y los hermanos García Naveira por el gusto de materializar lo aprendido en sus viajes. Sus obras carecen de la indefectibilidad de la empresa de Justo, marcada por el fervor de la misión religiosa.

Asceta, devoto y trabajador incansable, el talante de Justo recuerda más al de Arthur Bispo do Rosario, quien también consagró su vida a una misión religiosa y creativa: representar lo que debía ser salvado el día del Juicio Final.

Bispo do Rosario reunió en el cuarto fuerte del psiquiátrico en el que estaba internado un ingente corpus de obras: maquetas, bordados, esculturas y ensamblajes llamados a representar el universo. Como Justo, Bispo sentía que debía ejecutar una misión ineludible, sin más opción que la de entregarse a ella y convertirse en mediador y demiurgo. Como Justo, Bispo comía y hablaba poco. Dedicaba sus fuerzas a la creación porque el tiempo apremiaba. Al fin y al cabo, ambos creadores construían y creaban por el mismo motivo: para que quedara testimonio de lo que consideraban importante.

Ahora imagina que Antoni Gaudí levanta la cabeza, que más de un siglo después de su muerte se entera de que en una pequeña ciudad madrileña otro individuo soñador –otro detractor de la esquina y ante todo, otro ferviente católico– está erigiendo su propia catedral desde hace más de 50 años.

Imagina que Gaudí conversa con Justo y que éste le habla de tomar decisiones según se avanza y de la belleza de las formas orgánicas. La conexión que sentiría Gaudí sería inmensa y culminaría al enterarse de que la calle en la que se yergue la catedral… ¡es la calle Gaudí, 1!

Quizás no es descabellado imaginar que de la boca del insigne arquitecto pudiera brotar el eslogan de aquella campaña de Aquarius: “el ser humano es imprevisible”.

L’ouvrage de Blaise Pierrin

Podemos desentrañar los insólitos materiales que componen esta obra, recorrerla, hablar con Justo; pero todo acercamiento a ella siempre deja un poso de misterio. Misterio que se encuentra en lo que no está.

Lo que está: una catedral delirante, un exvoto desproporcionado, la utopía, la renuncia a una vida real en la tierra a cambio de una imagen mental: un sueño imposible convertido en arquitectura Frankenstein.

Lo que no está: la experiencia del amor (humano), el descanso, la posibilidad de cambiar, de desinteresarse, la integración en el mundo real.

En este sentido, Blaise Pierrin es respetuoso con estos vacíos y con la psicología irreductible del personaje. Da cuenta de la futilidad del espectador y parece enmarcar sus tomas en el primer momento del día, un día que para Justo comienza muy temprano, a veces a las tres y media de la mañana: un despertar de rectitud y trabajo, de mente y manos. Sin pausa, sin ansiedad, sin visitantes: sólo el hombre y su recto camino.

Blaise Pierrin retrata principalmente fragmentos, me pregunto por qué. Pienso que a través del detalle y lo pequeño se conecta con lo inconmensurable, frente a las visiones generales, que se guardan en una caja.

17 de septiembre de 2021

Intervención en International Seminar Art of Visionary Women

Temida o adorada, la serpiente ha acompañado a mujeres y hombres como un símbolo recurrente a lo largo de la historia. Sola o en pareja, enroscada en espiral, ascendiendo, descendiendo, bicéfala, alada o transmutada en mítico dragón, la serpiente está presente en las cosmologías y ritos de iniciación de muchas culturas.

En los lugares donde se venera a la naturaleza, se venera también a la serpiente, mientras que las religiones del “espíritu” expresan su supremacía a través del sometimiento de un ofidio. Matar a la serpiente ha significado en la mitología griega y de Oriente Próximo someter a la oscura madre tierra a favor del luminoso padre cielo. Sin embargo, un análisis cuidadoso de estos relatos revela que el poder de la Tierra encarnado en la serpiente no puede ser aniquilado por completo, sino que pervive de forma latente en el nuevo orden surgido tras la contienda.

