Entradas con la etiqueta ‘Pinacoteca Psiquiátrica en España’

23 de abril de 2016

Gelabert, el fontanero del manicomio y los tegramas.

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Tegrama de Gelabert
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Tegrama de Gelabert
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Tegrama de Gelabert

Gelabert entregaba cada día al Doctor Sarró una cuartilla con escritos y dibujos que él llamaba “tegrama” y que iba dirigida a Dios. Sobre el origen del nombre “tegrama”, Gelabert explicaba que si bien el telegrama sirve para relacionar a los hombres entre sí, el tegrama se utiliza para relacionarse con la divinidad.

Gelabert vivía en un contínuo éxtasis cosmogónico si despreciar las labores mundanas de fontanero que le habían sido asignadas en el asilo. Estaba en contacto contínuo con la divinidad, de quien se consideraba representante «interino-intermitente, del pueblo ignorante y pagano» transcribiendo sus propias escrituras.

Gelabert encontraba mensajes divinos en cada rincón de su pequeño mundo. La naturaleza del patio del manicomio era su principal fuente de revelaciones. Las encontraba en el vuelo de un insecto, en las nubes, en la dirección en que caminaba una orguga… pero sobre todo en los números, especialmente los de la primera docena ya que más allá de ahí la divinidad no se interesa, explicaba.

En una ocasión creció una planta en medio del patio de forma espontánea. Era una tomatera. En sus frutos y número de hojas Gelabert encontró la revelación que explicaba la comunión entre el cielo y la tierra.

El Dr Sarró consideraba que la referencia a la totalidad en su más amplio sentido era una característica general de los delirios parafrénicos.

Fuentes:

HERNÁNDEZ MERINO, A. (2000): De la pintura psicopatológica al arte como terapia en España, 1917-1987. Universidad Politécnica de Valencia.

SARRÓ BURBANO, R. (1994): De la teoría mitologemática al homo demens (recopilación de MEDIAVILLA, J. L.; GIMENO, Barcelona, E. Policrom S. A.

3 de marzo de 2015

Sauvées du désastre, œuvres de deux collections de psychiatres espagnols (1916-1965)

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Esta exposición que puede verse en París entre el 7 de marzo y el 11 de abril de 2015 en la Galería Christian Berst recoge obras realizadas en España por enfermos mentales desde los años 10 hasta los 60 del pasado siglo xx, obras que han sido salvadas de la desaparición gracias al interés de dos figuras infaltables de la psiquiatría española, el Dr. Gonzalo Rodríguez Lafora y el Dr. Ramón Sarró Burbano, así como a la voluntad de sus respectivas familias por conservar tan importante legado.

Ambos psiquiatras, Lafora y Sarró, fueron figuras singulares en su época, psiquiatras inquietos y controvertidos que supieron ver más allá de la cerrazón de la psiquiatría española imperante y que cultivaron una intensa relación con lo que sucedía en Europa, desarrollando entre otros intereses, curiosidad y ánimo de estudio hacia las obras realizadas por enfermos mentales. Ambos expandieron los límites de la enseñanza que se impartía en su país, cursando parte de su formación en el extranjero y ambos sufrieron la politización de la psiquiatría durante la época de la dictadura.

En España, tras la guerra, los psiquiatras del bando ganador quisieron romper con el discurso anterior en pos de un «regeneracionismo moral» que no podía permitir que se desdibujara la frontera entre la cordura y la locura. Esto supuso un gran condicionante para los investigadores y una gran depreciación del arte realizado por los enfermos mentales, cuya puesta en valor, interpretación y conservación fue llevada a cabo por unos pocos psiquiatras aislados que, siguiendo la estela de Hans Prinzhorn, observaron estas creaciones con interés diagnóstico y antropológico. Entre ellos destacan Gonzalo R. Lafora, Ramón Sarró, Joan Obiols o José Antonio Escudero Valverde.

El grueso de la exposición que hoy podemos contemplar en la Galerie Christian Berst está formado por obras pertenecientes a la colección de Gonzalo R. Lafora, obras anteriores a su exilio forzado por la Guerra Civil Española y que se remontan por tanto a los años 20 y 30.

El Dr. Lafora intentó reunir una colección inspirada en la de Hans Prinzhorn, y consiguió exponerla en dos ocasiones. La primera en España, en diciembre del año 1935, en una “Exposición sobre plástica psicopatológica” organizada en el Instituto Cajal de Madrid. La segunda en París, en 1950 en el marco de la Exposición Internacional de Arte Psicopatológico que tuvo lugar en el Hospital de Sainte-Anne. Una exposición que contaba con obras procedentes de cuarenta y cinco colecciones de diecisiete países, agrupadas por diagnósticos psiquiátricos.

Las obras de la colección del Dr. Ramón Sarró son algo posteriores, fueron realizadas entre los años 50 y 60 y son en su mayor parte anónimas. Ramón Sarró Burbano promovió una exposición de Arte Psicopatológico en 1958 con motivo del IV Congreso Mundial de Psicoterapia organizado por el H. Clínico de Barcelona y analizó extensamente las obras de los enfermos mentales en su libro “De la teoría mitologemática al homo demens” centrándose en el estudio de algunos casos que vivió de cerca como el de Buey, un paciente con esquizofrenia que llevaba a dibujo sus delirios y cuya producción lamentablemente se ha perdido.

