Archivo de la categoría ‘universos inventados’

27 de diciembre de 2013

La vuelta al día en cuatro mundos (1/4) Bispo do Rosario

bispo do rosarioBispo se agacha lentamente apoyando la mano izquierda en su rodilla semiflexionada mientras con la otra recoge un símbolo de Volkswagen del suelo. Es el logotipo perdido de un auto que llegó, quién sabe cómo, hasta la Colonia Juliano Moreira. Bispo le dedica unos instantes, lo sopla con sus labios agrietados y retraídos por la falta de dientes, lo gira y le quita el polvo frotándolo contra la camisa que lleva debajo del Manto de Presentación. Ahora se ve más clara la letra W. Bispo se preocupa un momento, apenas recuerda haber salvado nada que empiece por esa letra.

Se guarda el objeto en el bolsillo y se camina con paso ligero y silencioso hacia su cuarto. Para llegar lo antes posible tiene que atravesar el patio que separa la vasta extensión de prados de su pabellón. Por éste se vagan algunos locos con uniforme azul, la mayoría solos y mirando al vacío. Debajo de un árbol, Luiz Carlos, que se deja afeitar por otro enfermo, le grita un saludo al verlo y Bispo le devuelve un gesto de la mano. Al pasar junto a la puerta del comedor acelera el paso. Los locos hacen cola para entrar a almorzar, dando minúsculos pasitos hacia delante. No pueden avanzar más porque están pegados entre sí, como si no dejar aire entre sus cuerpos fuera garantía de comer antes.

Borboleta, el gato al que que alimenta cada día, maúlla al verle. Bispo se agacha de nuevo y lo acaricia por compromiso, sólo una pasada. Nadie más se interpone en su camino y consigue llegar al fin al edificio.

Por las celosías del pasillo entra la luz del mediodía que se extingue al cerrar la puerta del cuarto fuerte. Allí reina la calma, la calma y la oscuridad. Bispo se serena un poco. Enciende la luz y no dedica un segundo a contemplar el fascinante microuniverso que custodia ahí dentro. Se dirige hacia la zona en que acumula sus residuos míticos: latas, botellas, zapatos, botones, telas… y deposita allí todo lo encontrado durante su paseo, clasificándolo. El símbolo de Volkfswagen se lo queda en la mano. Luego mira alrededor. Está el Arca de Noé, las otras maquetas de barcos, el tiovivo, la colección de herramientas, los mojones con las calles… Confirmado. Nada que empiece por uve doble.

bispo do rosario

 

Echa pigmento en una cuchara y mientras lo mezcla con un poco de agua, deja que las ideas vengan a la cabeza. Coge una astilla de madera con la que suele escribir y un trozo de cartón como soporte. Con estos utensilios se sienta en la Cama de Romeo y Julieta. Moja la astilla en la pintura y comienza a escribir en la esquina del cartón. Lo hace con decisión y en letras mayúsculas, encerrando en un rectángulo cada palabra terminada, para que permanezca.

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Se encuentra completamente embebido en la tarea, casi en trance, cuando llaman a la puerta. Bispo lo ignora pero al rato llaman de nuevo. Masculla algo, irritado. No tiene ninguna intención de levantarse. La voz dulde de Rosángela María Grillo llega del otro lado del mundo, del mundo del manicomio. Entonces Bispo se acerca a la puerta, ajeno de repente al mal humor que le ha creado la interrupción. Una vez allí pregunta como siempre la contraseña: ¿De qué color tengo el aura? Azul con reflejos plateados, dice Rosángela.

Al ver a la jovencísima psicóloga, el viejo Bispo se pliega hacia delante a modo de reverencia. Le coge la mano y le sonríe mirando su aura: la Virgen María, dice, como confirmando algo que ya sabía. Adelante.

Rosángela se adentra con respeto en el extraño territorio de Bispo. Mira a su alrededor. Ha entrado varias veces pero sigue sorprendiéndose ante la visión de los objetos destinados a representar el mundo. Están por todas partes, por el suelo, por las paredes, algunos incluso cuelgan del techo. Predominan las miniaturas y los bordados. Todos realizados por Bispo con lo que tiene a mano. También hay mucha basura cuidadosamente ordenada. Sobre la mesa pueden verse los restos de una operación a medio terminar: sólo queda la manga de un viejo uniforme azul, del que Bispo extrae los hilos para bordar.

