Entradas con la etiqueta ‘Bispo do Rosàrio’

5 de diciembre de 2011

Documental Arthur Bispo do Rosàrio (portugués)

Arthur Bispo do Rosário fue negro, pobre, marinero, boxeador y artista por cuenta de Dios.
Vivió en el manicomio de Río de Janeiro.
Allí, los siete ángeles azules le transmitieron la orden divina: Dios le mandó hacer un inventario general del mundo.
El inventario del mundo, inconcluso, estaba hecho de chatarras,
vidrios rotos,
escobas calvas,
zapatillas caminadas,
botellas bebidas,
sábanas dormidas,
ruedas viajadas,
velas navegadas,
banderas vencidas,
cartas leídas,
palabras olvidadas y
aguas llovidas.
Arthur había trabajado con basura. Porque toda basura era vida vivida, y de la basura venía todo lo que en el mundo era o había sido. Nada de lo intacto merecía figurar. Lo intacto había muerto sin nacer.

Inventario general del mundo. Eduardo Galeano

8 de enero de 2011

Antonio Dalla Valle, artista portátil

antonio_dalla_valle

La novela Historia abreviada de la literatura portátil de Vila-Matas parte de una obra de Duchamp, la maleta que creó para contener una reproducción en miniatura de toda su obra, presta a hacer un viaje en cualquier momento.

La conspiración shandy o sociedad secreta de los portátiles fue fundada en 1924 en la desembocadura del río Níger y formaron parte de ella, entre otros, Duchamp, Scott Fitzgerald, Walter Benjamin, César Vallejo, Rita Malú, Valery Larbaud, García Lorca, Pola Negri, Berta Bocado, Alberto Savinio y Georgia O’Keefe. El requisito principal para pertener a la sociedad secreta era que la obra artística de uno fuera portátil, es decir, que no fuera pesada y pudiera ser fácilmente trasladable en un maletín.

Lo que portamos con nosotros nos define. Los artistas portátiles llevan consigo su labor para abordarla en cualquier momento y no sentirse nunca huérfanos. Algunos creadores del arte outsider van siempre acompañados de sus objetos fetiche, dispuestos a trabajar en ellos en cualquier momento, capaces de trasladarse a cualquier parte sin perder de vista lo importante, los objetos que protegen.

Marie-Rose Lortet lleva sus piezas en el autobús para tejer durante los trayectos. Bispo do Rosário y Carlo Zinelli caminaban con piedrecitas en los bolsillos (entre otros objetos que recopilaban en sus paseos), Kunizo Matsumoto llevaba una riñonera con papeles de agendas y calendarios pasados de fecha, sobre los que dibujaba pictogramas sin saber lo que significaban.

Esta entrada está dedicada a un autor algo menos conocido, Antonio Dalla Valle (Italia, 1939) que viajaba con una bolsa de plástico en la que guardaba cuadernos escritos, encendedores, cajas de lápices de colores, hojas de plexiglás y pequeñas esculturas. También caminaba adornado con su colección de relojes en la muñeca, ninguno de los cuales estaba ahí para darle la hora.

Entre sus creaciones están los “Squadernamenti” un conjunto de cuadernos estratifiacdos como una formación geológica y forrados con una película transparente. Otras de sus pequeñas esculturas también se basan en el acto de envolver, lo que nos lleva inevitablemente a pensar en las creaciones de Judith Scott y a reflexionar sobre los modos en que se expresa la necesidad de protección. Como ella, Antonio Dalla Valle también tenía un vínculo particular con las vendas. Se vendaba el pie derecho sin necesitarlo, al igual que Judith Scott se ponía tiritas sin haberse cortado. Antonio Dalla Valle llevaba además consigo, en su equipaje, una larga venda al final de la cual podía intuirse, anudado, un misterioso objeto.

antonio_dalla_valle

antonio_dalla_valle

antonio_dalla_valle

Bibliografía y fuentes de las imágenes: Pontiggia, P. (s. f.)  Antonio Dalla Valle. Solignano: Figureblu.