Siendo el Art Brut una cantera de imágenes del inconsciente y fiel reflejo de los movimientos sutiles de la psique que pugnan por salir, me parece interesante observar si lo serpentino se manifiesta en este territorio y si es así cómo lo hace ¿Se representa literalmente a las serpientes? ¿Se asimilan sus movimientos, su forma de escuchar, sus atributos, su simbología? ¿Se da en el arte de hombres y mujeres por igual?

Ésta y otras muchas intervenciones estimulantes tendrán lugar en el Seminario Internacional de Investigación sobre Arte de Mujeres Visionarias.

Inscríbete y obtén más información en: www.visionarywomen-art.com
12 de septiembre de 2019

Presentación de L’Ouvrage de Blaise Perrin

El póximo miércoles 18 de septiembre a las 19h tendrá lugar una presentación de “L’Ouvrage”, el maravilloso proyecto de Blaise perrin sobre Justo Gallego y su Catedral en Mejorada del Campo.

Nos vemos en el Institut Français de Madrid donde tendré el gusto de participar con unas palabras.

Espero veros allí para celebrar el fin del verano.

25 de octubre de 2015

Calle Afuera, exposición fugaz de arte bruto de Guanajuato en Madrid

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuato, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

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Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Varias obras en formato marcapáginas de Blanca Lara

Calle Afuera, exposición fugaz de arte bruto de Guanajuato en Madrid

En las calles de Guanajuato hay personas que colorean el afuera con sus ricos y diversos adentros. Personas que de una forma tímida pero anhelante (Blanca Lara) o críptica y solitaria (Alberto Rodríguez, Kalimán) interaccionan con los viandantes a través de sus artefactos.

Ana Karen G. Barajas lleva años siguiéndoles, acompañándoles y recogiendo algunas de sus creaciones. Uno de ellos es Alberto Rodríguez (1969) quien se hace llamar “Kalimán” por su gusto por la historieta y el programa de radio popular que se emitía en México entre los años 1963 y 1991.

Alberto se apodera de la publicidad que recoge por la ciudad y la interviene con su grafía. Escribe compulsivamente, a menudo por las dos caras y mientras lo hace, canta una especie de mantra “Ka Ka Equis Ka” que encuentra su eco en la escritura. A veces también rompe o quema sus creaciones y se unta la ceniza por el cuerpo, completando así una especie de ritual.

Salvo por breves estancias en un hospital psiquiátrico cercano a la ciudad, Alberto vive en las calles guanajuatenses, cobijado por la generosidad de los vecinos y sufriendo a veces su incomprensión.

Blanca Lara es otra persona a la que frecuentemente se ve en las calles vendiendo o produciendo marcapáginas. Estudió Ciencias de la Comunicación y cine en Alemania y parece que durante algún tiempo se dedicó a pintar composiciones abstractas. Actualmente tendrá unos cuarenta y cinco años (no se sabe con seguridad) y los dos temas nucleares de sus dibujos son las mujeres y los pollos. A veces se inspira en cuentos como Alicia a través del espejo o La Cenicienta y en ocasiones también toma imágenes de la vida diaria. Blanca produce en un estado cercano al trance, como pueden apreciar quienes se acercan a conversar con ella mientras dibuja en el Cafetal. El formato usado por Blanca es el del marcapáginas, utiliza folder o cartulina y se dispone a crear con acuarela, pluma y crayón. El antropomorfismo es una constante en sus dibujos y también llama la atención que los elementos de sus composiciones suelan ir ligados por una línea que recuerda a la forma en que sus ideas se conectan, como por un fino hilo, aunque carezcan de relación semántica.

Con el objetivo de mostrar las creaciones que Ana Karen G.Barajas ha ido recopilando estos últimos años y aprovechando su estancia en Madrid, hemos organizado una exposición fugaz con los dibujos de estos dos creadores.

karen-y-gracielaLa exposición “Calle Afuera. Art Brut de Guanajuato” podrá verse en el Espacio B de Lavapiés entre el 5 y el 8 de noviembre.

El día 5 a las 20h, daremos una charla con proyecciones para conocer mejor la obra de estos dos personajes singulares de Guanajuato. Esperamos veros allí.

-Ana Karen G. Barajas y Graciela García

Cómo llegar al Espacio B, calle Buenavista 39.

