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25 de octubre de 2015

Calle Afuera, exposición fugaz de arte bruto de Guanajuato en Madrid

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman

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Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

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Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

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Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

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Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Varias obras en formato marcapáginas de Blanca Lara

Calle Afuera, exposición fugaz de arte bruto de Guanajuato en Madrid

En las calles de Guanajuato hay personas que colorean el afuera con sus ricos y diversos adentros. Personas que de una forma tímida pero anhelante (Blanca Lara) o críptica y solitaria (Alberto Rodríguez, Kalimán) interaccionan con los viandantes a través de sus artefactos.

Ana Karen G. Barajas lleva años siguiéndoles, acompañándoles y recogiendo algunas de sus creaciones. Uno de ellos es Alberto Rodríguez (1969) quien se hace llamar “Kalimán” por su gusto por la historieta y el programa de radio popular que se emitía en México entre los años 1963 y 1991.

Alberto se apodera de la publicidad que recoge por la ciudad y la interviene con su grafía. Escribe compulsivamente, a menudo por las dos caras y mientras lo hace, canta una especie de mantra “Ka Ka Equis Ka” que encuentra su eco en la escritura. A veces también rompe o quema sus creaciones y se unta la ceniza por el cuerpo, completando así una especie de ritual.

Salvo por breves estancias en un hospital psiquiátrico cercano a la ciudad, Alberto vive en las calles guanajuatenses, cobijado por la generosidad de los vecinos y sufriendo a veces su incomprensión.

Blanca Lara es otra persona a la que frecuentemente se ve en las calles vendiendo o produciendo marcapáginas. Estudió Ciencias de la Comunicación y cine en Alemania y parece que durante algún tiempo se dedicó a pintar composiciones abstractas. Actualmente tendrá unos cuarenta y cinco años (no se sabe con seguridad) y los dos temas nucleares de sus dibujos son las mujeres y los pollos. A veces se inspira en cuentos como Alicia a través del espejo o La Cenicienta y en ocasiones también toma imágenes de la vida diaria. Blanca produce en un estado cercano al trance, como pueden apreciar quienes se acercan a conversar con ella mientras dibuja en el Cafetal. El formato usado por Blanca es el del marcapáginas, utiliza folder o cartulina y se dispone a crear con acuarela, pluma y crayón. El antropomorfismo es una constante en sus dibujos y también llama la atención que los elementos de sus composiciones suelan ir ligados por una línea que recuerda a la forma en que sus ideas se conectan, como por un fino hilo, aunque carezcan de relación semántica.

Con el objetivo de mostrar las creaciones que Ana Karen G.Barajas ha ido recopilando estos últimos años y aprovechando su estancia en Madrid, hemos organizado una exposición fugaz con los dibujos de estos dos creadores.

karen-y-gracielaLa exposición “Calle Afuera. Art Brut de Guanajuato” podrá verse en el Espacio B de Lavapiés entre el 5 y el 8 de noviembre.

El día 5 a las 20h, daremos una charla con proyecciones para conocer mejor la obra de estos dos personajes singulares de Guanajuato. Esperamos veros allí.

-Ana Karen G. Barajas y Graciela García

Cómo llegar al Espacio B, calle Buenavista 39.

29 de julio de 2015

Josep Baqué, el policía que creó un bestiario

josep-baque-retratoJosep Baqué fue un policía municipal barcelonés que en su tiempo libre compuso un atlas de 1500 monstruos.

Para ser un agente de la ley los monstruos de la calle le interesaban bastante poco. Lo suyo eran las criaturas inventadas, seres surgidos de la yuxtaposición de miembros animales de diferentes especies con actitudes o detalles humanos.

Josep Baqué fue probablemente un hombre de la mente más que de la tierra. Un hombre que se esforzó por mantener un equilibrio entre interactuar con el mundo y su tendencia a retirarse de él.

Nació en Barcelona en 1895. Un dato curioso es que su madre habría querido tener una niña y lo vistió como tal hasta la edad de cinco años. Esto que puede parecer anecdótico quizás jugó un papel en esa vida disociada que después le llevó a vivir entre dos mundos: el real y el de su fantasía. Cuando no nos sentimos aceptados podemos huir hacia dentro y vivir en este mundo pero, como dijo Cortázar, con “la sensación de no estar del todo”.

