Archivo de la categoría ‘libretas’

5 de octubre de 2014

Manuel Montalvo, Purivios y otros juegos

Manuel MontalvoManuel MontalvoManuel MontalvoManuel Montalvo

Mi flechazo con Manuel Montalvo fue en 2010, en la exposición que el MNCARS dedicó a RoseMarie Trockel. En dicha muestra, titulada RoseMarie Trockel: Un Cosmos, la comisaria Lynne Cooke tuvo el acierto de añadir obras de otros artistas que por diversas razones completaban el imaginario de Trockel. Entre esas obras figuraban las de algunos artistas outsider como Judith Scott, James Castle o los cuadernos del poco conocido Manuel Montalvo.

Puedo afirmar sin atisbo de duda que aquellos libritos de Manuel Montalvo fueron lo más impactante de la exposición y que de hecho son de lo mejor que he visto en el campo del arte. Ahí quedan como testimonio de la pulsión enciclopédica del hombre, como muestra de amor al arte, al conocimiento y al deseo de compartir.

A día de hoy sé que el artista los llamaba “Purivios” y que los hacía para regalarlos a sus familiares con la intención de que les acompañaran, como material de consulta.

Entre los saberes recogidos en los Purivios se encuentran mamíferos, pájaros, escudos, banderas nacionales, monumentos famosos y listas de todo tipo. Todo ello alternado con microscópicas leyendas que en lenguaje de procesador de textos tendrían ¡no más de dos puntos! Uno de los libritos, tan densamente trabajado como  los demás, mide aproximadamente 5 x 3 cm.

Manuel Montalvo falleció hace sólo tres años dejando atrás una ingente cantidad de obra de lo más ecléctico. Era un hombre sencillo y afable que nació en una familia pudiente y que nunca se interesó por el estilo de vida convencional. Por satisfacer a su padre empezó derecho y filosofía pero sólo aguantó un año y enseguida volvió a volcarse en su pulsión creativa desbordada. Era de estas personas que siempre andaba con fragmentos de minas o ceras en los bolsillos y que pintaba sobre cualquier superficie, con saliva si no tenía agua. Uno de sus hermanos, el que mejor le entendió, insiste en lo portentosamente rápido que dibujaba. Un día le dio un catálogo de Goya a las 11 de la noche y se lo devolvió a la mañana siguiente plagado de dibujos en cada página.

Aun siendo completamente autodidacta, estuvo en contacto con varios artistas españoles y apuntaba como promesa del arte informalista cuando sólo tenía 20 años. Su obra es puro juego, y quizás por eso coqueteó con todos los estilos y no se detuvo en ninguno, lo que hizo que no encajara en el mundo del arte. Llegó a interesar a la galerista Juana Mordó pero, a pesar de tener talento, Manuel era indisciplinado y panorámico, poco compatible con el mercado del Arte.

El arte era un ejercicio inevitable para Montalvo, era su principal forma de comunicarse y de expresar su amor a la vida. Especialmente conmovedores son los recortables que hacía para sus sobrinos. Dibujos abigarrados sin un espacio de papel en blanco que recortaba después para crear multitud de personajes que mover por escenarios también dibujados por él. O las gomas de borrar talladas con temas como “Prehistoria” o “La Grecia de Pericles”.

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9 de abril de 2014

Exposición “Arte expósito”.

Aquí os dejamos algunas fotografías de la exposición “Arte Exposito” que puede verse en estos momentos en la Galería Alegría de Madrid hasta el 17 de mayo.
Las fotos son de Álvaro Ancinas.

Ramón LosaRamón Losa
Fernando VenturaFernando VenturaDunya HirschterDunya HirschterDunya HirschterDunya HirschterDunya HirschterDunya Hirschterarte exposito ramón Losa

29 de mayo de 2011

Exposición de James Castle en el Museo Reina Sofía

La exposición de James Castle en el Museo Reina Sofía de Madrid se llama Mostrar y Almacenar y puede visitarse hasta el 5 de septiembre de 2011.

