Entradas con la etiqueta ‘visionary environments’

4 de enero de 2012

Chomo: “El hombre inventó el tiempo. Tenemos la eternidad por delante”

Chomo (Francia, 1907‐1999) es el creador del Village d’Art Préludien en Achéres‐La‐Forêt. Éste está concebido atendiendo al rol que su autor dice desempeñar como médium espiritual de una civilización perdida.Chomo cursó estudios artísticos pero tras el poco interés que suscitó su primera exposición en 1960, volvió la espalda al mundo del arte y se recluyó en un pequeño terreno donde creó el Pueblo del Arte del Preludio adoptando una postura orientada a deshacer el condicionamiento adquirido en su formación.

Estracto de una película de Antoine de Maximy realizada a sus 22 ans cuando Chomo tenía 78.
Producción y realización : Antoine de Maximy
Imagen : Benoît Duvert, Jean-Pierre Schaffner
Sonido : Michel Viollet
Música : Chomo
Montaje : Corinne Planchais
Mezcla : Sylvain Fage
Página web oficial de Chomo: www.chomo.fr

8 de octubre de 2011

Abierta convocotaria recepción de artículos sobre arte outsider/ “Call for entries”

nukain_mabusa

Nukain Mabusa
Junkerhouse
Karl Junker
ni tanjung
Ni Tanjung

Está abierta la convocatoria para el especial del Primer Número de la Sección Bric-à-Brac de la Revista Sans Soleil.

Para quienes aún no lo conocéis, Bric-à-brac es un espacio creado para la reflexión, en un contexto multidisciplinar, sobre temas como arte autodidacta, arte outsider, art brut y en general todo tipo de manifestaciones creativas que se dan al margen del “Arte con mayúscula”.

El tema del especial es “Arquitecturas/entornos outsider“. La recepción de material relativo al tema sugerido (u otros temas que se encuentren dentro de la línea editorial: arte outsider) comprende artículos de investigación, ensayos audiovisuales y fotográficos, entrevistas y reseñas.

El pdf con la información completa se puede descargar en Bric-à-brac

14 de abril de 2011

Cabañas Efímeras

Las Cabañas Efímeras Can Sis Rals

Las Cabañas Efímeras Can Sis Rals realizadas por de Joseph Pujiula i Vila (Gerona, 1937?) en la localidad de Argelaguer, estaban construídas en su totalidad con ramas y hojas de los bosques en los que se ubica.

La experiencia de Pujiula como constructor comenzó con algunos inventos disparatados como una barca de latas a la que añadió el motor de una vespa para navegar por el río Fluvià o un 2CV que también convirtió en un extraño vehículo anfibio.

Su primera construcción “arquitectónica” fue una presa de madera que retenía parte del agua de la riera para hacer un estanque de patos. Animado por el éxito de esta experiencia, se animó a construir una cabaña, a la que siguieron otras tantas y jaulas para los animales que recogía.

No podía parar de construir y una cabaña más osada con puente colgante, dos pisos y trampolín sobre el estanque fue su siguiente paso. Poco a poco fue añadiendo arquitecturas cada vez más complejas y altas, hasta crear una especie de poblado aéreo.

Las Cabañas Efímeras Can Sis Rals

Las imágenes proceden en su mayoría del libro “Escultecturas margivagantes: la arquitectura fantástica en España” escrito por Juan Antonio Ramírez.

20 de septiembre de 2009

La vejez como oportunidad (I)

S. P. Dinsmoor, Jardín del Edén

De todas la realidades (la vejez) es quizá aquélla de la que conservamos más tiempo en la vida una noción puramente abstracta. (Marcel Proust)

En el primer año de carrera en Bellas Artes teníamos una asignatura en la que debíamos escoger un tema en torno al que desarrollaríamos un proyecto, nuestro primer proyecto de investigación plástica. Debido a nuestra juventud lo acometíamos sin miedo, jugando y dando la vuelta a los pequeños descubrimientos que hacíamos con la ingenua ilusión de agotar el tema.

Hablo de esto porque el tema que yo escogí fue la vejez. Bajo el título Viejos mi proyecto presentaba multitud de experimentos en todas direcciones. Desde retratos realistas dibujados en la residencia del barrio con todo tipo de técnicas que iba aprendiendo y ensayando, hasta interpretaciones abstractas de lo que serían enfermedades como la demencia senil o la artrosis, pasando por esculturas con perchas encorvadas y otras ocurrencias.

Más allá de la dudosa calidad del resultado, la experiencia me sirvió para enfrentarme a uno de mis miedos evidentes, el miedo a envejecer, acompañado de esa sospecha abstracta de soledad a la que podría aludir la cita de Marcel Proust.