Todo lo que está aquí —Bispo abarca la habitación con un gesto de su brazo mientras habla— también lo tengo aquí, dice acariciando el manto de representación que lleva puesto. Tiene que ser así, para que no se pierda nada. ¡Ésta es el Arca de Noé! Exclama Rosángela, señalando con entusiasmo un bordado del Manto. ¡Y éste es el estandarte! Al oír la palabra “estandarte” Bispo se separa de la psicóloga para acercarse a su estandarte favorito. Le llevó mucho tiempo terminarlo y le encanta hablar de él. Vuelve a señalarle a Rosángela las distintas partes como si fuera la primera vez. Aquí están todas las variedades de deportes ¿los ves? El fútbol, el tenis, el béisbol… Y aquí la geografía del mundo: Cuba, España, Arabia Saudí, Italia…

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Aunque ya sabe la respuesta Rosángela pregunta, para halagarle, ¿y cómo es que puede conocer tantos sitios? Yo todo lo conozco, dice Bispo, soy hijo de Dios.

En realidad Bispo conocía muchos de esos sitios porque había sido marinero. La mayoría incluso los había visitado. Eso lo sabía Rosángela, que no escondía la curiosidad que le inspiraba este interno, antiguo marinero y boxeador que había escapado al electroshock y la lobotomía y se había ganado el respeto de todos hasta el punto de conseguir un cuarto para él solo, mientras otros internos se amontonaban en habitaciones y tenían que enterrar sus pocas posesiones para que no se las quitaran.

Sería quizás por su figura ascética, porque trabajaba duramente en las tareas de la Colonia o porque apenas comía ni daba problemas. O quizás, muy probablemente, porque Bispo había sido una especie de sheriff del lugar. Su facha imponente de otros tiempos aterraba a los enfermos y la sola imagen de Bispo con una toalla húmeda enrollada en la mano a modo de guante de boxeador, servía para poner orden entre los otros locos.

Me han dicho que tienes un registro de todas las personas que has conocido dentro y fuera de la colonia.

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Bispo hablaba poco pero con la pura y celestial Rosángela hacía una excepción: no en vano era la Virgen María. Se encaminó a la Cama de Romeo y Julieta, se agachó con cuidado y sacó de debajo una maleta repleta de papeles azules. Aquí hay personas que debo salvar, indicó.

La maleta ajada estaba llena de gastados papelillos azules, cada uno escrito con un nombre en letras mayúsculas. Rosángela se preguntó si ella estaría allí, deseando quizás con algo de superstición, ser una de las elegidas. Después, Bispo se levantó el Manto de Presentación para mostrar la parte interior de la prenda.

El manto estaba bordado también por dentro. ¿Y estos nombres? Estos son los nombres de las personas importantes. Mira, aquí estás tú: Rosángela María Grillo Magallanes.

Rosángela quedó sorprendida porque no se apellidaba Magallanes pero no quiso interrumpir a Bispo, cuyos ojos ahora enfocaban el vacío.

Rosángela, cuando yo muera quiero que me entierren con el Manto de Presentación. Es muy importante: tengo que ir preparado el día del juicio final. Todo esto que he construido es para eso. Cuando muera, los cielos se abrirán y comenzará el recuento del mundo. Con esta nave, con este manto y estas miniaturas que representan la existencia, me voy a presentar.

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Rosángela pasó la mano por el brazo de Bispo y se despidió. Le dijo que sí, que así se haría pero que ahora tenía que seguir visitando a otros pacientes. En realidad hoy no le tocaba ver a Bispo pero había querido hacerle una visita amistosa. A la salida, mientras recorría el pasillo iluminado por las celosías saludaba a los enfermos más o menos catatónicos que custiodaban algún rincón. Reparó en una palabra grabada en la pared: Libertad. Probablemente sería una pintada antigua, de días aún más duros, cuando trataban a los enfermos con electroshock y medidas psiquiátricas igual de atroces. Esto le hizo pensar en el particular caso de Bispo, encerrado durante 50 años pero esclavizado sobre todo por su propia mente. La última vez él había ingresado voluntariamente en la Colonia, un lugar tranquilo donde dedicarse a la misión que le había sido encomendada por los siete ángeles azules, la de salvar el mundo, replicándolo. Él nunca se consideró artista, no tenía más remedio que hacer lo que hacía. Probablemente esto le generó sufrimientos pero también le ayudó a escapar del día a día de alienamiento y precariedad que vivían otros enfermos.