Más tarde, en el colegio, le costaba la disciplina de estudio y se mostraba rebelde y excéntrico. Ya de niño aprendió a evadirse en el arte sobrevolando las ilustraciones de las revistas de Art Nouveau que le regalaba su tío. Es posible que su sensibilidad para el color y la ornamentación despertaran al contacto con estas ilustraciones y con los azulejos de la fábrica en la que trabajaba su padre, muy exitosa en la época.

Decidido e independiente, abandonó su casa con tan sólo 17 años para ganarse la vida en el extranjero, algo poco habitual en la época. Estuvo primero en Marsella y luego en Alemania, desarrollando trabajos diversos como pinche o picapedrero. Allí, sus cabellos rubios, su gran estatura y su dominio del idioma le jugaron una mala pasada cuando, en los albores de la Primera Guerra Mundial, intentó volver a España. Cosa que no consiguió hasta pasados varios trámites para demostrar que no era un desertor alemán.

Una vez en España tuvo que cumplir con sus obligaciones militares pero intentó mantenerse todo lo desapegado que le permitían los castigos.

Entre 1920 y 1928 vivió en Alemania, Bélgica y Francia, trabajando la mayor parte del tiempo como grabador en piedra de monumentos funerarios.

Nadie sabe porqué decidió regresar a Barcelona en 1928. Allí le consiguieron un empleo como guardia municipal y en ello trabajó hasta su muerte. Lo hizo de forma correcta pero desapasionada, sin solicitar jamás una promoción. Fue un policía amable que se llevaba bien con el vecindario y que evitaba los conflictos cuando le era posible. Se cuenta como ejemplo que prevenía de su llegada a los vendedores ambulantes caminando lentamente para darles tiempo a retirarse.

Vivió soltero y con su madre hasta la muerte de ésta y no se le conoció novia hasta su fallecimiento en 1967, momento en que una mujer se puso en contacto con su sobrina para anunciarle la existencia de la obra. Su familia siempre le tuvo por una persona reservada. Su sobrina, la persona a la que estuvo más unido, cuenta que se distanció y dejó de visitarla a raíz de su casamiento. Lo que ésta no sospechaba era la existencia de una segunda vida de creaciones fantásticas a la luz de un flexo, cuando con el deber cumplido, Baqué se sentaba en su escritorio y se reencontraba cada tarde con su extensa enciclopedia.

Observando los dibujos uno comprende que Josep Baqué se divertía, que jugaba. Que en la soledad de la creación se cargaba de la energía que la existencia mundana, siempre un poco ajena aunque no del todo indeseable, le hacía perder. Probablemente también se sosegaba y experimentaba ese extraño placer que sólo entendemos los niños raros, los que nos hemos abstraído —o substraído de la realidad— dibujando nuestra propia baraja de cartas. Esa mezcla de goce y ligero tedio al terminar una carta y pasar a la siguiente. Ponerlas todas juntas. Ver lo que se va creando. Guardarlas. Volver a mirarlas al día siguiente. Sentirse orgulloso y avaro.

Es posible que crear este atlas fuera para Josep Baqué una forma de regresar a la cálida guarida del niño solitario, inteligente, sensible y ligeramente inadaptado. Una manera de recuperar ese reducto de placer donde el tedio de la serialización y la diversión de las variaciones crean un caldo de fantasía y control de lo más reconfortante.

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Su enciclopedia de monstruos está compuesta por 1.500 dibujos de criaturas clasificadas como: “bestias y animales salvajes”, “hombres primitivos”, “murciélagos e insectos”, “arañas gigantes”, “serpientes”, “caracoles”, “pulpos y sepias”, “animales alados y peces”.

Cada lámina mide aproximadamente 17 x 34 cm y están realizadas con lápiz, témpera, tinta y acuarela sobre papel granuloso que encontraba en el trabajo. Todas cuentan con un marco y unas guías a lápiz para alojar una leyenda que permanece en todos los casos vacía.