Realicé unas cinco visitas a la residencia de ancianos. Las personas que allí vivían me acogían con solemnidad o indiferencia. Me parecía increíble que individuos de aproximadamente la misma edad viviendo en las mismas circunstancias pudieran tener actitudes tan diferentes según lo que cargaran a sus espaldas. Recuerdo un hombre que era pura energía y adoptó el rol de introductor regalándome un esbozo oral de cada una de las personas que yo iba dibujando.

Algunos nunca se enteraron de que les dibujé y otros pocos mostraron indiferencia pero por lo general, tuve que hacer cada retrato dos veces para poder regalárselo a quien posaba.

Saqué una conclusión obvia: ¿qué debo hacer para ser como este señor (el introductor) cuando sea vieja? ¿cómo he de conducirme? ¿qué debo evitar para no quedarme en un recodo?.

Aún sigo habiéndomelas con esa inquietud y aplico una mirada ávida sobre las personas que mantienen su curiosidad y energía intactas siendo ya mayores.

Algunos lo demuestran embarcándose en proyectos creativos sin experiencia previa, dejándose la piel para sacar al exterior algo que llevan dentro con la premura de quien es consciente de su propia finitud.

El momento de la jubilación es un punto de inflexión que cada cual vive a su modo, como una marginación o como una oportunidad para dedicarse a lo que uno siempre quiso hacer con la serenidad propia de los años.

Bruno Montpied en su artículo Outsider art, the situacionist utopia : a parallel se fija en aquéllos que acometen su entrega a la vida creativa impulsados por una reacción contra la segregación de los mayores.

Habiendo alcanzado la edad de retirarse, estos hombres –y a veces mujeres- se sienten excluidos de la sociedad en la cuál han perdido su lugar.
Sus fuertes personalidades curtidas por circunstancias de la vida no se conforman con el vacío al que se sienten relegados. Sus “Palacios Ideales” nacen de esa represión inaceptable. La experimentación es su lenguaje de protesta, como si floreciera de manera natural y no hubiera alternativa.

Juan Antonio Ramírez nos habla con humor del síndrome de Juan Palomo para destacar que muchos autores outsider que construyen “Palacios Ideales” lo hacen tras la jubilación debido a que trabajan con sus propios recursos y necesitan disponer de tiempo.

Hace falta tiempo libre para dedicarlo a una actividad no remunerada, buena salud, energía, y un lugar propio donde poder trabajar sin impedimentos legales. Estas cosas no suelen darse de un modo coincidente hasta la edad adulta, cuando ya se han alcanzado o descartado ciertos objetivos profesionales y vitales, o cuando algunos desengaños (o iluminaciones) empujan a los individuos hacia la materialización de sus sueños privados.

Según este enfoque, la jubilación es una oportunidad que aprovechan personas como Máximo Rojo que sorteó las advertencias de su mujer que intentaba disuadirle para evitar las burlas de los vecinos. Máximo quería recrear en su jardín un material informe de conocimientos que habitaba su memoria. Sucesos de la historia que le interesaban, personajes emblemáticos en su vida y algunas parábolas personales. Lo comenzó a los 67 años y lo trabajó con devoción hasta su muerte. Ahora, el jardín de cemento languidece en la propiedad abandonada de Alcolea del Pinar.

Su historia es similar a la de Franz Gsellman, que tardó en poder entregarse a su pasión de ingeniero frustrado por las obligaciones de la granja en que trabajó toda su vida. Lo hizo a los 48 años y le dedicó los 23 siguientes. Aunque su trabajo no es el de un ingeniero al uso sino el de un artista juguetón que creó una máquina disparatada que producía luz, sonido y movimiento bajo el ambicioso título de Máquina del mundo.

También Charles Dellschau realizó sus dibujos sobre máquinas para volar a partir de los 78 años y Vollis Simpson, fabricante de maquinaria para mover casas, utilizó sus habilidades durante la jubilación para construir sus llamativos molinillos de más de 10 metros de alto a fin de calentar su hogar.

Una energía sin tregua se aprecia en S. P. Dinsmoor (EEUU, 1843-1932), soldado de la guerra civil y profesor de primaria, que a los 65 años llega a Lucas, Kansas y construye su casa y su propio Jardín del Edén poblado por estatuas de cemento y 30 árboles de cemento conectados por ramas sinuosas. También construyó un mausoleo para poder exponer su propio cuerpo embalsamado. A los 89 años se casó con una chica de 21. Su cuerpo yace, tal y como él deseaba, enterrado en su jardín.

Otro caso extraordinario es el del sátrapa Camille Renault (Francia, 1870- 1954) que esculpe en cemento los personajes de su Jardín de las sorpresas a partir de los 64 años en Attigny, Francia. Lo emprende como un desafío a su suerte que en pocos años se llevó a uno de sus hijos (ya había perdido otro en la guerra) y a su mujer. También sufrió la pérdida de su casa en un incendio.