Los locos, decía Bispo, son como colibrís, nunca se posan. Están a dos metros del suelo.

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BIO: Arthur Bispo do Rosário (Japaratuba, Brasil, 1911-1989) fue marinero, boxeador, empleado doméstico y muchas otras cosas antes de dedicarse a su misión. En 1939 se vio asaltado por una visión. Se le apareció Cristo acompañado de siete ángeles azules que le encomendaron salvar el mundo. En la Colonia Juliano Moreira le diagnostican esquizofrenia paranoide. Allí comenzó su labor creativa: hacer un inventario destinado a recordar a Dios lo que no puede olvidar. Contra su deseo, no le enterraron con el Manto de Presentación.

“La vuelta al día en cuatro mundos” es un artículo para Bric-à-Brac que se compone de cuatro relatos que quieren recrear un día en la vida de los artistas Arthur Bispo do Rosário, Opicinus de Canistris, Georges Widener y Zdenek Kosek. Se trata de cuatro textos de ficción con los que hemos querido acercarnos a cómo vivieron estos artistas su pulsión “ordenadora” en el día a día.

La idea que nos hemos hecho de cómo sería un día en la vida de estos artistas creadores de cosmogonías proviene de los datos que hemos podido recabar de la bibliografía incluida y, también, de nuestra imaginación. [Los autores: Graciela García y Emiliano Bruno]
Descargar el artículo completo en Bric_à_brac

30 de enero de 2012

Costruttori di Babele, outsiders italianos

costruttori_di_babele

costruttori_di_babele

Hace poco he recibido por gentileza de Gabriele Mina, autor del sitio web Costruttori di Babele su recién publicado libro que, con el mismo nombre que su página, recoge artículos sobre las arquitecturas fantásticas y universos irregulares de Italia.

En él participan Eva di Stefano, Cristina Calicelli, Daniela Rosi, Roberta Trapani, Bruno Montpied, Luisa Del Giudice y Bianca Tosatti.

En el próximo post hablaré de algunos artistas muy interesantes recogidos en él, como Melina Riccio (la mujer que aparece en la imagen superior) o Giovanni Bosco, conocido por sus murales en los muros de Castellammare.

Podéis encontrar más información sobre Costruttori di Babele en la Editorial Eleuthera
¡Muy recomendable!

6 de julio de 2008

El reino de James Harold Jennings

James Harold Jennings. Fotografía de Mario del Curto
Fuente: http://www.criticarte.com/Page/ensayos/text/MarioDelCurtoFS.html?=MarioDelCurto.html

James Harold Jennings. Fotografía de Mario del Curto
Fuente: http://www.criticarte.com/Page/ensayos/text/MarioDelCurtoFS.html?=MarioDelCurto.html

James Harold Jennings, Amazon Women

19 1/2″ x 42″ paint on wood.
Fuente: http://www.gingeryoung.com

Desde su infancia, James Harold Jennings (Carolina del Norte, 1930-1999) había sido considerado un individuo excéntrico. Fue educado por su madre, quien le enseño “todo lo que debía saber sobre el mundo de ahí fuera (sic)”. Admite una fuerte inspiración religiosa en toda su obra, si bien de ninguna de las grandes religiones. Él cree en lo que llama “La Diosa”. Se autocoronó en un reino conformado por cinco viejos autocares que habían convertido en su vivienda y centro de su universo particular. Un universo gobernado por amazonas en donde conviven indios y vaqueros.

Durante un tiempo le interesaron las composiciones “mecánicas” con algunas partes móviles, pero en sus últimos años se centró en composiciones estáticas, de madera, que pintaba con colores vivos.

Se suicidó la mañana en que cumplía 68 años. Se sabe que el ritmo frenético al que cambiaba el mundo y la entrada en el nuevo milenio le atemorizaban.

12 de abril de 2008

Wonder rooms

Gabinete de curiosidades. Fuente: http://microcosms.ihc.ucsb.edu/essays/index.html

En los siglos XVI y XVII aparecieron las Wunderkammer, Wonder rooms o gabinetes de curiosidades. Se trataba de habitaciones en las que se recogían objetos curiosos de todo tipo, a menudo procedentes de las exploraciones y descubrimientos de la época.