23 de octubre de 2010

Listas e inventarios (Seminario Artescrituras en La Casa Encendida)

¿El inventario es una técnica narrativa? En el seminario Artescrituras se habló de la supuesta objetividad de los inventarios, de las listas de Borges, de las de Georges Perèc, “me gusta hacer listas” dijo Rodrigo Fresán, que también mencionó las listas en las canciones de Bob Dylan; y Dora García las letanías, la idea de archivo ligada a la mortalidad, a la acumulación.

Cuando elaboramos una lista, da igual que sea de la compra, aun agotado lo imprescindible deseas añadir más registros. Para ser una buena lista ha de coquetear con agotar el tema, en un simulacro de conclusión.

ignasi aballíIgnasi Aballí [fragmento de instalación] Fuente

Al ver la obra de Ignasi Aballí pienso que se descubre algo en el proceso de elaborar listas, me refiero a algo más allá de la contemplación de una fría sucesión de registros. La acumulación de elementos es más que la suma de ellos. Se crea un significado. Se pone de manifiesto la distancia con la realidad, que al mismo tiempo se acerca y queda más lejos, algo así (aunque sea cursi) como cuando miramos el firmamento y las medidas con que funcionamos quedan en suspenso.

bispo_do_rosarioBispo do Rosário [fragmentos de sus listas bordadas]

Debe haber algo de placer en transformar el caos, en fabricar concreciones al volverlas visibles.

Cuanto más se anote más se salva de la pérdida. Así lo vivió Bispo do Rosàrio (Ver más entradas sobre Bispo en elhombrejazmin.com) en su batalla contra el tiempo, mientras preparaba su inventario general del mundo.

El origen mismo de la escritura es hacer listas. El lenguaje escrito se ideó para hacer inventarios y registrar las operaciones monetarias. Platón cuenta una fábula acerca de la invención de la escritura que advierte de los peligros que entraña para la memoria: Cuando el dios egipcio Thot inventó la escritura, presentó su creación al rey de Tebas esperando ser alabado por su ingenio. Para su sorpresa, el rey reaccionó con un profundo recelo. Pensaba que materializar la sabiduría en un escrito equivaldría a cambiarla de sitio, es decir, a que abandonara al individuo y su comunidad para pasar a manos de unos pocos, que podrían repetir las palabras sin necesidad de comprenderlas.

19 de septiembre de 2010

Objetos insólitos

“Nada es sólito apenas se lo somete a un escrutinio sigiloso y sostenido”

J. Cortázar, La Vuelta al Día en Ochenta Mundos

Al comienzo de Manual de Instrucciones (Historias de Cronopios y de Famas) Julio Cortázar nos invita a descubrir las fisuras de lo apariencial:

“Apretar una cucharita entre los dedos y sentir su latido de metal, su advertencia sospechosa. Cómo duele negar una cucharita, negar una puerta, negar todo lo que el hábito lame hasta darle suavidad satisfactoria. Tanto más simple aceptar la fácil solicitud de la cuchara, emplearla para revolver el café.”

cortazar

Julio Cortázar (izda.) y detalle de obra de Bispo do Rosàrio (dcha.)

Creo que Julio Cortázar (que sí conoció a Adolf Wölfli) no conoció a Arthur Bispo do Rosário pues de haberlo hecho, le habría dedicado algún lugar en sus escritos. Es seguro que le habría encantado la ligereza con que pasaba de largo de la funcionalidad de los objetos. Su empeño en reconstruir el mundo desde su propio criterio, a través del más arbitrario de los inventarios.

bispo"

Detalle de obra de Bispo do Rosàrio

Como él, otros creadores como Ferdinand Cheval, Nek Chand, Tressa Prisbey o Bodan Litnansky se sintieron fascinados por algunos objetos que encontraban. Quisieron ver en ellos repertorios de formas donde otros sólo veían basura o trastos viejos.  Comenzaban acumulándolos (versión “bruta” del coleccionismo) antes o mientras construían. Cheval y Chand miraban sus piedras, Prisbey sus lápices y Litnansky sus muñecas. Sabían que algún día servirían para algo, les darían “el regalo” de inspiración que necesitaban para comenzar.