Para Baqué la categorización y el orden eran muy importantes y las piezas están numeradas y recogidas en un estuche de cartón. Toda una suerte porque nos permite ver las diferencias entre los primeros dibujos, más naives, y los últimos, donde se aprecia la evolución.

— Hasta aquí llega el post sobre Josep Baqué y comienza una anécdota, si sólo te interesa Baqué aquí termina tu lectura—

Me encantan las casualidades y no puedo dejar de contarlo. Las casualidades son regalos que la vida reparte caprichosamente si bien, como dijo Pasteur, la casualidad tiende a sorprender a los espíritus atentos. También es cierto —y esto ya no lo dijo Pasteur — que a veces lo que parecen casualidades no son sino el fruto de una guía inconsciente en esos momentos en que la consciencia cree que manda y sin embargo te lleva a ver dos exposiciones que en principio no tienen nada que ver con Josep Baqué.

Y así fue como me tocó el regalo de la casualidad. Tras pasar la mañana inmersa en unos libritos de Josep Baqué que un amigo lector del blog ha tenido la amabilidad de enviarme, voy al Caixa Forum para ver una exposición que tenía pendiente desde hacía tiempo: Yo veo lo que tú no ves, una pequeña pero nutrida muestra sobre arte realizado por personas con TEA.

Allí me sorprendo con el paralelismo entre las obras de Baqué y las de Lilja Beer, una mujer de 37 años con autismo que también atesora su propia granja de animales imaginarios dibujados con lápices de colores y bolígrafos. La afinidad con los monstruos de Baqué salta a la vista.

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Dicho sea de paso la exposición merece la pena por el interés de algunas de las obras y porque ayuda a comprender la experiencia —la dureza y la riqueza— del autismo a través del testimonio gráfico/animado de algunas personas.

Aprovechando la visita al Caixa Forum voy a por la segunda exposición que tenía ganas de ver, una sobre animales en el arte egipcio. Lo sorprendente en este caso no sé si es la casualidad o que no me diera cuenta hasta ahora, escribiendo este post, del evidente paralelismo que hay también entre Baqué y el imaginario egipcio, que observaba, escogía y mezclaba los animales para concebir criaturas simbólicas.

Y después de este baño de criaturas inéditas me entran ganas de ponerme a dibujar y a crear mi propio bestiario.

¡Hasta después de las vacaciones!

17 de mayo de 2015

Primer día de un psiquiátrico deshabitado, los espacios de Toén

 

En este enlace puede verse el libro de Adriana Leira, fotógrafa y documentalista que fue testigo con su cámara del cierre del manicomio de Toén. Las fotografías son del día siguiente al traslado y en estos momentos la autora prepara la edición del documental “La Mudanza”, con los testimonios de las personas que compartieron aquel momento histórico.

El manicomio ya está cerrado pero la expresión “¡Vas a acabar en Toén!” sigue siendo utilizada por los ourensanos para señalar un comportamiento poco cuerdo. Es probable que el Hospital Psiquiátrico de Toén, cerrado en enero de 2012, perdure mucho tiempo en el imaginario cultural gallego como símbolo de la locura. Locura entendida “a la antigua manera”, pues en palabras de Adriana Leira, se trataba de una arquitectura creada para “contener” a los locos. De un espacio que, a pesar de las protestas del personal y de las familias de los pacientes, nunca consiguió el presupuesto necesario para ser transformado en un espacio terapéutico. Las personas que allí trabajaron lo describían de esta forma:

“Nos encontramos con un hospital muy deteriorado, sin las mínimas condiciones hosteleras, aislado y que fomenta el apartheid y el estigma y por otro la reivindicación de un espacio mejor, digno, saludable, confortable e inscrito en la vida social; que no expulse, sino que acoja en un vínculo social a sus moradores, eso sí con sus peculiaridades, que la mayoría de las veces están muy alejadas de lo normativo neurótico, que trenza lo social de esa categoría.”

“Frío, con barrotes en las ventanas, que le otorgan un aspecto más carcelario que sanitario, sin aseos individualizados en las habitaciones, lo que obliga a duchas comunes, y un diseño arquitectónico global antiguo y deteriorado, lo convierten además de por muchas otras razones, en un espacio inhabitable y nada terapéutico.”