En ellas el coleccionista establecía categorías, jerarquías y analogías entre los objetos. Recreando un universo en miniatura, un microuniverso.

A lo largo del SXVIII las Wunderkammer tienden a desaparecer y cobra fuerza un nuevo concepto: el museo. En él pierde importancia el papel del coleccionista, se segrega el conocimiento en disciplinas y se abre al público en general.

El mundo en miniatura de las Wonder rooms ayudaba a comprender la inmensidad del macrocosmos. Gracias a la posesión de objetos y su asimilación se accedía a una representación del mundo que le proporcionaba al coleccionista la sensación de control y poder sobre el inmenso mundo exterior.

El concepto de Wonder room sigue fascinándonos en nuestros días. Existen seguidores de coleccionistas célebres que forman sociedades para descubrir rarezas de todo tipo. Un ejemplo es la sociedad que gira en torno a Athanasius Kircher También artistas como Kiki Smith se han interesado por el término y han tomado prestado el concepto como inspiración para sus instalaciones.

Esa ilusión de control que proviene de descubrir y poseer fragmentos del mundo reside también en muchos artistas outsider que acumulan objetos diversos que a menudo terminan formando parte de sus creaciones. Algunos de ellos son Mary Proctor, Grandma Prisbey, Bodan Litnansky, Gabin Bennet…

Creo que incluso este blog puede responder un poco al mismo principio.

9 de marzo de 2008

Henri Darger

Darger escribió e ilustró un libro de 15.154 páginas titulado “Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la rebelión de los Niños Esclavos”.

Todo sucede en un planeta alrededor del cuál orbita la tierra. En el reino cristiano de Abbiennia. Allí los soldados llamados Glandelinians tienen esclavizadas a las niñas Vivians. Las batallas ilustradas refieren el momento de rebelión de las niñas Vivian y los castigos a que son sometidas por parte de los soldados.

Darger era muy detallista. Cada personaje tenía un nombre y especificaba hasta el más minimo detalle de sus paisajes. Su universo le tenía tan absorto que incluso compuso las marchas militares de las batallas.

Las acuarelas estremecen por la combinación del universo naïf en que se mueven los personajes, un paraíso natural poblado de flores y mariposas, junto con escenas violentas de gran crudeza. A simple vista las Vivians recuerdan a los dibujos esteriotipados de la época, lo que inquieta es que tienen un pequeño pene.

Se sabe que las niñas representadas en su obra simbolizan los valores cristianos. Hay quien sostiene que su cuerpo está inspirado en el del niño Jesús con el cuál estaba tan familiarizado (iba a misa cinco veces al día) de ahí su ambigüedad sexual.

Su vida fue dura. Pasó por un orfanato y una institución mental, de la que se fuga. Más tarde intentó fundar una sociedad para la protección de los niños. Estaba obsesionado con el maltrato infantil y en concreto con el asesinato de una niña que fue estrangulada en 1911.

En otro de sus libros apuntaba los partes metereológicos, tema que le obsesionaba y el único que le hacía salir de su mutismo para conversar con los vecinos. Junto a sus notas escribía mensajes increpando al hombre del tiempo.

El pasado domingo 2 de marzo El País Semanal dedica un artículo a este artista outsider a cargo de Agustín Fernández Mallo, autor de Nocilla Dreams, obra referencia de la llamada novela posmoderna.

3 de marzo de 2008

La máquina del mundo

Franz_Gsellman

Esta máquina del mundo contiene entre otras cosas dos góndolas, un timón de barco, un set de sal y pimienta, cinco crucifijos, 64 silbatos, 200 luces de colores y un barómetro. Su creador, Franz Gsellman tardó 23 años en construirla en su granja de las colinas austriacas.

Gsellman siempre tuvo una espina clavada por no haber podido estudiar ingeniería. En 1958 abondonó el negocio familiar tras el fuerte impacto que le produjo descubrir el Atomium de Bruselas. Inspirado por esta construcción, inició un recorrido por toda Bélgica estudiando por su cuenta lo que podía sobre estructuras arquitectónicas. De vuelta a casa, decidió dedicar su tiempo a la construcción de esta máquina de luz, color y sonido.

