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13 de marzo de 2016

José Manuel Egea. Quedar negro para siempre

Desde que tenía diez años José Manuel Egea (Madrid, 1988) se ha sentido fascinado por el mito del Hombre Lobo y en particular por la fase de transformación del hombre en bestia, por ese paso de blanco a negro, de ser humano a criatura poderosa y terrible.

Aunque empezó a pintar y dibujar siendo muy niño, José Manuel Egea ha desarrollado la mayor parte de su obra en los talleres del Colectivo Debajo del Sombrero, que le acogen desde 2010. Su obra abarca desde el dibujo y la intervención de revistas, hasta muñecos y máscaras, pasando por la escultura y la acción.

La “lobez” en la obra de Jose Manuel Egea

La fábula del hombre que se transforma en lobo es la raíz de la obra de Egea y como ésta también participa del carácter performático del mito. Una de sus líneas de trabajo consiste en la intervención de fotografías que arranca de revistas y que raya con bolígrafo hasta que el retratado queda sepultado bajo el negro de la tinta, desapareciendo tal y como le conocemos para dar paso al monstruo.

Al observar de cerca las imágenes comprendemos que la dirección e intensidad del trazo de bolígrafo o rotulador es fundamental para provocar la emergencia de la bestia. Egea no se conforma con cubrir la imagen de negro. Se trata más bien de invocar al animal que late dentro del retratado y que pugna por salir. Se raya en la dirección en la que el pelo brota de la cara. Se raya con muchísima fuerza, dejando huella en el papel violentado. Trascendiendo su aparente lisura, transformándolo a él también.

Obras de Egea de 2012 y 2013

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Obra de Egea de 2015

A Egea no le resulta difícil conectar con la lobez –como él mismo la llama– que reside bajo la apariencia de las personas. Él la conoce bien debido a sus propios accesos durante los que se manifiestan su necesidad de aullar para tranquilizarse y su pasión por rasgar todo tipo de cosas, en especial su ropa.

Su familia cuenta que en casa tiene la manía de romper papeles, de preferencia imagenes de revistas y de libros, sobre todo de arte, que deben esconderle para evitar que los corte o les arranque las tapas. Su familia mitiga esta pulsión ordenando los libros con los cantos hacia dentro para que no se vean las cubiertas. También rasga todos los cuadros y láminas. Algunos de estos siguen colgados con las telas rotas y caídas hacia delante con el cosiguiente desconcierto de las visitas.

El imaginario de Egea

El imaginario de Egea se nutre de figuras y rasgos físicos asociados al universo del Hombre Lobo, se influencia por el lenguaje de los cómics de Marvel y ante todo, emerge como un universo propio: singular y consistente.

Las garras son una estilización puntiaguda de una mano en la que suele señalar una articulación en cada dedo mediante un círculo.

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Obra de Egea de 2013

Las orejas, también puntiagudas, a veces recuerdan más a las orejas de un conejo que a las de un lobo, como si en ellas lo más importante fuera señalar lo asombroso de su crecimiento. A menudo vacía, ennegrece o perfora los ojos en las imágenes de las revistas. Es raro que no intervenga los ojos para hacer desaparecer de ellos “lo humano”.

La luna llena, cuya aparición está en la leyenda asociada a la transformación del hombre en lobo, es representada por Egea como una especie de granada que contiene fecunda a otros círculos a su vez.

Algo que también está muy presente en su obra es la representación del hocico y las fauces del lobo o, expresado en sus propias palabras, el “morro hasta aquí” al que también llama “factor machista”, lo que no se sabe muy bien qué significa. Podemos ver este morro dibujado sobre la fotocopia de una fotografía en la que aparece junto a unos niños. Arriba a la izquierda está la luna-granada.

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Intervención de Egea sobre fotocopia de fotografía

También hay una serie de palabras o frases que le atraen y que repite misteriosamente mientras dibuja: andrógino, nacimiento, transformación, machistar, Fantariló, Guéndido, me gustaría ver nacer a mi padre, sacristía, nacer desnudo, cordón umbilical, Aldano Pegalobeces, el tonto la playa, pegar la lobez a un adolescente se vuelve medio hombre medio lobo, Que duerman con él, ponerse negro, hipertricosis, crisálinda, quedar negro para siempre, los hominidos –los hominidos al parecer le dan mucho miedo.

Intereses recientes

En su trabajo reciente está muy interesado en los palos, los coge de la calle y los arranca de los árboles. Los considera asociados a la muerte del Hombre Lobo, lo que resulta una confusión interesante porque tradicionalmente sólo se puede matar a un hombre lobo con una bala de plata, si bien resulta más orgánico y potente la imagen de la estaca, tradicionalmente asociada a la muerte de los vampiros. Esta fusión o confusión entre seres legendarios no es disparatada. Ambos son considerados los dos mitos más universales que existen. Ambos están relacionados con el hombre-bestia que es indestructible por medios convencionales y los dos son extremadamente fuertes, astutos y rápidos.