El hospital fue fundado en 1959 por Manuel Cabaleiro Goas y nació como un proyecto faraónico, con todos los avances de la psiquiatría de la época. Fue exitoso durante los años 60, hasta que a principios de los 70 empezó el declive, con la muerte de Cabaleiro.

Cuarenta años después, en 2010, Mª Jesús Gómez Rodríguez, Mª Alcira Cibeira Vázquez, Yolanda Castro Casanova, Manuela Gil Vázquez y José Antonio Camposse escribieron al valedor do Pobo para denunciar la situación deplorable en que se encontraba y para conseguir una mejora más que necesaria. Las visiones contrapuestas provocaron un gran conflicto social y político del que da cuenta este artículo en la revista Norte de Salud Mental:

Toén: la historia se repite… muchos años después

Chús Gómez, Alcira Cibeira, José Antonio Campos. Psiquiatras, Hospital de Toén.
Yolanda Castro Casanova. Psicóloga Clínica, Hospital de Toén.
Luis Rodríguez Carmona Trabajador social, Hospital de Toén.
Moncho Area. Psiquiatra, Hospital de Conxo.

Finalmente, se decidió cerrar el hospital en enero de 2012 y los pacientes fueron reubicados en el Hospital de Piñor, antiguo tuberculoso. Por suerte, o mejor dicho gracias al exhaustivo trabajo de recuperación e inventariado de Alcira y Martín, se han salvado todas las piezas de los antiguos talleres de artes plásticas que estaban en los rincones mas insólitos del hospital y que hoy forman parte de la Colección de Toén.

Éstas son algunas de ellas:

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Imágenes de las obras de la Colección de Toén facilitadas por Alcira Cibeira.

En este enlace al blog “Diario de un médico de guardia” de David Simón puede encontrarse un interesante post sobre hospitales abandonados y mucha más información sobre Toén, psiquiatría y salud mental.

18 de abril de 2015

Serie de documentales Journeys into the Outside

Interesante documental, dividido en tres episodios, sobre algunas maravillas outsider de todo del mundo.

Primera estación del primer episodio: Les Rochers Sculptés. Situada cerca de St Malo, se trata de una formación rocosa tallada por el Abad Adolph Julien Fouré entre 1894 y 1910 y que representa las fechorías que unos temibles piratas, Les Rothéneufs, habían perpretado en la zona.

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En el documental se lanzan algunas preguntas interesantes como qué pudo llevar a este hombre religioso a dedicar los últimos 16 años de su vida a tallar las rocas para ilustrar un tema profano. Él afirmaba haberlo hecho para pasar el tiempo pero a buen seguro había maneras más sencillas de hacerlo, teniendo en cuenta que había sufrido una enfermedad que le dejó medio paralizado, sordo y mudo.

A pesar de estas dificultades físicas, él y un hombre que fue su ayudante se dedicaron a esculpir las piedras de granito de la playa representando las batallas que habían tenido lugar en la región durante el siglo XVI.

Para representar los cuerpos retorcidos y las muecas de los rostros, aprovecharon las formas que les sugerían las rocas. Entre todas las materias orgánicas, la roca parece ser una de las más sugerentes e invitantes para proyectar en ellas el archivo de imágenes que late en nuestro subconsciente.

Hoy en día esta intervención, lamida por el mar y por las pisadas de los turistas recupera poco a poco su forma originaria, perdiendo las huellas del esfuerzo del abad Fouré.

5 de abril de 2015

Josefa Tolrà

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Josefa Tolrà (Cabrils, 1880-1959), también conocida como “La Pepeta de Cabrils” o “La tía Pepeta”, fue una campesina que vivió los duros años de la posguerra española a las órdenes de unos “seres de luz” que la guiaban como dibujante y que la convirtieron en la médium de este pequeño pueblo del norte de Barcelona. Ella se definía a sí misma como mediadora mecánica y dibujaba en estado de trance en papeles y libretas, a menudo superponiendo textos en catalán y en castellano (aunque esta lengua le era prácticamente desconocida).