La mayor parte de la colección del Dr. Sarró ha desaparecido. Las obras supervivientes que podemos ver aquí, fueron rescatadas en los años 80 por el mismo Sarró y su nieto Ramón Sarró Maluquer en una visita a un Hospital Mental de Reus. Luego las obras se extraviaron de nuevo y permanecieron en paradero desconocido hasta comienzos del 2000, cuando aparecieron en dos tandas, en sendos rollos mal conservados en rincones de la inmensa casa que el doctor tenía en Barcelona. Por fortuna, poco después tuvieron lugar dos proyectos expositivos que propiciaron su restauración, Il.luminacions, una exposición organizada por Pilar Parcerisas sobre los visionarios en Catalunya y Pinacoteca psiquiátrica en España 1917 – 1990 una amplísima muestra comisariada por Ana Hernández de excelente planteamiento que reunió entre otros, obras del Dr. Lafora y del Dr. Sarró.

Más información en la web de la galería Christian Berst

8 de abril de 2012

La experiencia de la locura, dibujos científicos realizados por pacientes psiquiátricos

Teorías del funcionamiento cerebral según su propio padecimiento, realizadas por distintos pacientes españoles. Estos diagramas forman parte de la Colección del Doctor Sarró y fueron expuestos en la exposición itinerante Pinacoteca Psiquiátrica en España, 1917-1990

Tenemos la suerte de poder ver el catálogo completo en este enlace

Experiencia de la locura, dibujo científico realizado por un paciente psiquiátricoExperiencia de la locura, dibujo científico realizado por un paciente psiquiátrico

 

 

 

30 de enero de 2010

Algunas obras del Hospital de Toén, en Ourense

Todas estas obras son creaciones anónimas de 1990 y no tienen título, a excepción del óleo que representa a un peregrino, titulado Santiago y datado en 1985 y la imagen del hombre de perfil portando sombrero, que se titula Timbraos y es también de 1990.
A menudo me habéis preguntado si se conocen obras de arte outsider españolas. Es por ello que me gustaría seguir haciendo referencia a la reciente exposición Pinacoteca Psiquiátrica en España, 1917-1990. Hoy he querido mostrar obras de la colección del Hospital de Toén, realizadas por pacientes entre los años 1959 y 1990.

Además de las piezas que aquí se muestran, me ha parecido interesante hacer referencia al texto que se incluye en el catálogo, escrito por Alcira Cibeira Vázquez y David Simón Lorda, ambos psiquiatras, que estudian el archivo del hospital. Éstos observan que los primeros testimonios, aquéllos dibujos realizados antes de la instauración de un taller habilitado para la expresión plástica, son los más espontáneos. En ellos los pacientes se sirven de papel higiénico o cualquier otro material reciclado para abocetar sus ideas. Más adelante, en el contexto del taller, las obras se sienten más dirigidas.

De estas primeras creaciones espontáneas no tenemos ninguna muestra pero los psiquiatras detectan tendencias que ya hemos referido en este blog muchas veces: el interés por construir mundos alternativos, inventos y máquinas estrafalarias. Otra constante es la vinculación del escrito a la actividad plástica, los laberintos de palabras, las pictoescrituras, la producción de ambiciosos volúmenes autobiográficos, enciclopédicos… Es otra característica del arte hecho en psiquiátricos de todos los puntos geográficos. La reciente reunión de obras de la pinacoteca psiquiátrica española nos permite observar el mismo orden de tendencias en la producción artística de los enfermos mentales que la que hemos venido observando en el estudio de piezas más conocidas, procedentes en su mayoría de estudios anglosajones y franceses.

15 de noviembre de 2009

Pinacoteca Psiquiátrica en España

Este fin de semana he tenido la oportunidad de visitar en Valencia la maravillosa exposición Pinacoteca Psiquiátrica en España (1917-1990) que reúne una amplia selección de obras realizadas por pacientes psiquiátricos en España entre los años 1917 y 1990.

La muestra recoge un total de más de trescientas obras de colecciones privadas, reunidas en 8 secciones: Lo primitivo y ajeno, Geometrías, Arquitecturas, máquinas y otros inventos, Ángeles y demonios, Pictoescrituras, Alienista/ alienado, Escenas hospitalarias, Melancolía, Localización de la locura, La cabeza como alegoría, Sueños, delirios y monstruos.

La exposición también incluye documentos originales, material fotográfico y dos documentales sobre el Hospital de La Santa Cruz y sobre los 600 años de historia del manicomio Padre Jofrea. Un completo catálogo incluye además varias obras que no están en la exposición y un gran cuerpo de textos de varios autores vinculados al art brut o a la psiquiatría.

Uno de los autores que más han llamado mi atención es Pedro Alonso Ruiz, un paciente del manicomio de Toledo que realiza dibujos orientalizantes entre los años 1916 y 1941. Estos se caracterizan por partir de un esbozo a lápiz realzado por un marco delimitador. En una segunda fase el autor anima la composición mediante el trabajo con tintas de anilina de varios colores entre los que destacan el turquesa y el rojo. La tinta aguada y el lápiz se funden creando una nueva textura que también se halla en las frases escritas donde el pincel repasa cada una de las letras. El resultado es una composición alegre que tiene algo de trabajo textil, quizás por la abundancia de motivos decorativos o por el tipo de representación esquematizada que tiende a enmarcarse como si fuera un pañuelo o tapiz. Al parecer, Pedro Alonso Ruíz podría haber sido influenciado por los tapices bizantinos y persas que adornaban las calles toledanas durante la procesión del Corpus Christi.

No tenía más formación que la de su oficio de herrero pero mostraba aptitudes musicales y artísticas, con una sensibilidad muy especial para trabajar los motivos decorativos, los símbolos esquematizados y los patrones ornamentales.

Solía integrar textos en sus dibujos, que conforman la imagen junto al resto de elementos compositivos o la apostillan con alusiones al Doctor Lafora o al propio autor, en lo que parecen ser firmas. Su caligrafía es también decorativa y las terminaciones de las letras se enroscan o rematan con un punto de tinta.