16 de mayo de 2008

Alejandro Santiago

Alejandro Santiago no es un artista outsider. Sin embargo sus 2501 migrantes de barro recuerdan en su aspecto y factura a las figuras de Nek Chand. El artista Oaxaqueño quiso con esta obra incitar a la reflexión en torno al tema de la migración masiva de mejicanos a EEUU. Sus esculturas están realizadas en barro y también son llamadas “monos de lodo”




11 de mayo de 2008

Arte outsider y mandalas

adolf wolfliAdolf Wölfli Catholic Spirit-Central, Roma (1905).

Fuente: www.gseart.com

Emanuel Navratil

Emanuel Navratil Fantastic City in the City (1940)

Lápices de colore ssobre papel de emabalar montado en madera. 38 x 44 pulgadas.
Galería St. Etienne

Fuente: www.artnet.com

minnie evansMinnie Evans. Diseño realizado en los Airlie Gardens Óleo y técnica mixta sobre lienzo. (1967)

Minnie Evans Sin título 1945 – 1967

Fuente: www.artnet.com

Muchos estudiosos del Art Brut han observado la frecuencia con que aparecen en las obras de estos autores composiciones que recuerdan a mandalas.

Desde Adolf Wölfli hasta Emmanuel Navratil, Minie Evans y tantos otros.

Realizar un mandala es de alguna manera ordenar el caos circundante. Trabajando una geometría basada en el centro de poder. De este modo se puede sugerir que los autores que utilizan el símbolo del mandala, al situarse en el centro de la estructura, están trabajando la relación de su sí-mismo con el cosmos.

El mandala sirve como propósito conservador especialmente para restablecer un orden existente con anterioridad. Pero también al propósito creador de dar expresión y forma a algo que aún no existe, algo que es nuevo y único. El segundo aspecto es quizá, aún más importante que el primero, pero no lo contradice. Porque, en la mayoría de los casos, lo que restablece el antiguo orden, simultáneamente implica cierto elemento de creación nueva. En el nuevo orden, los modelos más antiguos vuelven a un nivel superiror. El proceso es el de la espiral ascendente que va hacia arriba mientras vuelve una y otra vez al mismo punto.

M.-L. Von Franz. Carl G. Jung. El hombre y sus símbolos (p. 225)

Si te interesan los mandalas, te recomiendo este completo post en el blog Mis mejores zapatos.

4 de mayo de 2008

Art Brut japonés

Eijiro_Miyama

Eijiro Miyama, Noviembre 2006
Yokohama. Fotografía: Lucienne Peiry.

Fuente: Ésta y el resto de imágenes proceden de: http://www.artbrut.ch

Los responsables de la colección de Art Brut de Lausana han realizado una investigación en Japón para encontrar artistas autodidactas de este país.

Entre los días 22 de febrero y 28 de septiembre se exponen en Lausana las obras de doce autores de varias ciudades japonesas:

Shinichi Sawada – Satoshi Nishikawa – Mitsuteru Ishino – Hidenori Motooka – Masao Obata – Yuji Tsuji – Takashi Shuji – Takanori Herai – Yoshimitsu Tomizuka – Eijiro Miyama – Toshiaki Yoshikawa – Moriya Kishaba.

Eijiro Miyama (1934) vive en una diminuta habitación de un hostal para indigentes cerca de Tokio. Gusta de crearse atuendos estrambóticos a partir de materiales reciclados.

Masao Obata (1943) comenzó coleccionando cajas que encontraba en la cocina del hospital psiquiátrico en que estaba internado. Con la pareja como tema principal y el rojo como color favorito cubría sus soportes improvisados durante noches enteras de secreta actividad creativa. En la actualidad, trabaja desde su cama con todos sus dibujos desperdigados en torno.

Shinichi Sawada (1982) es un joven con autismo que crea esculturas representando misteriosas criaturas de su mitología personal.

Masao Obata

Masao Obata, sin título, sin fecha, lápices sobre cartón, 60.1 x 54.7 cm,
Colección de l’Art Brut, Lausana. Fotografía : Onishi Nobuo.

Shinichi_Sawada

Shinichi Sawada, Sin título, 2007, arcilla, 53.6 x 26.5 x
26 cm, Colección de l’Art Brut, Lausana. Fotografía : Onishi Nobuo.

Eijiro_Miyama

Eijiro Miyama. Fuente: www.japoneitor.com

Takashi Shuji

Takashi Shuji (nacido en 1974), Grue, sin fecha, pastel sobre cartón, 54 x 37.6 cm.
Colección de l’Art Brut, Lausana. Fotografía: Onishi Nobuo.

28 de abril de 2008

Calendarios para predecir el Juicio Final

amstrong_calendarios

Amstrong (Thomson, Georgia, 1911-1993) trabajó la mayor parte de su vida recogiendo algodón. Comienza a tener actividad creativa tres años después del fallecimiento de su esposa. Cuando dice haber sido visitado por un ángel que le pide que averigüe el día del Juicio Final.

Amstrong afronta esta misión construyendo calendarios bi y tridimensionales que le ayudan a calcular el Apocalipsis. Los artilugios, un total de más de 1500 piezas, adoptan todo tipo de formatos. Construye cajas de madera irregulares, y suele servirse de papel y pizarra, así como de objetos encontrados: buzones, urnas, cajetillas de cigarros…

Llama a su técnica pictórica “taping”. Ésta consiste en escribir signos tipográficos en rojo sobre superficies pintadas de blanco. A veces introduce otros colores, sobre todo para determinar las zonas de pasado y futuro.