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En ella se puede disfrutar de la mirada ensimismada de este artista sobre todo lo que le rodeaba. La exposición se articula en torno a varios hitos o grupos de investigación plástica. Uno de estos grupos serían los paisajes e interiores dibujados con carbón y saliva en todo tipo de soportes, principalmente cajas de cartón aplanadas. En ellos se aprecia una búsqueda formal que se resuelve en un intento de agotar el tema desde distintos ángulos, así como un interés particular por determinados objetos y “sistemas”. Por momentos se obsesiona con pequeños vehículos, como carricoches y carretillas. Luego se ensimisma con los dinteles de las puertas o con algún motivo decorativo que descubre y permuta en composiciones más sintéticas y abstractas.

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Otro de los grupos lo componen los objetos: personajes, cestas, pájaros y sobre todo trajes que James Castle genera con superposición de cartones pintados y cosidos. Luego ubicaba sus obras en la casa o en graneros vacíos para que pudieran contemplarlos sus familiares, terminando el proceso con un dibujo del espacio expositivo.

mostrar y almacenar

También llaman la atención las libretas y los experimentos que hacía con el sistema lingüístico, al que dedica de nuevo, una mirada ensimismada percisamente por acceder a él desde sus circunstancias especiales: era sordo y analfabeto. Parecen gustarle los calendarios que permiten de un solo vistazo contemplar la distribución de los días agrupados en meses. James Castle juega con ello y reproduce intuitivamente las casillas, que rellena con diferentes motivos en lugar de números, como si captara de ellos la esencia o sencillamente decidiera representar sólo esa parte sistémica que le fascinaba.

james_castlejames_castle libretasAunque quizás lo mejor de toda la exposición sean las cajitas en las que guardaba todo, coloridos hatillos de papel y tela que construía el mismo para tener su obra bien almacenada.

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8 de enero de 2011

Antonio Dalla Valle, artista portátil

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La novela Historia abreviada de la literatura portátil de Vila-Matas parte de una obra de Duchamp, la maleta que creó para contener una reproducción en miniatura de toda su obra, presta a hacer un viaje en cualquier momento.

La conspiración shandy o sociedad secreta de los portátiles fue fundada en 1924 en la desembocadura del río Níger y formaron parte de ella, entre otros, Duchamp, Scott Fitzgerald, Walter Benjamin, César Vallejo, Rita Malú, Valery Larbaud, García Lorca, Pola Negri, Berta Bocado, Alberto Savinio y Georgia O’Keefe. El requisito principal para pertener a la sociedad secreta era que la obra artística de uno fuera portátil, es decir, que no fuera pesada y pudiera ser fácilmente trasladable en un maletín.

Lo que portamos con nosotros nos define. Los artistas portátiles llevan consigo su labor para abordarla en cualquier momento y no sentirse nunca huérfanos. Algunos creadores del arte outsider van siempre acompañados de sus objetos fetiche, dispuestos a trabajar en ellos en cualquier momento, capaces de trasladarse a cualquier parte sin perder de vista lo importante, los objetos que protegen.

Marie-Rose Lortet lleva sus piezas en el autobús para tejer durante los trayectos. Bispo do Rosário y Carlo Zinelli caminaban con piedrecitas en los bolsillos (entre otros objetos que recopilaban en sus paseos), Kunizo Matsumoto llevaba una riñonera con papeles de agendas y calendarios pasados de fecha, sobre los que dibujaba pictogramas sin saber lo que significaban.

Esta entrada está dedicada a un autor algo menos conocido, Antonio Dalla Valle (Italia, 1939) que viajaba con una bolsa de plástico en la que guardaba cuadernos escritos, encendedores, cajas de lápices de colores, hojas de plexiglás y pequeñas esculturas. También caminaba adornado con su colección de relojes en la muñeca, ninguno de los cuales estaba ahí para darle la hora.