Comenzó copiando el modelo de Atomium, basándose en 25 hula-hoops. No le resultó fácil esquivar las preguntas familiares pero a pesar de todo, mantuvo su actividad en secreto durante ocho años, encerrándose en su taller cada mañana hasta la noche.

Cuando la obra salió a la luz produjo reacciones diversas, a la gente le resultaba curioso ver a este menudo y voluble hombre embarcado en lo que para ellos no tenía ningún sentido. Él sin embargo afirmaba que “Algún día sería buena para algo” Su fuerte fe cristiana le llevaba a considerar que esta máquina era un regalo que Dios le enviaba.

14 de febrero de 2008

Xul Solar, Panajedrez

Panajedres, Xul Solar

Xul Solar, Panajedrez. 43x41x2,7cm. Museo Xul Solar

Xul Solar no es un artista outsider pero como buen visionario, no fue comprendido en su época ya que huía de inscribirse en ninguna de las corrientes de vanguardia. El Panajedrez fue creado en la década de los 30. Las fichas están marcadas con consonantes (menos los peones que son números) y las casillas del tablero con vocales. De esta manera cada movimiento del tablero produce diferentes palabras.

Cada pieza del juego representa a su vez un planeta, así, cada posición refiere posibles efemérides o avatares en la historia.

piano modificado y panaltar

Xul Solar, Piano modificado y Panaltar. Museo Xul Solar.

2 de noviembre de 2007

Cartografías

Disponemos del orbe pero no de su concepto

Leopoldo María Panero
Outsider, un arte interno (p.18)

Un mapa es la interpretación humana de un misterio natural. Es voluntad de conocer, traducir y ordenar para finalmente adquirir CONTROL.

El mundo sobre un papel se convierte en un símbolo amable y plano que podemos doblar y guardar en el bolsillo. Podemos incluso olvidarnos de que existe por sí mismo y verlo para siempre cifrado, acotado bajo las unidades humanas de medida.
opicinus_de_canistris
Opicinus de Canistris Mapa del Mundo, SXIV
Fuente:
http://www.henry-davis.com/MAPS/LMwebpages/230.html

Opicinus de Canistris (1296-1350) original de Pavia, desempeñó un cargo eclesiástico en la corte papal de Avignon. Allí tuvo problemas con la justicia pues fue acusado de delito simoníaco (tráfico con objetos espirituales). Se cree que era esquizofrénico. Por su puesto, esta enfermedad no estaba identificada como tal en la Edad Media y él se refería a lo que le ocurría como “la enfermedad de la mano sola” lo que parece aludir a esa sensación de extrañamiento ante lo que surge de uno mismo. Sus mapas son interpretaciones antropocéntricas de la geografía fisica. Así, en la imagen superior Europa es un rey que mira a su reina, el Norte de África.

Hay mapas para ordenar el mundo y mapas que se ocupan de la propia psique o de la trayectoria vital del autor. Zdenek Kosek (1949) corresponde al primer grupo. A él lo que le preocupa es la climatología, es de hecho, apodado “El meteorólogo”. Kosek comparte con Opicinus su vocación de demiurgo. Desde que sufre una profunda fractura psíquica en 1985 pasa sus días creando el tiempo sentado frente a la ventana de su apartamento. Anota todo lo que ocurre, hasta el más mínimo detalle: el vuelo de los pájaros, las nubes, los vientos, los sonidos en que se adivinan tormentas…. Su cerebro es un radar que crea y controla el tiempo.

zdenek_kosekZdenek Kosek (3 obras) , Sin título, n.d. Tinta china, rotulador y lápices de colores. Fuente: www.abcd-artbrut.org

“… Estaba en la galaxia regentando el universo. Tenía la impresión de tener la cabeza abajo y las piernas en el aire, de estar al revés. Me sentía girar, como en un tiovivo. Volaba como las aves. Anotaba todo lo que pasaba debajo de mí. Era no sólo el dueño del tiempo sino también de la política. Yo nombré a Vaclav Havel director de la república. Me consideraba inmortal. Cuando hacía todos estos dibujos, mi cabeza era como un remolino, un abanico. Era el dueño del mundo, y tenía la enorme responsabilidad de resolver todos los problemas de la humanidad. ¿Quién lo haría si no? “

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