29 de julio de 2015

Josep Baqué, el guardia urbano que creó un bestiario

josep-baque-retratoJosep Baqué fue un policía municipal barcelonés que en su tiempo libre compuso un atlas de 1500 monstruos.

Para ser un agente de la ley los monstruos de la calle le interesaban bastante poco. Lo suyo eran las criaturas inventadas, seres surgidos de la yuxtaposición de miembros animales de diferentes especies con actitudes o detalles humanos.

Josep Baqué fue probablemente un hombre de la mente más que de la tierra. Un hombre que se esforzó por mantener un equilibrio entre interactuar con el mundo y su tendencia a retirarse de él.

Nació en Barcelona en 1895. Un dato curioso es que su madre habría querido tener una niña y lo vistió como tal hasta la edad de cinco años. Esto que puede parecer anecdótico quizás jugó un papel en esa vida disociada que después le llevó a vivir entre dos mundos: el real y el de su fantasía. Cuando no nos sentimos aceptados podemos huir hacia dentro y vivir en este mundo pero, como dijo Cortázar, con “la sensación de no estar del todo”.

Más tarde, en el colegio, le costaba la disciplina de estudio y se mostraba rebelde y excéntrico. Ya de niño aprendió a evadirse en el arte sobrevolando las ilustraciones de las revistas de Art Nouveau que le regalaba su tío. Es posible que su sensibilidad para el color y la ornamentación despertaran al contacto con estas ilustraciones y con los azulejos de la fábrica en la que trabajaba su padre, muy exitosa en la época.

Decidido e independiente, abandonó su casa con tan sólo 17 años para ganarse la vida en el extranjero, algo poco habitual en la época. Estuvo primero en Marsella y luego en Alemania, desarrollando trabajos diversos como pinche o picapedrero. Allí, sus cabellos rubios, su gran estatura y su dominio del idioma le jugaron una mala pasada cuando, en los albores de la Primera Guerra Mundial, intentó volver a España. Cosa que no consiguió hasta pasados varios trámites para demostrar que no era un desertor alemán.

Una vez en España tuvo que cumplir con sus obligaciones militares pero intentó mantenerse todo lo desapegado que le permitían los castigos.

Entre 1920 y 1928 vivió en Alemania, Bélgica y Francia, trabajando la mayor parte del tiempo como grabador en piedra de monumentos funerarios.

Nadie sabe por qué decidió regresar a Barcelona en 1928. Fue entonces cuando le consiguieron un empleo de guardia municipal. Vivió soltero y con su madre hasta la muerte de ésta. No se le conoció pareja hasta su fallecimiento en 1967, momento en que una mujer se puso en contacto con su sobrina para anunciarle el óbito e invitarla a venir a recoger sus pertenencias personales.

Podemos imaginar la sorpresa de su sobrina al encontrarse con la insólita creación de su tío. Ella era una de las pocas personas con las que Josep Baqué había tenido un vínculo cercano pero, desde que ella se casó, las relaciones se habían enfriado.

Observando los dibujos uno comprende que Josep Baqué se divertía, que jugaba. Que en la soledad de la creación se cargaba de la energía que la existencia mundana, siempre un poco ajena aunque no del todo indeseable, le hacía perder. Probablemente también se sosegaba y experimentaba ese extraño placer que sólo entendemos los niños raros, los que nos hemos abstraído —o substraído de la realidad— dibujando nuestra propia baraja de cartas. Esa mezcla de goce y ligero tedio al terminar una carta y pasar a la siguiente. Ponerlas todas juntas. Ver lo que se va creando. Guardarlas. Volver a mirarlas al día siguiente. Sentirse orgulloso y avaro.

Es posible que crear este atlas fuera para Josep Baqué una forma de regresar a la cálida guarida del niño solitario, inteligente, sensible y ligeramente inadaptado. Una manera de recuperar ese reducto de placer donde el tedio de la serialización y la diversión de las variaciones crean un caldo de fantasía y control de lo más reconfortante.

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Su enciclopedia de monstruos está compuesta por 1.500 dibujos de criaturas clasificadas como: “bestias y animales salvajes”, “hombres primitivos”, “murciélagos e insectos”, “arañas gigantes”, “serpientes”, “caracoles”, “pulpos y sepias”, “animales alados y peces”.