En sus viajes místicos veía lugares en los que nunca había estado; escenarios que luego aparecían en sus dibujos. Es posible que estas evasiones le ayudaran a superar la pérdida de sus dos hijos varones, uno antes y otro durante la Guerra Civil. La muerte del segundo fue para ella especialmente traumática: la dejó muy trastornada y comenzó a tener alucinaciones auditivas. Por suerte, alguien le recomendó que dibujara lo que la perseguía y de esta manera pudo canalizar sus miedos y convertirlos en algo positivo. Tenía por aquel entonces sesenta años y, aunque apenas pudo estudiar, escribía sin tener conocimiento de temas como la teoría de los colores, sobre Cristo, Napoleón o el poeta Verdaguer. La vanguardia catalana de aquellos años se interesó por sus creaciones y llegó a exponer, casi octogenaria, sus dibujos en la Sala Gaspar de Barcelona en el año 1956.

Hacía tiempo que quería referenciar en El Hombre Jazmín, aunque fuera brevemente, a esta artista mediúmnica que ha merecido una exposición individual en Mataró, algo que demuestra la lenta pero progresiva sensibilización que tiene lugar en España respecto a estas manifestaciones incasificables, excéntricas y excepcionales. En realidad, la obra de Josefa Tolrà ya había entrado en el Arte avalada por el interés que suscitaba en personas del arte y la cultura como Tàpies o Brossa, que se interesaron por sus creaciones y la llevaron a exponer en la Sala Gaspar de Barcelona en el año 56. De hecho muchas de las obras de la reciente exposición en el Can Palauet de Mataró forman parte de la colección del MNCARS.

Puede encontrarse información ampliada sobre esta artista en este artículo de la comisaria de la exposición en Mataró, Pilar Bonet: Artículo sobre Josefa Tolrà en La Vanguardia o en este Artículo de El Cultural.

2 de noviembre de 2014

¿Existe el cine outsider?

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¿Existe el cine outsider? Ésta es la interesante pregunta que sirve de detonante para la confección del programa de la nueva temporada de Xcèntric.

Xcèntric es un espacio que se enmarca en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y que se dedica a la proyección de cine experimental, cine realizado por artistas  y cineastas que muchos tildarían de excéntricos.

El programa, que lleva por título “Aula Xcèntric 2014: La imagen salvaje. Infiltraciones y senderos hacia un cine outsider” y que ha sido coordinado por Jordi Costa, crítico de cine, guionista y realizador audiovisual, comienza el próximo martes 4 de noviembre.

Os dejo a continuación un extracto de la propuesta. Si queréis consultar el programa completo podéis hacerlo en este enlace: Programa Completo Aula Xcentric 2014

El concepto de arte outsider -aquella práctica surgida fuera de las academias, en los terrenos de la exclusión y la marginalidad, incluso más allá de las fronteras de la racionalidad- ha encontrado difícil acomodo en el ámbito cinematográfico por la propia naturaleza del medio, cuyos dispositivos de creación parecen negar la posibilidad de una expresión espontánea, visceral y no condicionada por los diversos códigos de representación vigentes. Sin embargo, a lo largo de la historia del medio, un impulso outsider ha encontrado diversas vías de infiltración en la expresión cinematográfica, ya sea en la radicalidad insular de la obra de algunos autores experimentales o en las vanguardias azarosas, impremeditadas y casuales que parecen esbozar los cines de vocación popular de cinematografías periféricas o de algunas zonas de desamparo de la producción de bajo coste. 

La lectura de la gestualidad patológica emprendida por los forjadores del primer slapstick, la larga nota al pie del canon que encarnan fenómenos como el de las backyard monster movies americanas de los años 60 y 70 y las diversas derivaciones audiovisuales en la cultura de la fanfiction, la exploración de una expresión irracional emprendida tanto por los surrealistas como por los agentes contraculturales de un cine psicoactivo o la teoría de un cine chamánico articulada por el chileno Raúl Ruiz son otras tantas vías de acceso a este esquivo y desordenado proceso.

El objetivo de este curso consiste en trazar esta historia subterránea del cine outsider a través de sus intermitentes infiltraciones en (y apropiaciones de) el discurso dominante y en analizar las condiciones para la posibilidad de un cine salvaje en la era de la democratización de herramientas y la sofisticación tecnológica.

