Archivo de la categoría ‘Art Brut’

30 de noviembre de 2021

Justo Gallego y su exvoto desmesurado

El 28 de noviembre de 2021 falleció Justo Gallego y como humilde tributo me gustaría compartir con vosotros un texto que escribí para el libro L’Ouvrage (Editorial La Fábrica, 2019) del fotógrafo y cineasta francés Blaise Perrin. Os dejo también algunas imágenes de su magnífico proyecto:

Imagina que dedicas más de cincuenta años a saldar una deuda. Una deuda con la Virgen del Pilar, quien curó tu tuberculosis y te rescató de una depresión. Imagina que le prometes algo grande. En castellano existe la expresión “grande como una catedral” para indicar que algo es inmenso. Pues bien, en este caso la desmesura del exvoto es literal porque lo que el hombre del que vamos a hablar le ofrece a la Virgen es justo eso: una catedral.

Imagina que el terreno lo tienes y también cierto patrimonio familiar que puedes vender para conseguir los primeros materiales. El resto lo tendrás que inventar sobre la marcha: el cómo y el con qué. Sólo cuentas con tus manos y la fuerza de tu fe. En contra están los vecinos, la familia y a veces el clima, la debilidad del cuerpo… pero poco importa si el camino es justo. No en vano este hombre se llama precisamente así: Justo. No podía sino ser inquebrantable en su promesa.

Justo Gallego, su historia

Nacido en Mejorada del Campo en 1925, Justo fue agricultor hasta la edad de 27 años, cuando ingresó en el monasterio de Santa María de la Huerta para cumplir con su vocación y hacer feliz a su devota madre, con quien tenía una relación estrecha. Fue expulsado siete años después porque había contraído tuberculosis y según cuenta Justo, se temía que contagiara a los otros monjes. Sin embargo según los registros, más allá de la enfermedad, su fe no tenía cabida en un monasterio donde su extrema y austerísima visión de la entrega a Dios se veía como una amenaza para la comunidad.

Al verse rechazado por la iglesia, Justo cayó en una profunda crisis depresiva. Sin embargo, su vocación y su fe eran tan grandes que, apoyándose en ellas, logró transformar su depresión en una poderosa fuerza creativa. Como no pudo ser fraile dentro, decidió ser fraile fuera, consagrando su vida a la religión de una manera personal, a la vez íntima y ostentosa. Su fe estaba “al raso” y quiso levantar un edificio para contenerla: hacer que su fe fuera el edificio y que el edificio fuera su fe. Construyó una catedral de 8.000 m² y 35m de alto que a día de hoy consta de una iglesia, un baptisterio, una sacristía, dos claustros, una cripta, una sala capitular, una biblioteca y cuatro viviendas para sacerdotes.

El ex -monje comenzó la catedral sin plano alguno, guiado por la visión que del edificio tenía en su cabeza. Acudía por las noches a las fábricas de ladrillos para recoger las piezas defectuosas, inservibles para la venta. Piezas que ahora confieren a los muros ese aire onírico y expresionista tan hermoso. Luego organizaba estos ladrillos y otros materiales de desecho, que reconvertiría en material de construcción ante la mirada atónita de los vecinos.

Durante esos primeros años, para protegerse, Justo no habló con nadie. El personaje encarna a la perfección el tipo castellano de fisonomía enjuta y carácter adusto que dio lugar al célebre Quijote. Justo podría ser un Quijote contemporáneo empeñado en realizar lo imposible, defendiendo sus ideales ante todo y todos.

Los años pasaron y alrededor de la catedral el mundo siguió su curso. Justo incluso asistió a un cambio de tornas cuando el Señor Marketing, siempre tan voraz, se interesó por su historia y lo convirtió en eje de un anuncio de Aquarius. Este acontecimiento reportó visibilidad y reconocimiento al artífice de la catedral y a Mejorada del Campo, que empezó a enorgullecerse de aquél a quien miraba de soslayo.