Entre sus creaciones están los “Squadernamenti” un conjunto de cuadernos estratifiacdos como una formación geológica y forrados con una película transparente. Otras de sus pequeñas esculturas también se basan en el acto de envolver, lo que nos lleva inevitablemente a pensar en las creaciones de Judith Scott y a reflexionar sobre los modos en que se expresa la necesidad de protección. Como ella, Antonio Dalla Valle también tenía un vínculo particular con las vendas. Se vendaba el pie derecho sin necesitarlo, al igual que Judith Scott se ponía tiritas sin haberse cortado. Antonio Dalla Valle llevaba además consigo, en su equipaje, una larga venda al final de la cual podía intuirse, anudado, un misterioso objeto.

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Bibliografía y fuentes de las imágenes: Pontiggia, P. (s. f.)  Antonio Dalla Valle. Solignano: Figureblu.

20 de enero de 2008

Libretas (II)

libretasDos nuevas imágenes de libretas. La primera es un libro de nudos realizado por Rose-Marie Lortet. (1945, Vernon). Lortet empezó muy joven a manejar las fibras para crear objetos. Aprendió observando a su madre y a su hermana, pero su caso era muy diferente pues no le interesaba el arte del tapete sino “construir imágenes flexibles que pudieran seguirme a todas partes.

La segunda es una de las múltiples hojas de material impreso reutilizado por Kunizo Matsumoto (Osaka, 1962) que siendo analfabeto estaba fascinado por los signos tipográficos. Trabaja los ideogramas copiándolos de sus fuentes favoritas (relacionadas con el kabuki o con la ceremonia del té japonesa) y en ocasiones los reinventa creando símbolos nuevos. Siempre se mueve por la ciudad con su mochila, su riñonera y un par de bolsas de plástico para recoger el material que encuentra.

16 de enero de 2008

Imágenes de libretas (II)

Adolf Wölfli (1929), Heinrich Herman Mebes (1913).


Joseph Heinrich Grebing (1915/1921), Peter Meyer (Peter Moogg) (1920)



August Johann Klose (sin fecha) y Constance (sin fecha).

Eugen Hirneis (1910- 1915) y Emma Hauck, Carta a su marido (1909).

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Cuadernos de Adolf Wölfli, (entre 1908 y 1930)

La mayoría de estas obras han sido realizadas por enfermos mentales en psiquiátricos y pertenecen a la colección Prinzhorn. Hay historias interesantes detrás de cada uno de ellos. Sólo hablaré de Emma Hauck, su cuaderno es una larga carta a su marido escrita desde el psiquiátrico. Aprovechaba todos los rincones de la hoja superponiendo unas frases a otras. El resultado es difícil de leer pero parece que necesitaba llenar el vacío de su existencia más que comunicar realmente con su marido. A veces repite obsesivamente una misma frase “ven”, “ven, cariño”, “¿Cuánto tengo que esperar hasta que te dignes a venir a buscar a tu mujer?/ Ven, ven, ven/ No puedo soportar seguir sin tí/ Quiero estar contigo/ No importa/ Ven, ven, ven/ ¿Me quieres?/ ¿Ven, ven, ven” Antes de entrar en el psiquiátrico de Heidelberg, Hauck no conseguía llevar bien su vida de esposa con niños. Se le diagnosticó esquizofrenia incurable y permaneció en la clínica hasta su muerte.

14 de octubre de 2007

Libretas

La enfermedad sorprendió a Josef Heinrich Grebing (1879 – 1940) siendo un sistemático hombre de negocios. A partir de entonces, cubrirá de dibujos sus antiguos libros de contabilidad. El objetivo de sus columnas de elementos, listas y sistemas es ordenar el mundo desde un nuevo sentido.

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Josef Heinrich Grebing Color chart pen and body color on artist’s board 8 15/16 x 8 1/8 in.
Fuente:
www.artnet.com

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