Os animo a compañar esta reflexión con el visionado de algunos cortometrajes ideados por Belén Sánchez pues suponen una aproximación diferente, quizás complementaria, a la pregunta sobre si existe el cine outsider.

Estos cortos son producidos por el Colectivo Debajo del Sombrero. En Debajo del Sombrero ayudan a materializar y convertir en arte las ideas (a menudo las “fijaciones”) de personas que padecen alguna discapacidad y que tienen un gran potencial artístico que muchas veces queda desprovechado por falta de estímulo y asistencia técnica. Ver EXTREME DANCE EN LA WEB DEL COLECTIVO DEBAJO DEL SOMBRERO

1 de mayo de 2014

Dunya Hirschter

BIOGRAFÍA

Dunja Koprolčec nació el 18 de marzo de 1954 en Croacia. Estudió inglés y literatura comparada en la universidad de Zagreb y con dieciséis años se inició en el mundo del teatro.

Dunya-Hirschter

En febrero de 1975 entró a formar parte del grupo Globe Theatre, que fue un referente del teatro experimental balcánico durante la segunda mitad de los años setenta hasta principios de los ochenta y cuya influencia perdura hasta nuestros días. El grupo tenía un marcado carácter experimental y Dunya fue, de sus miembros, la más rádical y quizás la cabecilla. A Dunya se la tenía por una mujer fuerte, valiente e idealista que empujaba el arte al límite, hasta llegar a fusionarlo con la vida.

Dunya-Hirschter

 

zlatko-buricA principios de los años 80 se dedicó a viajar y de entre todos los viajes hubo uno que la marcó. Fue el descubrimiento de Marruecos y más concretamente de la ciudad de Tanger, destino de muchos hippies y artistas de aquellos tiempos. No se sabe bien lo que sucedió allí, pero Marruecos fue para ella una experiencia intensa, el punto de inflexión entre las dos Dunyas, la Dunya artista y la Dunya que terminaría convirtiéndose en vagabunda. Entre otras cosas se sabe que fue allí donde se convirtió al Islam y donde se gestó su separación de Zlatko Buric, hoy famoso actor con residencia en Dinamarca, con quien compartió la pasión por el teatro pero no el interés por el Islam. Al principio pensó que él se convertiría, que la seguiría, pero no fue así y Dunya decidió separarse.

Desde aquel primer viaje, regresó periódicamente a Marruecos y en una de sus estancias conoció a un hombre musulmán que quería casarse con ella, pero la familia de él no aceptó y Dunya lo vivió como un acontecimiento trágico. Pensaba que les habían hecho brujería y se sintió desgraciada el resto de su vida por haberse quedado sola y sin hijos.

Su última aparición en escena fue para la representación de “Fashion Show” en 1984, tras lo cual se retiró de la vida pública.

Desde entonces vivió en varios lugares sin preocuparse de visados ni permisos de estancia, lo que le valió ser deportada a su cuidad natal, Osijek, donde tenía un hermano. Como no quería quedarse en Croacia, ni tampoco vivir con su hermano, volvió a España con un nuevo nombre: Dunya Hirschter.

En España vivió un año en Madrid, en el parque de la Mezquita de la M30, alimentándose gracias a la caridad de la comunidad musulmana y durmiendo en la mezquita. Para Dunya fue una época durísima, se sentía muy desprotegida y tenía frecuentes crisis nerviosas. Escuchaba voces y se sentía perseguida. Por aquel entonces, en el parque, comenzó a trabajar en una labor de bordado en un gran manto, que lamentablemente no se conserva.

De allí viajó a Málaga donde conoció a unas personas de Granada que le ofrecieron trabajo y la llevaron de vuelta a esta ciudad que para ella era símbolo de convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos. El trabajo no le duró porque Dunya tenía un comportamiento extraño, que asustaba a la gente, pero al menos en Granada se encontraba en una ciudad más pequeña y amable; y lo más importante, con una comunidad musulmana grande y muy unida.

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Dunya apenas tenía ingresos, tan sólo una pequeña pensión que recibía de Croacia. Es por esto que las mujeres de la comunidad musulmana le llevaban alimentos y se ocupaban de sus necesidades. Ella no trabajaba para ganar dinero, ya que por un lado no conseguía mantener los empleos y por otro, la vida en este mundo había dejado de interesarle. Tampoco vendía sus creaciones, aunque de vez en cuando creaba algo para una amiga a cambio de dinero.