Sus vecinos aprendieron a admirar al personaje, el ingenio de sus soluciones, la increíble magnificación de los recursos como, por ejemplo, el empleo de una rueda de bicicleta como polea. Se crearon plataformas de apoyo, recibió ayudas económicas y de trabajadores voluntarios de forma intermitente pero recurrente.

A día de hoy (el texto está escrito en 2019), con más de 90 años, Justo sigue trabajando sin descanso, a excepción de los domingos.

Justo Gallego y el art brut

La fuerza de su visión y lo colosal de la construcción nos lleva a pensar, inevitablemente, en aquel palacio mítico tan alabado por los surrealistas, Le Palais Idéal, construido por un cartero a semejanza de lo que había visto en sueños. La imagen de Cheval recogiendo piedras con su carretilla encuentra un paralelo en la estampa de Justo acudiendo a la fábrica por la noche a recoger los ladrillos descartados. Comparemos dos fotografías:ambos tienen la misma mirada implacable dirigida hacia el horizonte, la misma complexión física y hasta comparten un idéntico halo de austeridad.

Las pulsiones que llevan a personas de distintas culturas a acometer empresas similares resulta fascinante. Existen semejanzas entre los procesos creativos de arquitectos autodidactas de todas partes del planeta. Manifiestamente, uno de los rasgos característicos de la arquitectura “espontánea”es la utilización de todo tipo de materiales de forma heterodoxa, cualquier cosa puede convertirse en un elemento estructural o decorativo. La Catedral de Justo es una clara muestra de esta pulsión de aprovechamiento que no sólo estriba en la falta de medios, hay algo placentero en no añadir basura al mundo, en dar una nueva vida a los objetos.

Los cubos vacíos de pintura rodean y adornan las torres de la fachada; las barandillas están hechas con botes de chóped; las almenas construidas con botes de laca; otros envases sirven para encofrar las columnas de hormigón y el cartón encuentra su lugar en las paredes de las bóvedas.

Por encima de todo llama la atención la cantidad de muelles que hay por todas partes. A Justo le parecen hermosos y dice que los usa para decorar, lo que no es exacto. A poco que uno se adentre en la estructura, descubre que los muelles articulan casi todo: son la base de las columnas, de los arcos y de los escalones. Estos últimos son circulares y resultan extremadamente difíciles de subir en algunos tramos pero… “la esquina es fea”, sentencia Justo. Y en esto parece estar alineado con Antoni Gaudí, con quien comparte más de una coincidencia.

Las hazañas de los grandes arquitectos salvajes del art brut encuentran su eco en territorio español. Así, nuestro Justo Gallego pudiera ser como un cartero Cheval en Francia.

Por lo faraónico de su empresa y por el desafío a los límites que supone, Justo Gallego recuerda también a otro español, Lino Bueno, que a 120km de la catedral de Mejorada del Campo, en la localidad guadalajareña de Alcolea del Pinar, dedicó 20 años a vaciar una enorme piedra para hacerse una casa dentro. De gran envergadura es también El Pasatiempo de Betanzos, un capricho indiano que los hermanos García Naveira construyeron como un jardín enciclopédico de 90.000m² en Galicia. Las diferencias, al igual que las semejanzas entre estas arquitecturas, son palpables. Lino Bueno actuó por necesidad y los hermanos García Naveira por el gusto de materializar lo aprendido en sus viajes. Sus obras carecen de la indefectibilidad de la empresa de Justo, marcada por el fervor de la misión religiosa.

Asceta, devoto y trabajador incansable, el talante de Justo recuerda más al de Arthur Bispo do Rosario, quien también consagró su vida a una misión religiosa y creativa: representar lo que debía ser salvado el día del Juicio Final.

Bispo do Rosario reunió en el cuarto fuerte del psiquiátrico en el que estaba internado un ingente corpus de obras: maquetas, bordados, esculturas y ensamblajes llamados a representar el universo. Como Justo, Bispo sentía que debía ejecutar una misión ineludible, sin más opción que la de entregarse a ella y convertirse en mediador y demiurgo. Como Justo, Bispo comía y hablaba poco. Dedicaba sus fuerzas a la creación porque el tiempo apremiaba. Al fin y al cabo, ambos creadores construían y creaban por el mismo motivo: para que quedara testimonio de lo que consideraban importante.