La artista Bessie Harvey (Dallas, 1929-1994) guardaba objetos que le llamaban la atención en una maleta en la que se adentraba en busca de ese regalo. Existe en el proceso creativo de estas personas el placer de construir algo a partir de lo que se considera nada. El placer de no saturar el universo.

“El objeto tiene una existencia independiente, pero el artista actúa como el que, paseando por una playa, descubre una concha o una piedra pulida por el mar, se las lleva a casa y las coloca sobre una mesa, como si fueran objetos de arte que revelan su inesperada belleza”. (Humberto Eco)

El acto creativo permite abrir fisuras en la cotidianidad (que se desplaza cuando la empujas suavemente con el hombro) como hace la cronopia Agnés Varda y algunas personas que aparecen en su película “Los espigadores y la espigadora”.

25 de enero de 2009

¿Arte "outsider" vs arte "insider"?

Los nombres de artistas outsiders están escritos en cursiva…


Sandra Sheehy

Rosa Zharkikh

Jeanne Tripier

Andy Warhool

Heinrich Reisenbauer

Vanessa Losada

Marguerite Sirvins

Vanessa Losada

Madge Gill

Christopher Wool

Marie Rose Lortet

Michael Johanson

Bispo do Rosario

Sheila Hicks

Judith Scott

Sheila Hicks

Gabriel Urbach

Peter Doig

Chris Johanson

Meret Oppenheim

Hedwig Willms

Marcel Duchamp

Bispo do Rosario




2 de septiembre de 2008

Creación textil en confinamiento

Leyendo el post del blog La Taberna del Mar sobre Marguerite Sirvins había sentido curiosidad por conocer las piezas creativas que había hecho esta mujer además de su famoso vestido de novia, cosido con hilos arrancados de sus propias sábanas.

Internada en un psiquiátrico a la edad de 41 años con diagnóstico de esquizofrenia, se sabe que había realizado numerosos bordados y acuarelas. Éste es uno de sus bordados, que al parecer siempre representaban escenas íntimas y familiares que recrean la infancia de la autora y donde los niños son los protagonistas.

Marguerite Sirvins “Escena de interior con muñeca”.
Entre 1944-1955. Hilo de lana y seda sobre tejido.

Otro hallazgo es la llamada Robe de Bonneval, obra anónima de una mujer internada en el Hospital Psiquiátrico de Bonneval en 1929, a partir de retales de tejido e hilo sobrante del taller de costura.

Anónimo “Traje de Bonneval”
Entre 1938 et 1948
Lana bordada sobre tejido y botones ;
120 x 100 x 3 cm

Comenzó a coserla a escondidas de todos, hasta que se sintió confiada para enseñarla. Tardó un total de diez años en terminarla y se compone de un conjunto de vestido, capa, toquilla, bolso y alfombra. Está bordado con motivos como plumas de pájaros y guirnaldas, siluetas de hombres y animales y se concibe como un vestido ritual.

Comenzó a confeccionarlo ante el anuncio de la muerte de su marido. Su objetivo era crear una obra tan solemne que reafirmara su poder frente a cualquier autoridad, administrativa o religiosa. Sería lucida en el curso de una celebración fastuosa, destinada a celebrar el reencuentro de la pareja en libertad, para vencer el pasado, el confinamiento y la muerte.

Por varios motivos nos recuerda a la obra de Marguerite Sirvins, y también a los atuendos de Vahan Poladian, a los impermeables de Willem van Genk y los mantos ceremoniales de Bispo Do Rosario.