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24 de octubre de 2012

Charles Dellschau, el carnicero que soñaba con volar

charles dellschau's flying machine

Charles Dellschau (Texas, nacido en Alemania, 1830-1923) era carnicero y no había desarrollado ninguna actividad creativa hasta el momento de su jubilación. Sin embargo desde los 78 hasta los 92 años, dedicó toda su energía a dibujar artilugios inventados para volar. Completaba cuadernos de notas de gran formato con varios tipos de aparatos que cobraban vida a través de la acuarela y el collage. Integraba incluso papel de carnicería y hule en sus creaciones.

En ocasiones las máquinas representadas se parecían a globos o dirigibles que portaban un piloto o pasajeros, en otras se trataba de imágenes más líricas que visionarias: barcos que flotaban en el aire gracias a paraguas, bicicletas, autobuses o tranvías fantásticos… Dellschau gustaba de enmarcar sus creaciones con motivos rayados o geométricos e inscripciones, un indicativo de su consciencia de estar realizando algo con valor plástico más que un boceto preparativo para la construcción de una máquina.

La humanidad ha soñado siempre con volar. En la mitología, los héroes vuelan con frecuencia gracias a caballos voladores, alfombras mágicas o sandalias aladas y cuando no las tienen las construyen, como Dédalo o como el herrero Volund. Más allá de la Techné, todas las culturas creen o han creído que el alma puede dejar el cuerpo y volar. Dice Patrick Harpur en “El fuego secreto de los filósofos” que cuando los vuelos de la imaginación chamánica fueron excluidos de la modernidad como imposibles, el mito tuvo que ser laboriosamente representado mediante la construcción de aviones e incluso de cohetes espaciales.

¿Qué sucede cuando se encuentra una aspiración romántica como volar con un reto técnico? Es curioso que el primer helicóptero que obtuvo permiso comercial, el Bell Model 47, fuera obra de un hombre con una visión lírica: Arthur Young deseaba inventar un nuevo tipo de máquina voladora que fuera una metáfora del espíritu en evolución, el sí-mismo alado que bautizó como psicóptero.

En el momento en el que Charles Dellschau componía sus máquinas voladoras existía una inquietud social por conseguir volar. En los recortes de periódico que pega en sus obras se hablaba incluso de un misterioso gas propiciatorio.

 

 

 

 

 

6 de abril de 2008

Hombres pájaro

Al traducir la palabra birdman para el título del post me he encontrado con el eterno problema del masculino genérico. He dudado en poner personas-pájaro, que no queda nada bien, y al final he caído en que los intentos estrambóticos por volar suelen ser desempeñados por hombres, o al menos yo no sé de ninguna mujer.

Supongo que para bien o para mal somos más realistas.

A continuación algunos de los múltiples intentos fallidos por volar. Terminamos con un artilugio moderno que se llama “wingsuit”.

Besnier, 1678

Marquis de Bacqueville, 1742

Bourcart, 1866

Dandrieux, 1879

Degen, 1812

Letur, 1852

De Groof, 1864

Bréant, 1854

Trouvé, 1870

Loup, 1852

Moy, 1875

Goupil, 1883

wingsuit

2 de diciembre de 2007

Máquinas para volar

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charles_dellschau
Charles Dellschau. Fuente

Volar es una metáfora profundamente enraizada en el ser humano que encarna su ambición por ejecutar todo aquello para lo que no ha sido diseñado.
Mucho antes de que los hermanos Wright realizaran el primer vuelo con motor de la historia en 1903, Charles Dellschau (1830-1923) ya creía conocer los secretos que permitirían al fin construir la máquina de volar.
Dedicó toda su energía desde la jubilación (era carnicero en Texas) a completar cuadernos de notas de gran formato en los que desarrollaba estos artilugios.

gustav mesmer
Gustav Mesmer. Fuente

En 1903, año del comienzo de la aviación, nace Gustav Mesmer en Alemania. Desde su juventud, Mesmer estaba empeñado en construir un ornitóptero y mantuvo su intención hasta su fallecimiento en 1994 a la edad de 91 años. Aunque tuvo la oportunidad de conocer la aviación moderna, los aviones de hélice, los dirigibles e incluso montó en helicóptero, no dejó de trabajar en sus bicicletas voladoras que estaban destinadas a elevarse como las aves a costa de sus propios músculos.

gustav mesmer