Cada lámina mide aproximadamente 17 x 34 cm y están realizadas con lápiz, témpera, tinta y acuarela sobre papel granuloso que encontraba en el trabajo. Todas cuentan con un marco y unas guías a lápiz para alojar una leyenda que permanece en todos los casos vacía.

Para Baqué la categorización y el orden eran muy importantes y las piezas están numeradas y recogidas en un estuche de cartón. Toda una suerte porque nos permite ver las diferencias entre los primeros dibujos, más naives, y los últimos, donde se aprecia la evolución.

— Hasta aquí llega el post sobre Josep Baqué y comienza una anécdota, si sólo te interesa Baqué aquí termina tu lectura—

Me encantan las casualidades y no puedo dejar de contarlo. Las casualidades son regalos que la vida reparte caprichosamente si bien, como dijo Pasteur, la casualidad tiende a sorprender a los espíritus atentos. También es cierto —y esto ya no lo dijo Pasteur — que a veces lo que parecen casualidades no son sino el fruto de una guía inconsciente en esos momentos en que la consciencia cree que manda y sin embargo te lleva a ver dos exposiciones que en principio no tienen nada que ver con Josep Baqué.

Y así fue como me tocó el regalo de la casualidad. Tras pasar la mañana inmersa en unos libritos de Josep Baqué que un amigo lector del blog ha tenido la amabilidad de enviarme, voy al Caixa Forum para ver una exposición que tenía pendiente desde hacía tiempo: Yo veo lo que tú no ves, una pequeña pero nutrida muestra sobre arte realizado por personas con TEA.

Allí me sorprendo con el paralelismo entre las obras de Baqué y las de Lilja Beer, una mujer de 37 años con autismo que también atesora su propia granja de animales imaginarios dibujados con lápices de colores y bolígrafos. La afinidad con los monstruos de Baqué salta a la vista.

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Dicho sea de paso la exposición merece la pena por el interés de algunas de las obras y porque ayuda a comprender la experiencia —la dureza y la riqueza— del autismo a través del testimonio gráfico/animado de algunas personas.

Aprovechando la visita al Caixa Forum voy a por la segunda exposición que tenía ganas de ver, una sobre animales en el arte egipcio. Lo sorprendente en este caso no sé si es la casualidad o que no me diera cuenta hasta ahora, escribiendo este post, del evidente paralelismo que hay también entre Baqué y el imaginario egipcio, que observaba, escogía y mezclaba los animales para concebir criaturas simbólicas.

Y después de este baño de criaturas inéditas me entran ganas de ponerme a dibujar y a crear mi propio bestiario.

¡Hasta después de las vacaciones!

17 de mayo de 2015

Primer día de un psiquiátrico deshabitado, los espacios de Toén

 

En este enlace puede verse el libro de Adriana Leira, fotógrafa y documentalista que fue testigo con su cámara del cierre del manicomio de Toén. Las fotografías son del día siguiente al traslado y en estos momentos la autora prepara la edición del documental “La Mudanza”, con los testimonios de las personas que compartieron aquel momento histórico.

El manicomio ya está cerrado pero la expresión “¡Vas a acabar en Toén!” sigue siendo utilizada por los ourensanos para señalar un comportamiento poco cuerdo. Es probable que el Hospital Psiquiátrico de Toén, cerrado en enero de 2012, perdure mucho tiempo en el imaginario cultural gallego como símbolo de la locura. Locura entendida “a la antigua manera”, pues en palabras de Adriana Leira, se trataba de una arquitectura creada para “contener” a los locos. De un espacio que, a pesar de las protestas del personal y de las familias de los pacientes, nunca consiguió el presupuesto necesario para ser transformado en un espacio terapéutico. Las personas que allí trabajaron lo describían de esta forma:

“Nos encontramos con un hospital muy deteriorado, sin las mínimas condiciones hosteleras, aislado y que fomenta el apartheid y el estigma y por otro la reivindicación de un espacio mejor, digno, saludable, confortable e inscrito en la vida social; que no expulse, sino que acoja en un vínculo social a sus moradores, eso sí con sus peculiaridades, que la mayoría de las veces están muy alejadas de lo normativo neurótico, que trenza lo social de esa categoría.”