Como él, tampoco Tressa Prisbey (1896-1988) fue una persona afortunada, y de un modo similar, comenzó a trabajar en su Pueblo de botellas a partir de los 60 años.

Más adelante seguiremos viendo autores que comienzan su actividad artística a una edad avanzada. En este post hemos citado a creadores de “entornos” y esculturas y en otros momentos ya hablamos de Bill Traylor que comenzó a dibujar con nada menos que 84 años, a la “abuela Moses” (76 años) , a Elisabeth Layton (68 años) …

28 de agosto de 2008

El Pasatiempo de Betanzos, en Galicia





Hace ya dos veranos que visité el Pasatiempo de Betanzos, el gran capricho de Juan García Naveira, recientemente salvado del abandono en que cayó desde la muerte de su autor en 1933. En su decadencia, se vio convertido en campo de tiro (durante la guerra civil) y en estercolero local años más tarde.

Su autor dedicó a su construcción 20 años, con fines didácticos además de recreativos, pretendía ilustrar a las gentes sobre diversos temas que interesaban al autor, por ello también se le llamó El Capricho Enciclopédico.

Juan García Naveira había viajado mucho y deseaba volcar su memoria y sus conocimientos en esta especie de museo fantástico. Éste recoge, como un gabinete de curiosidades al aire libre, hechos históricos, experiencias de sus viajes, alegorías e incluso reproducciones de obras de arte célebres.

En total abarca unos 8000m2 de terreno distribuidos en varios niveles. Cuenta con un inmenso jardín con estanques, un laberinto, varias grutas y terrazas.
El conjunto se vio afectado por la construcción de la carretera A6 que lo divide en dos mitades. En la actualidad una pasarela aérea comunica el inmenso jardín con la parte que podríamos llamar “parque temático” donde se encuentra la mayor parete de las esculturas, pinturas, etc…

6 de julio de 2008

El reino de James Harold Jennings

James Harold Jennings. Fotografía de Mario del Curto
Fuente: http://www.criticarte.com/Page/ensayos/text/MarioDelCurtoFS.html?=MarioDelCurto.html

James Harold Jennings. Fotografía de Mario del Curto
Fuente: http://www.criticarte.com/Page/ensayos/text/MarioDelCurtoFS.html?=MarioDelCurto.html

James Harold Jennings, Amazon Women

19 1/2″ x 42″ paint on wood.
Fuente: http://www.gingeryoung.com

Desde su infancia, James Harold Jennings (Carolina del Norte, 1930-1999) había sido considerado un individuo excéntrico. Fue educado por su madre, quien le enseño “todo lo que debía saber sobre el mundo de ahí fuera (sic)”. Admite una fuerte inspiración religiosa en toda su obra, si bien de ninguna de las grandes religiones. Él cree en lo que llama “La Diosa”. Se autocoronó en un reino conformado por cinco viejos autocares que habían convertido en su vivienda y centro de su universo particular. Un universo gobernado por amazonas en donde conviven indios y vaqueros.

Durante un tiempo le interesaron las composiciones “mecánicas” con algunas partes móviles, pero en sus últimos años se centró en composiciones estáticas, de madera, que pintaba con colores vivos.

Se suicidó la mañana en que cumplía 68 años. Se sabe que el ritmo frenético al que cambiaba el mundo y la entrada en el nuevo milenio le atemorizaban.

8 de junio de 2008

Forevertron


Forevertron es obra de Tom O. Every (Wisconsin, 1939) que en 1983 dejó el negocio familiar (una empresa de recuperación de material industrial) a su hijo para dedicarse a la construcción de este entorno compuesto por piezas desechadas de maquinaria. Su construcción está destinada a favorecer los viajes espaciales. Para ello cuenta con una cápsula-huevo en la cúspide dispuesta a ser lanzada al espacio en cualquier momento. Un telescopio construido con tubos y ruedas ayudaría a seguir el viaje espacial desde la tierra.

Todas las imágenes son de: http://www.neatorama.com/2007/09/11/
forevertron-worlds-largest-scrap-metal-sculpture-by-dr-evermor/ a excepción de la última que procede del libro Fantasy Worlds, editorial Taschen.


16 de mayo de 2008

Alejandro Santiago

Alejandro Santiago no es un artista outsider. Sin embargo sus 2501 migrantes de barro recuerdan en su aspecto y factura a las figuras de Nek Chand. El artista Oaxaqueño quiso con esta obra incitar a la reflexión en torno al tema de la migración masiva de mejicanos a EEUU. Sus esculturas están realizadas en barro y también son llamadas “monos de lodo”




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