Utilizando su conocimiento del tiempo y su don de la predicción realiza también algunos esquemas de inversiones.

20 de abril de 2008

La máquina curativa






El granjero Emery Blagdon creó a escondidas de sus vecinos unas cien pinturas y cincuenta esculturas de acero. Esta ocupación le llevo los últimos 30 años de su vida.

Blagdon pensaba que sus creaciones desarrollaban un campo magnético que podía curar varias enfermedades, por ello llamó al conjunto de sus creaciones The Healing machine

No sé por qué, simplemente funcionan

12 de abril de 2008

Wonder rooms

Gabinete de curiosidades. Fuente: http://microcosms.ihc.ucsb.edu/essays/index.html

En los siglos XVI y XVII aparecieron las Wunderkammer, Wonder rooms o gabinetes de curiosidades. Se trataba de habitaciones en las que se recogían objetos curiosos de todo tipo, a menudo procedentes de las exploraciones y descubrimientos de la época.

En ellas el coleccionista establecía categorías, jerarquías y analogías entre los objetos. Recreando un universo en miniatura, un microuniverso.

A lo largo del SXVIII las Wunderkammer tienden a desaparecer y cobra fuerza un nuevo concepto: el museo. En él pierde importancia el papel del coleccionista, se segrega el conocimiento en disciplinas y se abre al público en general.

El mundo en miniatura de las Wonder rooms ayudaba a comprender la inmensidad del macrocosmos. Gracias a la posesión de objetos y su asimilación se accedía a una representación del mundo que le proporcionaba al coleccionista la sensación de control y poder sobre el inmenso mundo exterior.

El concepto de Wonder room sigue fascinándonos en nuestros días. Existen seguidores de coleccionistas célebres que forman sociedades para descubrir rarezas de todo tipo. Un ejemplo es la sociedad que gira en torno a Athanasius Kircher También artistas como Kiki Smith se han interesado por el término y han tomado prestado el concepto como inspiración para sus instalaciones.

Esa ilusión de control que proviene de descubrir y poseer fragmentos del mundo reside también en muchos artistas outsider que acumulan objetos diversos que a menudo terminan formando parte de sus creaciones. Algunos de ellos son Mary Proctor, Grandma Prisbey, Bodan Litnansky, Gabin Bennet…

Creo que incluso este blog puede responder un poco al mismo principio.

6 de abril de 2008

Hombres pájaro

Al traducir la palabra birdman para el título del post me he encontrado con el eterno problema del masculino genérico. He dudado en poner personas-pájaro, que no queda nada bien, y al final he caído en que los intentos estrambóticos por volar suelen ser desempeñados por hombres, o al menos yo no sé de ninguna mujer.

Supongo que para bien o para mal somos más realistas.

A continuación algunos de los múltiples intentos fallidos por volar. Terminamos con un artilugio moderno que se llama “wingsuit”.

Besnier, 1678

Marquis de Bacqueville, 1742

Bourcart, 1866

Dandrieux, 1879

Degen, 1812

Letur, 1852

De Groof, 1864

Bréant, 1854

Trouvé, 1870

Loup, 1852

Moy, 1875

Goupil, 1883

wingsuit

9 de marzo de 2008

Henri Darger

Darger escribió e ilustró un libro de 15.154 páginas titulado “Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la rebelión de los Niños Esclavos”.

Todo sucede en un planeta alrededor del cuál orbita la tierra. En el reino cristiano de Abbiennia. Allí los soldados llamados Glandelinians tienen esclavizadas a las niñas Vivians. Las batallas ilustradas refieren el momento de rebelión de las niñas Vivian y los castigos a que son sometidas por parte de los soldados.

Darger era muy detallista. Cada personaje tenía un nombre y especificaba hasta el más minimo detalle de sus paisajes. Su universo le tenía tan absorto que incluso compuso las marchas militares de las batallas.

Las acuarelas estremecen por la combinación del universo naïf en que se mueven los personajes, un paraíso natural poblado de flores y mariposas, junto con escenas violentas de gran crudeza. A simple vista las Vivians recuerdan a los dibujos esteriotipados de la época, lo que inquieta es que tienen un pequeño pene.

Se sabe que las niñas representadas en su obra simbolizan los valores cristianos. Hay quien sostiene que su cuerpo está inspirado en el del niño Jesús con el cuál estaba tan familiarizado (iba a misa cinco veces al día) de ahí su ambigüedad sexual.

Su vida fue dura. Pasó por un orfanato y una institución mental, de la que se fuga. Más tarde intentó fundar una sociedad para la protección de los niños. Estaba obsesionado con el maltrato infantil y en concreto con el asesinato de una niña que fue estrangulada en 1911.

En otro de sus libros apuntaba los partes metereológicos, tema que le obsesionaba y el único que le hacía salir de su mutismo para conversar con los vecinos. Junto a sus notas escribía mensajes increpando al hombre del tiempo.

El pasado domingo 2 de marzo El País Semanal dedica un artículo a este artista outsider a cargo de Agustín Fernández Mallo, autor de Nocilla Dreams, obra referencia de la llamada novela posmoderna.

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