Ahora imagina que Antoni Gaudí levanta la cabeza, que más de un siglo después de su muerte se entera de que en una pequeña ciudad madrileña otro individuo soñador –otro detractor de la esquina y ante todo, otro ferviente católico– está erigiendo su propia catedral desde hace más de 50 años.

Imagina que Gaudí conversa con Justo y que éste le habla de tomar decisiones según se avanza y de la belleza de las formas orgánicas. La conexión que sentiría Gaudí sería inmensa y culminaría al enterarse de que la calle en la que se yergue la catedral… ¡es la calle Gaudí, 1!

Quizás no es descabellado imaginar que de la boca del insigne arquitecto pudiera brotar el eslogan de aquella campaña de Aquarius: “el ser humano es imprevisible”.

L’ouvrage de Blaise Pierrin

Podemos desentrañar los insólitos materiales que componen esta obra, recorrerla, hablar con Justo; pero todo acercamiento a ella siempre deja un poso de misterio. Misterio que se encuentra en lo que no está.

Lo que está: una catedral delirante, un exvoto desproporcionado, la utopía, la renuncia a una vida real en la tierra a cambio de una imagen mental: un sueño imposible convertido en arquitectura Frankenstein.

Lo que no está: la experiencia del amor (humano), el descanso, la posibilidad de cambiar, de desinteresarse, la integración en el mundo real.

En este sentido, Blaise Pierrin es respetuoso con estos vacíos y con la psicología irreductible del personaje. Da cuenta de la futilidad del espectador y parece enmarcar sus tomas en el primer momento del día, un día que para Justo comienza muy temprano, a veces a las tres y media de la mañana: un despertar de rectitud y trabajo, de mente y manos. Sin pausa, sin ansiedad, sin visitantes: sólo el hombre y su recto camino.

Blaise Pierrin retrata principalmente fragmentos, me pregunto por qué. Pienso que a través del detalle y lo pequeño se conecta con lo inconmensurable, frente a las visiones generales, que se guardan en una caja.

27 de mayo de 2021

Delirios metereológicos

Siempre he sentido una inclinación natural a relacionar cosas, a buscar los hilos que nos conectan. No sé si a veces los encuentro o si me los invento pero lo bueno es que esto me une a otras personas que como yo, experimentan pequeños éxtasis cada vez que algo se vincula.

Estos días, escuchando mi adorado podcast de El Libro Rojo conocí al meteorólogo José Manuel Viñas hablar de lo que han hecho las personas a lo largo de los siglos para intentar influir sobre el tiempo y lo conecté con el trabajo de uno de mis artistas Brut favoritos, el checo Zdeněk Košek, apodado “El meterorólogo” .

El proyecto de divulgación metereológica de José Miguel Viñas se llama Divulgameteo y en él habla, entre otras cosas, de curiosidades como los esconjuraderos, unas construcciones pétreas de planta cuadrada muy frecuentes en los Pirineos y que cuentan con cuatro puertas, una para cada punto cardinal. Los curas locales celebraban ceremonias en ellos para evitar las lluvias o las sequías, según lo que interesara en el momento.

esconjuradero de Pirineos

También me cautivaron las piedras de rayo, de las que se pensaba que aportaban protección ante las inclemencias a quienes las encontraban. Estas piedras llamaban la atención porque tenían un aspecto muy diferente a las del resto del entorno, por lo que creyeron que eran las puntas de los rayos que quedaban clavadas en la tierra y emergían a la superficie cada 7 años – número mágico por excelencia– para ofrecerse como talismán a los afortunados, que solían insertarlas entre las fisuras de los muros de sus casas.

piedras de rayo

Desde siempre, el ser humano ha deseado controlar el tiempo y muchas de estas creencias siguen vigentes hoy en día. Sin ir más lejos, aún hay mozas que llevan huevos a las monjas clarisas para pedirle a Santa Clara que no llueva el día de su boda. Otro ejemplo, en este caso de adivinación metereológica, es el del famoso Día de la Marmota que tiene lugar el 2 de febrero en Pensilvania. En este evento se observa a una marmota salir de su madriguera y si al hacerlo “ve su sombra” será un largo invierno, si por el contrario no lo hace, éste terminará pronto.