Dicen que pasaba muchas horas en la mezquita y que ocupaba siempre el mismo puesto, detrás del biombo que delimita el área de las mujeres, con su Corán entre las manos, vestida de forma extravagante con prendas muy viejas personalizadas por ella. En la mezquita ella tenía lo más cercano a un espacio y a una familia, pero no conseguía integrarse bien debido a que hablaba mal español y a que salvo excepciones, se la tenía por una loca.

La falta de relaciones sociales le venía muy mal, hacía que se aislara más y más y que se volcara en sus bordados, dibujos y collages.
A veces no salía durante días, dedicándose fanáticamente a sus obras y al estudio del Corán, hora tras hora, sin dormir ni comer.

Cada vez que su hermano se retrasaba en el ingreso de su pensión o cuando sentía que estaba a punto de perder la pequeña casa que tenía en el Albaicín, sufría crisis nerviosas que asustaban a los vecinos y que le valieron ser ingresada en un hospital, donde le diagnosticaron esquizofrenia y le sometieron a un tratamiento con psicofármacos muy duro. Dunya era consciente de su enfermedad y sufría por ello pero se negaba a tomar medicamentos, por lo que transitaba entre momentos de lucidez y estados de delirio.

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Así pasaron los años en Granada, cada vez más aislada, sin ser entendida por la gente del barrio, que veían en ella a una extraña y alta figura, vestida con ropas coloridas y un pañuelo en la cabeza. De duro carácter y marcado acento croata.

Una amiga que de vez en cuando la visitaba, después de no verla durante días, llamó a la policía para forzar la puerta de su casa: la hallaron sentada en la cocina, muerta. Fue enterrada el primer día enero de 2009, en el cementerio musulmán de Granada.

Si bien a su muerte han surgido algunos obituarios que cuentan parte de su vida y le rinden homenaje en virtud del legado que dejó como integrante del Globe Theater, Dunya murió sola y completamente alejada de ese breve pasado glorioso. En su tumba no hay inscripción alguna.

OBRA

La obra de Dunya se compone esencialmente de collages y de prendas y accesorios intervenidos. Mención aparte merece lo que podría ser su pieza central, el Corán que utilizaba a diario.

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Los collages de Dunya son composiciones de varias capas que combinan el dibujo de motivos ornamentales con el troquelado, muy fino y minucioso, de papeles semitransparentes. A veces incorporaba elementos que encontraba en la calle como cáscaras o elementos vegetales.

Tenía tal escasez de medios y una necesidad tan grande de expresarse que la mayoría de dibujos están trabajados por ambas caras e incluso las capas ocultas pueden estar recubiertas de minúsculas flechas y adornos de colores donde no queda ni un milímetro del papel sin cubrir.

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Dunya no podía dejar de emplear el arte como su principal medio para expresar sus sentimientos. Es posible que mediante la ropa embellecida por ella quisiera proclamar su singularidad y protegerse de su propio lado trastornado y de las miradas incomprensivas de los demás.

En Dunya llama la atención el contraste entre esa idea oscura que tenían de ella los vecinos, esa imagen de mujer mahumorada, de duro acento, inflexible (parece que se ponía muy agresiva si por ejemplo a alguien le sonaba el móvil en la mezquita) y el colorido y vitalidad que vuelca en sus creaciones textiles. Ese acto de coquetería que es adornar con colores y dorados las propias gafas, el abanico… parece demostrar que había en ella un mundo alegre y rico que ofrecer al que la mayoría de la gente, por falta de llave, no podía o no quería acceder.

Dunya-Hirschter

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Cuando uno intenta asomarse a su proceso creativo y observa sus creaciones, los collages, sus bordados, el Corán, tiene la sensación de que el tiempo se detiene. Sus creaciones nos resultan cautivadoras porque en ellas se suspende la noción del tiempo tal y como la entendemos. Se suspende la tiranía de la utilidad. En esta sociedad donde toda tarea debe ser justificada y todo minuto debe ser optimizado, se presentan rara vez objetos que disuelven el concepto de tiempo, lo dejan flotando, lo banalizan.