Un arquetipo: La Fuerza

El otro ser legendario que atrae a Egea, aunque en menor medida que el Licántropo es el superhéroe de Marvel Hulk, la Masa, cuyo principal atributo es la potencia descomunal de su enorme cuerpo y al que Egea gusta de imitar.

José Manuel Egea parace sentir una atracción especial por la fuerza además de, como venimos diciendo, una habilidad singular para sacar la bestia que mora debajo de lo apariencial, para revelar lo poderoso, lo animal, lo negro. Hay una carta del Tarot, el arcano número XI “La fuerza”, que refleja bien la potencia simbólica de las creaciones de Egea. El Arcano XI es representado en el Tarot de Marsella como una mujer que abre las fauces de un león. Las abre sin esfuerzo, a pesar de su nombre, porque esta carta simboliza ante todo un pasaje: una apertura al conocimiento del inconsciente. Invita a superar la máscara para conocer lo animal que reside en nosotros y convertirlo en poder. Esa fuerza arcaica entendida no sólo como poder físico sino también como poder mental parece ser un motor y una línea de búsqueda plástica para José Manuel Egea.

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Retratos de José Manuel Egea. ©Teresa Isasi

 

Fuentes de las imágenes y la información:

La información y anécdotas sobre Jose Manuel Egea provienen de Luis Sáez, Gemma Calleja y Lola Barrera Lemus del Colectivo Debajo del Sombrero así como de Mª Angeles Laura Moreno Moreno, madre del artista.
Las imágenes han sido facilitadas por el Colectivo Debajo del Sombrero siendo las de retrato de la fotógrafa ©Teresa Isasi.

Artículo completo próximamente en la revista Bric-à-Brac.

2 de noviembre de 2014

¿Existe el cine outsider?

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¿Existe el cine outsider? Ésta es la interesante pregunta que sirve de detonante para la confección del programa de la nueva temporada de Xcèntric.

Xcèntric es un espacio que se enmarca en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y que se dedica a la proyección de cine experimental, cine realizado por artistas  y cineastas que muchos tildarían de excéntricos.

El programa, que lleva por título “Aula Xcèntric 2014: La imagen salvaje. Infiltraciones y senderos hacia un cine outsider” y que ha sido coordinado por Jordi Costa, crítico de cine, guionista y realizador audiovisual, comienza el próximo martes 4 de noviembre.

Os dejo a continuación un extracto de la propuesta. Si queréis consultar el programa completo podéis hacerlo en este enlace: Programa Completo Aula Xcentric 2014

El concepto de arte outsider -aquella práctica surgida fuera de las academias, en los terrenos de la exclusión y la marginalidad, incluso más allá de las fronteras de la racionalidad- ha encontrado difícil acomodo en el ámbito cinematográfico por la propia naturaleza del medio, cuyos dispositivos de creación parecen negar la posibilidad de una expresión espontánea, visceral y no condicionada por los diversos códigos de representación vigentes. Sin embargo, a lo largo de la historia del medio, un impulso outsider ha encontrado diversas vías de infiltración en la expresión cinematográfica, ya sea en la radicalidad insular de la obra de algunos autores experimentales o en las vanguardias azarosas, impremeditadas y casuales que parecen esbozar los cines de vocación popular de cinematografías periféricas o de algunas zonas de desamparo de la producción de bajo coste. 

La lectura de la gestualidad patológica emprendida por los forjadores del primer slapstick, la larga nota al pie del canon que encarnan fenómenos como el de las backyard monster movies americanas de los años 60 y 70 y las diversas derivaciones audiovisuales en la cultura de la fanfiction, la exploración de una expresión irracional emprendida tanto por los surrealistas como por los agentes contraculturales de un cine psicoactivo o la teoría de un cine chamánico articulada por el chileno Raúl Ruiz son otras tantas vías de acceso a este esquivo y desordenado proceso.

El objetivo de este curso consiste en trazar esta historia subterránea del cine outsider a través de sus intermitentes infiltraciones en (y apropiaciones de) el discurso dominante y en analizar las condiciones para la posibilidad de un cine salvaje en la era de la democratización de herramientas y la sofisticación tecnológica.

Os animo a compañar esta reflexión con el visionado de algunos cortometrajes ideados por Belén Sánchez pues suponen una aproximación diferente, quizás complementaria, a la pregunta sobre si existe el cine outsider.

Estos cortos son producidos por el Colectivo Debajo del Sombrero. En Debajo del Sombrero ayudan a materializar y convertir en arte las ideas (a menudo las “fijaciones”) de personas que padecen alguna discapacidad y que tienen un gran potencial artístico que muchas veces queda desprovechado por falta de estímulo y asistencia técnica. Ver EXTREME DANCE EN LA WEB DEL COLECTIVO DEBAJO DEL SOMBRERO