Todo esto me ha llevado a pensar en los dibujos del artista brut checo Zdeněk Košek, quien sentía la misión de modular y controlar el tiempo atmosférico. Sentado en la ventana de su apartamento rellenaba hojas y hojas con frenéticas anotaciones relacionadas con los fenómenos metereológicos y otros sucesos celestes, como el paso de una bandada de aves. El resultado de esta toma de datos son unos complejos sistemas diagramáticos indescifrables para cualquiera que no sea su autor.

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Košek sentía que todo estaba relacionado y por ejemplo, acumulaba botellas de plástico en su domicilio por miedo a desencadenar un desastre climático al tirarlas. Puede resultar extravagante pero bien mirado, podría entenderse como una intuición muy particular de lo que conocemos como efecto mariposa o al menos da cuenta de la conciencia del artista de vivir en un sistema dinámico ¿Cabe reflexionar sobre porqué nos resulta esto más disparatado que la tradición de ofrecer huevos a Santa Clara?

12 de septiembre de 2019

Presentación de L’Ouvrage de Blaise Perrin

El póximo miércoles 18 de septiembre a las 19h tendrá lugar una presentación de “L’Ouvrage”, el maravilloso proyecto de Blaise perrin sobre Justo Gallego y su Catedral en Mejorada del Campo.

Nos vemos en el Institut Français de Madrid donde tendré el gusto de participar con unas palabras.

Espero veros allí para celebrar el fin del verano.

23 de febrero de 2019

ART BRUT. La pulsión creativa al desnudo

ART BRUT. La pulsión creativa al desnudo. Graciela García

Nueva edición corregida y ampliada del libro Arte Outsider. La pulsión creativa al desnudo, publicado en 2015. Un  recorrido a través de los procesos creativos y de la relación esencial del ser humano con el arte. 

Existe una pulsión irrefrenable en el ser humano que le empuja a expresarse más allá de la escasez de medios, la falta de formación artística o las circunstancias adversas. Esa necesidad, nacida de la urgencia y las pulsiones más primarias, es especialmente rastreable en el arte realizado por personas diagnosticadas con enfermedades mentales, excluidas de la sociedad o que viven al margen de las convenciones. Es en ellos precisamente en quienes mejor se manifiesta la fuerza y autenticidad del art brut, la necesidad de expresión que nos arrastra a los límites del impulso creativo y que nos acerca al origen del misterio del hecho artístico.

Un recorrido por los procesos creativos de estos artistas que desarrollan su obra al margen de los circuitos académicos, museísticos y comerciales del arte convencional, destacando las convergencias existentes entre ellos y categorizando los lugares comunes que son habituales en este tipo de creaciones. La repetición, lo mediúmnico, la fusión entre escritura y plástica, el reciclaje y la creación de microuniversos son algunos de los grandes hitos que marcarán este viaje a través de lo más profundo del impulso creativo humano. Ningún otro lugar más apropiado para observarlo que aquí, desnudo, en el arte más puro de intenciones, el art brut.

El libro puede adquirirse en las principales librerías: Amazon, Casa del Libro, La Central, así como en la propia Editorial Sans Soleil

17 de noviembre de 2017

Inauguración de la exposición “Neus Sala, el Museo íntimo”

arte outsider en españa, barcelona. Neus Sala

El próximo 24 de noviembre a las 19h inauguramos la exposición “Neus Sala, el museo íntimo” en el Muxart de Martorell.
Comisariada por Marta Miró y Graciela García

23 de abril de 2016

Gelabert, el fontanero del manicomio y los tegramas.

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Tegrama de Gelabert
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Tegrama de Gelabert
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Tegrama de Gelabert

Gelabert entregaba cada día al Doctor Sarró una cuartilla con escritos y dibujos que él llamaba “tegrama” y que iba dirigida a Dios. En palabras de Gelabert un “tegrama” es un medio que se utiliza para comunicarse con la divinidad, a diferencia de un telegrama que sirve para relacionar a los hombres entre sí.