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Algo de Dunya se ha quedado entre sus bordados y entre las páginas de su manoseado libro, algo físico: humores corporales y algo inasible: precisamente en esa relación con el tiempo reside el poder de la permanencia de Dunya en sus creaciones, el extraño halo que los envuelve y convierte en objetos cargados de algo que no sabemos describir.

Sus prendas son el resultado de un acto muy íntimo de comunión entre la persona y el imaginario que se construye para cubrirse y presentarse ante el mundo.

Dunya sufre una desalineación entre la realidad y la idea que ella tiene de su destino. Su traje nos recuerda a otras obras de arte outsider realizadas por mujeres en psiquiátricos, el vestido de novia que tejió Marguerite Sirvins con hilos extraídos de sus propias sábanas; el diario bordado en la chaqueta del uniforme, por dentro y por fuera, de Agnes Richter; o el misterioso conjunto conocido como La Robe de Bonneval, concebido como traje ritual para la reconciliación de una pareja que nunca más se encontraría. Se trata de obras donde las prendas de vestir son un objeto simbólico que prentende aliviar una carencia dolorosa, de libertad, de cordura, de amor, de una vida “normal”.

 

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En cuanto al Corán, hablamos de éste como si fuera una obra pero por supuesto esto es de algún modo un esnobismo que nos permitimos al sacarlo de contexto, pues para ella era un objeto inefable al que profesaba el máximo respeto. Asociarlo a una intención artística sería una blasfemia. Representaba el centro de su fe y una fuente inagotable de estudio. Es curioso porque la mayoría de los “respetos” se manifiestan como una especie de miedo a lo respetado. La mayoría de personas que respetan algo no se atreven a tocar su objeto de veneración. Más raro es encontrar “respetos” como el de Dunya, que dialogan con él y lo intervienen.

Dunya debía sentir su Corán como una parte tan íntima de sí misma que se nota que lo manejó con libertad. Lo mejoró estéticamente, lo hizo más usable, recortando papel sobrante y añadiendo pestañas para manejarlo mejor. Lo quemó en algunas páginas, quizás intencionadamente (quemaba a menudo parte de sus obras porque le gustaba o le parecía espiritual el efecto del papel quemado). Lo subrayó con fluorescente, lo dibujó, coloreó e incluso festoneó en la parte de abajo, quizás en un estado alterado de conciencia de los que da el trabajo prolongado. También le cambio el lomo, lo bordó con hilos de colores, creando una desconcertante y caótica composición.

La obra de Dunya puede verse hasta el 21 de mayo en La Galería Alegría de Madrid.

Créditos:

Gracias a Moumina Wagner, Nadja El-Shohoumi y Jessica Moroni por la información facilitada.

Las fotografías de Dunya joven provienen de: www.jutarnji.hr

Las fotografías de Dunya con pañuelo han sido facilitadas por: Moumina Wagner.

Las dos fotografías de los collages de Dunya son de Antonio Riccio.

El resto de fotografías de la obra de Dunya son de Álvaro Acinas (Galería Alegría).

2 de abril de 2014

Arte expósito, exposición de arte outsider en Madrid y Barcelona en la Galería Alegría

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Los próximos días 3 y 5 de abril se inaugura en Barcelona y Madrid la exposición “Arte Expósito” que tengo el placer de comisariar. La propuesta forma parte del proyecto Jugada a 3 Bandas, que tiene como objetivo poner en relación a galerías, comisarios y artistas.

BARCELONA:
Inauguración el jueves 3 de abril a partir de las 17h.
Consell de Cent 159 08015 Barcelona. (visitas concertadas)

MADRID
Inauguración el sábado 5 de abril a partir de las 11h. Doctor Fourquet 35 28012 Madrid.
De martes a sábado de 11 a 19h.
Aquí podéis descargaros el texto de la exposición Arte Expósito en el que se habla un poquito de cada uno de los artistas.

coran_dunya_hirschterDunya Hirschter (Fotografía Álvaro Ancinas)

fernando ventura

Fernando Ventura

ramon_losa_porno
Ramón Losa

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