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4 de marzo de 2012

Las “muñecas” de Aurie Ramírez

Cada vez estoy más segura de que lo importante en el arte, en la literatura o en cualquier acto creativo es “tener gracia”. Es algo que sucede, no se puede forzar, la tienes o no la tienes y en el segundo caso puedes pasarte la vida persiguendo un destello que vislumbras de vez en cuando, obteniendo algunos logros y cierto reconocimiento tal vez.

Aurie Ramírez tiene gracia, no es de extrañar que su obra le guste por ejemplo a Cindy Sherman (Entrevista a Cindy Sherman por el Museum of Everything, /pdf).

Sus acuarelas recuerdan a las de Henry Darger aunque su universo carece de la construcción narrativa de éste y comparte sólo una pequeña parte de su poder turbador.
Aurie RamírezAurie Ramírez

Fuente de las imágenes : Creative Growth Arts Center / CGAC
Ver más obra de Aurie Ramírez en este post.

20 de junio de 2010

Sobre la colección de l’Art Brut de Lausanne

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Henry Darger

En una visita hace dos semanas a la colección de l’Art Brut de Lausanne tuve oportunidad de ver en directo algunas obras que conocía por reproducciones. Las imágenes de los catálogos suelen ser una obra en sí y a veces desmerecen los originales (o los mejoran).

Entre las piezas imposibles de reproducir sin sacrificar la impresión de tenerlas delante están los lienzos de Auguste Lesage. Por alguna razón los colores reales se parecen bastante poco a los colores de las reproducciones, los fondos son más neutros y las gamas más sutiles. Son increíblemente pulcros y simétricos. Sorprende lo grandes que son, en particular el primero que pintó, y están realizados con gran profusión de detalle que se pierde en las copias impresas.

También los dibujos de Anna Zemankova ganan mucho en directo, el trazo del dibujo es tan fuerte que son casi bajorrelieves. Tampoco me imaginaba que el blanco vestido de novia que confeccionó Marguerite Sirvins tendría por detrás botones de hilo de colores.

Por nombrar también alguna pequeña decepción, las obras de Wölfli no me produjeron el efecto que esperaba. Ya había visto algunos de sus dibujos en las exposiciones traídas a Madrid y me habían dejado un poco indiferente. Ver en Lausanne varias de ellas reunidas debería haberme ayudado a meterme en el universo del autor, tan conocido y tan admirado y sin embargo, por alguna razón las obras no me decían nada.

Todo lo contrario me pasó con Henry Darger, que no me había interesado hasta ahora. Nunca me habían interesado los estereotipados dibujos de las niñas Vivian, por lo que no me había fijado en los escenarios con la atención que se merecen. Algunos de ellos tienen un largo desarrollo en el que se da un interesante juego con las escalas y las transiciones entre espacios. Algo parecido me sucedió con Paul Amar, tampoco en su caso había sabido ver más allá del kitsch de las esculturas compuestan con elementos marinos y pintadas con barniz de uñas. Ni siquiera cuando las trajeron al Círculo de Bellas Artes hace unos años. Por el contrario al verlas reunidas en la oscura sala que le dedica el museo de Lausanne, se desvela que en esos teatrillos hay algo más profundo y potente de lo que parece a simple vista. La mayoría estaban presentados dentro de cajas de cristal e iluminados con varias bombillas escondidas entre las conchas de modo que parecían una especie de acuarios con submundos del otro lado del espejo.

Se puede ver un video con algunas de sus obras  aquí.

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Paul amar

Fuentes de las imágenes:

Henry Darger
Paul Amar

29 de junio de 2008

Las muñecas de Morton Bartlett

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Morton Bartlett, fotografías de muñecas entre 1940 y 1960

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Morton Bartlett en 1932 y dos fotografías de muñecas entre 1940 y 1960

Morton Bartlett (Boston, 1903-1992) comenzó a construir sus muñecas niña (y también algún niño) en1936, fecha de publicación del libro The Doll de Hans Bellmer. Sobreviven 15 de ellas, que fueron descubiertas en un sótano después de su muerte junto a dibujos, trajes y cerca de 200 fotografías.

Construir cada una de estas pequeñas personas (de aproximadamente la mitad del tamaño real de un niño) primero en arcilla y luego en yeso le llevaba cerca de un año. Buscaba un nivel máximo de realismo, con lo que cada detalle era tratado con minuciosidad y un correcto sentido de la anatomía. A continuación las pintaba, les colocaba una peluca, las vestía con trajes especialmente confeccionados para ellas y las fotografiaba en distintas situaciones: regañando a un perrito, durmiendo en la cama, llorando, tocándose el pelo… y en ocasiones en actitudes con connotaciones eróticas.

Barlett quedó huérfano a los 8 años y se sugiere que su interés por recrear la infancia está relacionado con este hecho. Aunque no sabemos casi nada de su vida, sabemos que estudió dos años en Harvard y, algunos testimonios encontrados tras su muerte, manifiestan plena consciencia del ejercicio de sublimación que era su actividad artística.

Mi afición es esculpir en yeso. Su objetivo es el de de todas las aficiones: soltar los impulsos que no encuentran expresión por otros canales.

El crítico de arte Jerry Saltz señala su similitud respecto al trabajo de otros artistas como Henry Darger, Hans Bellmer, Degas, Robert Gober, Charles Ray, Jake & Dinos Chapman, Sally Mann, Jock Sturges, Simmons y Cindy Sherman.

9 de marzo de 2008

Henri Darger

Darger escribió e ilustró un libro de 15.154 páginas titulado “Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la rebelión de los Niños Esclavos”.

Todo sucede en un planeta alrededor del cuál orbita la tierra. En el reino cristiano de Abbiennia. Allí los soldados llamados Glandelinians tienen esclavizadas a las niñas Vivians. Las batallas ilustradas refieren el momento de rebelión de las niñas Vivian y los castigos a que son sometidas por parte de los soldados.

Darger era muy detallista. Cada personaje tenía un nombre y especificaba hasta el más minimo detalle de sus paisajes. Su universo le tenía tan absorto que incluso compuso las marchas militares de las batallas.

Las acuarelas estremecen por la combinación del universo naïf en que se mueven los personajes, un paraíso natural poblado de flores y mariposas, junto con escenas violentas de gran crudeza. A simple vista las Vivians recuerdan a los dibujos esteriotipados de la época, lo que inquieta es que tienen un pequeño pene.

Se sabe que las niñas representadas en su obra simbolizan los valores cristianos. Hay quien sostiene que su cuerpo está inspirado en el del niño Jesús con el cuál estaba tan familiarizado (iba a misa cinco veces al día) de ahí su ambigüedad sexual.

Su vida fue dura. Pasó por un orfanato y una institución mental, de la que se fuga. Más tarde intentó fundar una sociedad para la protección de los niños. Estaba obsesionado con el maltrato infantil y en concreto con el asesinato de una niña que fue estrangulada en 1911.

En otro de sus libros apuntaba los partes metereológicos, tema que le obsesionaba y el único que le hacía salir de su mutismo para conversar con los vecinos. Junto a sus notas escribía mensajes increpando al hombre del tiempo.

El pasado domingo 2 de marzo El País Semanal dedica un artículo a este artista outsider a cargo de Agustín Fernández Mallo, autor de Nocilla Dreams, obra referencia de la llamada novela posmoderna.