“Frío, con barrotes en las ventanas, que le otorgan un aspecto más carcelario que sanitario, sin aseos individualizados en las habitaciones, lo que obliga a duchas comunes, y un diseño arquitectónico global antiguo y deteriorado, lo convierten además de por muchas otras razones, en un espacio inhabitable y nada terapéutico.”

El hospital fue fundado en 1959 por Manuel Cabaleiro Goas y nació como un proyecto faraónico, con todos los avances de la psiquiatría de la época. Fue exitoso durante los años 60, hasta que a principios de los 70 empezó el declive, con la muerte de Cabaleiro.

Cuarenta años después, en 2010, Mª Jesús Gómez Rodríguez, Mª Alcira Cibeira Vázquez, Yolanda Castro Casanova, Manuela Gil Vázquez y José Antonio Camposse escribieron al valedor do Pobo para denunciar la situación deplorable en que se encontraba y para conseguir una mejora más que necesaria. Las visiones contrapuestas provocaron un gran conflicto social y político del que da cuenta este artículo en la revista Norte de Salud Mental:

Toén: la historia se repite… muchos años después

Chús Gómez, Alcira Cibeira, José Antonio Campos. Psiquiatras, Hospital de Toén.
Yolanda Castro Casanova. Psicóloga Clínica, Hospital de Toén.
Luis Rodríguez Carmona Trabajador social, Hospital de Toén.
Moncho Area. Psiquiatra, Hospital de Conxo.

Finalmente, se decidió cerrar el hospital en enero de 2012 y los pacientes fueron reubicados en el Hospital de Piñor, antiguo tuberculoso. Por suerte, o mejor dicho gracias al exhaustivo trabajo de recuperación e inventariado de Alcira y Martín, se han salvado todas las piezas de los antiguos talleres de artes plásticas que estaban en los rincones mas insólitos del hospital y que hoy forman parte de la Colección de Toén.

Éstas son algunas de ellas:

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Imágenes de las obras de la Colección de Toén facilitadas por Alcira Cibeira.

En este enlace al blog “Diario de un médico de guardia” de David Simón puede encontrarse un interesante post sobre hospitales abandonados y mucha más información sobre Toén, psiquiatría y salud mental.

18 de abril de 2015

Serie de documentales Journeys into the Outside

Interesante documental, dividido en tres episodios, sobre algunas maravillas outsider de todo del mundo.

Primera estación del primer episodio: Les Rochers Sculptés. Situada cerca de St Malo, se trata de una formación rocosa tallada por el Abad Adolph Julien Fouré entre 1894 y 1910 y que representa las fechorías que unos temibles piratas, Les Rothéneufs, habían perpretado en la zona.

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En el documental se lanzan algunas preguntas interesantes como qué pudo llevar a este hombre religioso a dedicar los últimos 16 años de su vida a tallar las rocas para ilustrar un tema profano. Él afirmaba haberlo hecho para pasar el tiempo pero a buen seguro había maneras más sencillas de hacerlo, teniendo en cuenta que había sufrido una enfermedad que le dejó medio paralizado, sordo y mudo.

A pesar de estas dificultades físicas, él y un hombre que fue su ayudante se dedicaron a esculpir las piedras de granito de la playa representando las batallas que habían tenido lugar en la región durante el siglo XVI.

Para representar los cuerpos retorcidos y las muecas de los rostros, aprovecharon las formas que les sugerían las rocas. Entre todas las materias orgánicas, la roca parece ser una de las más sugerentes e invitantes para proyectar en ellas el archivo de imágenes que late en nuestro subconsciente.

Hoy en día esta intervención, lamida por el mar y por las pisadas de los turistas recupera poco a poco su forma originaria, perdiendo las huellas del esfuerzo del abad Fouré.

5 de abril de 2015

Josefa Tolrà

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josefa.tolra-medium-pepeta-cambrils-04Artículo sobre Josefa Tolrà en La Vanguardia o en este Artículo de El Cultural.

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