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20 de junio de 2010

Sobre la colección de l’Art Brut de Lausanne

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Henry Darger

En una visita hace dos semanas a la colección de l’Art Brut de Lausanne tuve oportunidad de ver en directo algunas obras que conocía por reproducciones. Las imágenes de los catálogos suelen ser una obra en sí y a veces desmerecen los originales (o los mejoran).

Entre las piezas imposibles de reproducir sin sacrificar la impresión de tenerlas delante están los lienzos de Auguste Lesage. Por alguna razón los colores reales se parecen bastante poco a los colores de las reproducciones, los fondos son más neutros y las gamas más sutiles. Son increíblemente pulcros y simétricos. Sorprende lo grandes que son, en particular el primero que pintó, y están realizados con gran profusión de detalle que se pierde en las copias impresas.

También los dibujos de Anna Zemankova ganan mucho en directo, el trazo del dibujo es tan fuerte que son casi bajorrelieves. Tampoco me imaginaba que el blanco vestido de novia que confeccionó Marguerite Sirvins tendría por detrás botones de hilo de colores.

Por nombrar también alguna pequeña decepción, las obras de Wölfli no me produjeron el efecto que esperaba. Ya había visto algunos de sus dibujos en las exposiciones traídas a Madrid y me habían dejado un poco indiferente. Ver en Lausanne varias de ellas reunidas debería haberme ayudado a meterme en el universo del autor, tan conocido y tan admirado y sin embargo, por alguna razón las obras no me decían nada.

Todo lo contrario me pasó con Henry Darger, que no me había interesado hasta ahora. Nunca me habían interesado los estereotipados dibujos de las niñas Vivian, por lo que no me había fijado en los escenarios con la atención que se merecen. Algunos de ellos tienen un largo desarrollo en el que se da un interesante juego con las escalas y las transiciones entre espacios. Algo parecido me sucedió con Paul Amar, tampoco en su caso había sabido ver más allá del kitsch de las esculturas compuestan con elementos marinos y pintadas con barniz de uñas. Ni siquiera cuando las trajeron al Círculo de Bellas Artes hace unos años. Por el contrario al verlas reunidas en la oscura sala que le dedica el museo de Lausanne, se desvela que en esos teatrillos hay algo más profundo y potente de lo que parece a simple vista. La mayoría estaban presentados dentro de cajas de cristal e iluminados con varias bombillas escondidas entre las conchas de modo que parecían una especie de acuarios con submundos del otro lado del espejo.

Se puede ver un video con algunas de sus obras  aquí.

paul_amar

Paul amar

Fuentes de las imágenes:

Henry Darger
Paul Amar

1 de noviembre de 2008

Melvin “Milky” Way (Carolina del Sur, 1954)


Sus composiciones son mensajes crípticos compuestos con textos intrincados y fórmulas químicas y matemáticas, ecos fragmentarios de su época de estudiante en el instituto.

El sentido que para él tenían estas composiciones está relacionado con “la impresión de una elaborada revelación del orden oculto de las cosas, de las simetrías secretas del mundo capturadas mediante símbolos” (Rexer, How to look at Outsider Art, p. 149).

Rexer señala varias similitudes con la obra de Wölfli, por un lado el uso del lenguaje desde relaciones puramente formales, por otro, la música. Wölfli se refería a muchos de sus dibujos como composiciones musicales y las notas están casi siempre presentes en sus creaciones. A veces son sólo fragmentos que se filtran entre los espacios libres de las ilustraciones y bandas decorativas. En otras ocasiones, todo parece estar supeditado a la música y sus creaciones se basan en partituras disparatadas, rotas por la incursión de algún dibujo o collage.

Para Melvin Way, las frases y palabras de sus creaciones plásticas deben ser convertidas en sonido. Way sentía adoración por la música. Sabía tocar varios instrumentos y fue componente de grupos de Jazz y R&B.

Antes de la aparición de sus primeros problemas mentales, trabajó en una fábrica y como chofer. A partir de 1970 comenzó a sentirse aislado y dislocado, alternando épocas de vagabundaje con temporadas en habitaciones de protección oficial. Fue incitado a participar en alguno de los programas de creatividad de los hospitales. Allí, uno de los profesores alentó su trabajo y lo dio a conocer en los circuitos del arte de Nueva York.