Gelabert vivía en un continuo éxtasis cosmogónico que conciliaba con las labores, más mundanas, que le habían sido asignadas en el asilo y que estaban relacionadas con su profesión de fontanero.

Desde su misión de “representante interino-intermitente, del pueblo ignorante y pagano” Gelabert encontraba mensajes divinos en cada rincón de su pequeño mundo. La naturaleza del patio del manicomio era su principal fuente de revelaciones. Las encontraba en el vuelo de un insecto, en las nubes, en la dirección del camino de una oruga… pero sobre todo en los números, especialmente en los de la primera docena –ya que más allá de ahí la divinidad no se interesa¬– según explicaba.

En una ocasión creció una planta en medio del patio de forma espontánea. Era una tomatera. En sus frutos y número de hojas Gelabert encontró la revelación que explicaba la comunión entre el cielo y la tierra.

A propósito de Gelabert, el doctor Ramón Sarró señaló la tendencia de tomar lo local para referenciar la totalidad en los delirios parafrénicos.
En realidad, todos los seres humanos nos servimos de nuestro pensamiento simbólico para interpretar el mundo a través de lo que conocemos. Gelabert sólo muestra esta tendencia llevada a tal extremo que nos permite observarla al desnudo. De la misma manera que el jardín del manicomio se convierte en el centro del mundo que produce diariamente símbolos que expresan el destino del mundo, todos derivamos conclusiones globales a partir de experiencias concretas en nuestro pequeño mundo. Es una manera de sostener la convivencia con la incertidumbre y el caos.

Fuentes:

HERNÁNDEZ MERINO, A. (2000): De la pintura psicopatológica al arte como terapia en España, 1917-1987. Universidad Politécnica de Valencia.

SARRÓ BURBANO, R. (1994): De la teoría mitologemática al homo demens (recopilación de MEDIAVILLA, J. L.; GIMENO, Barcelona, E. Policrom S. A.

6 de abril de 2016

Diploma de Art Brut en la Universidad de Granada

cartel DIPLOMA ART BRUT: MUNDOS PARALELOS, SINCERIDAD Y  BRUTALIDAD EN EL ARTEEl próximo 28 de abril tengo el placer de participar en el DIPLOMA ART BRUT: MUNDOS PARALELOS, SINCERIDAD Y BRUTALIDAD EN EL ARTE. I EDICIÓN

Tendrá lugar del 26 de abril al 9 de junio de 2016 y reunirá a los siguientes profesores que pondrán en común con los alumnos sus conocimientos y experiencias en torno al Art Brut:

Alegría Castillo Roses. Artista Plástica
Ángel Cagigas Balcaza. Universidad de Jaén
Asunción Jódar Miñarro. Universidad de Granada
Deborah Couette. Universidad de la Sorbona de París
Graciela García Muñoz. Comisaria e Investigadora
Jo Farb Hernández. San Jose State University de California
María Terrón Caracuel. Universidad de Málaga
Pablo Capitán del Río. Universidad de Granada
Pepa Mora Sánchez. Universidad de Granada
Roberto Pérez Gutierrez. Universidad de Granada
Víctor Borrego Nadal. Universidad de Granada

El curso plantea una inmersión en los microuniversos del art brut, es decir en el trabajo de artistas de todas las nacionalidades que sin haber recibido una formación artística reglada previa, desarrollan su obra fuera de los circuitos comerciales del arte y que involuntariamente cuestionan algunas certezas estandarizadas del mundo artístico contemporáneo.

El Diploma está dirigido principalmente a licenciados, graduados y estudiantes de Artes y Humanidades, Arquitectura y Ciencias de La Salud.

PLAZOS
Inscripción del 31 de marzo al 22 de abril de 2016

LUGAR DE REALIZACIÓN
Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada

HORARIOS
26,27,28 y 29 de abril de 2016 de 16:30 a 21:00 horas
4,5,6, 10, 11 y 12 de mayo de 2016 de 16:30 a 21:00 horas
17 y 18 de mayo de 2016 de 16:00 a 21:00 horas
19 de mayo de 2016 a las 19:00 horas (Inauguración Exposición)

DURACIÓN: 125 horas

PLAZAS: 60

PRECIO: 52,68 €*

PLAZO DE SOLICITUD DE BECA
Del 31 de marzo al 22 de abril de 2016
Se destinarán a becas un máximo del 13 % del presupuesto y se distribuirán conforme a los criterios establecidos según la normativa
de becas de la Universidad de Granada

Más información en la Web de la Universidad de Granada

Para inscribirte contacta con:
Fundación General Universidad de Granada-Empresa
Centro de Transferencia Tecnológica
Gran Vía de Colón 48. Planta 1ª
18071 Granada
Email: posgrados@fundacionugrempresa.es
Teléfono: 958 24 83 79

 

Descárgate el folleto con la información completa

25 de octubre de 2015

Calle Afuera, exposición fugaz de arte bruto de Guanajuato en Madrid

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuato, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Varias obras en formato marcapáginas de Blanca Lara

Calle Afuera, exposición fugaz de arte bruto de Guanajuato en Madrid

En las calles de Guanajuato hay personas que colorean el afuera con sus ricos y diversos adentros. Personas que de una forma tímida pero anhelante (Blanca Lara) o críptica y solitaria (Alberto Rodríguez, Kalimán) interaccionan con los viandantes a través de sus artefactos.

Ana Karen G. Barajas lleva años siguiéndoles, acompañándoles y recogiendo algunas de sus creaciones. Uno de ellos es Alberto Rodríguez (1969) quien se hace llamar “Kalimán” por su gusto por la historieta y el programa de radio popular que se emitía en México entre los años 1963 y 1991.

Alberto se apodera de la publicidad que recoge por la ciudad y la interviene con su grafía. Escribe compulsivamente, a menudo por las dos caras y mientras lo hace, canta una especie de mantra “Ka Ka Equis Ka” que encuentra su eco en la escritura. A veces también rompe o quema sus creaciones y se unta la ceniza por el cuerpo, completando así una especie de ritual.

Salvo por breves estancias en un hospital psiquiátrico cercano a la ciudad, Alberto vive en las calles guanajuatenses, cobijado por la generosidad de los vecinos y sufriendo a veces su incomprensión.

Blanca Lara es otra persona a la que frecuentemente se ve en las calles vendiendo o produciendo marcapáginas. Estudió Ciencias de la Comunicación y cine en Alemania y parece que durante algún tiempo se dedicó a pintar composiciones abstractas. Actualmente tendrá unos cuarenta y cinco años (no se sabe con seguridad) y los dos temas nucleares de sus dibujos son las mujeres y los pollos. A veces se inspira en cuentos como Alicia a través del espejo o La Cenicienta y en ocasiones también toma imágenes de la vida diaria. Blanca produce en un estado cercano al trance, como pueden apreciar quienes se acercan a conversar con ella mientras dibuja en el Cafetal. El formato usado por Blanca es el del marcapáginas, utiliza folder o cartulina y se dispone a crear con acuarela, pluma y crayón. El antropomorfismo es una constante en sus dibujos y también llama la atención que los elementos de sus composiciones suelan ir ligados por una línea que recuerda a la forma en que sus ideas se conectan, como por un fino hilo, aunque carezcan de relación semántica.

Con el objetivo de mostrar las creaciones que Ana Karen G.Barajas ha ido recopilando estos últimos años y aprovechando su estancia en Madrid, hemos organizado una exposición fugaz con los dibujos de estos dos creadores.

karen-y-gracielaLa exposición “Calle Afuera. Art Brut de Guanajuato” podrá verse en el Espacio B de Lavapiés entre el 5 y el 8 de noviembre.

El día 5 a las 20h, daremos una charla con proyecciones para conocer mejor la obra de estos dos personajes singulares de Guanajuato. Esperamos veros allí.

-Ana Karen G. Barajas y Graciela García

Cómo llegar al Espacio B, calle Buenavista 39.

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