Archivo de la categoría ‘esquizofrenia’

3 de marzo de 2015

Sauvées du désastre, œuvres de deux collections de psychiatres espagnols (1916-1965)

art but en espagne

Esta exposición que puede verse en París entre el 7 de marzo y el 11 de abril de 2015 en la Galería Christian Berst recoge obras realizadas en España por enfermos mentales desde los años 10 hasta los 60 del pasado siglo xx, obras que han sido salvadas de la desaparición gracias al interés de dos figuras infaltables de la psiquiatría española, el Dr. Gonzalo Rodríguez Lafora y el Dr. Ramón Sarró Burbano, así como a la voluntad de sus respectivas familias por conservar tan importante legado.

Ambos psiquiatras, Lafora y Sarró, fueron figuras singulares en su época, psiquiatras inquietos y controvertidos que supieron ver más allá de la cerrazón de la psiquiatría española imperante y que cultivaron una intensa relación con lo que sucedía en Europa, desarrollando entre otros intereses, curiosidad y ánimo de estudio hacia las obras realizadas por enfermos mentales. Ambos expandieron los límites de la enseñanza que se impartía en su país, cursando parte de su formación en el extranjero y ambos sufrieron la politización de la psiquiatría durante la época de la dictadura.

En España, tras la guerra, los psiquiatras del bando ganador quisieron romper con el discurso anterior en pos de un «regeneracionismo moral» que no podía permitir que se desdibujara la frontera entre la cordura y la locura. Esto supuso un gran condicionante para los investigadores y una gran depreciación del arte realizado por los enfermos mentales, cuya puesta en valor, interpretación y conservación fue llevada a cabo por unos pocos psiquiatras aislados que, siguiendo la estela de Hans Prinzhorn, observaron estas creaciones con interés diagnóstico y antropológico. Entre ellos destacan Gonzalo R. Lafora, Ramón Sarró, Joan Obiols o José Antonio Escudero Valverde.

El grueso de la exposición que hoy podemos contemplar en la Galerie Christian Berst está formado por obras pertenecientes a la colección de Gonzalo R. Lafora, obras anteriores a su exilio forzado por la Guerra Civil Española y que se remontan por tanto a los años 20 y 30.

El Dr. Lafora intentó reunir una colección inspirada en la de Hans Prinzhorn, y consiguió exponerla en dos ocasiones. La primera en España, en diciembre del año 1935, en una “Exposición sobre plástica psicopatológica” organizada en el Instituto Cajal de Madrid. La segunda en París, en 1950 en el marco de la Exposición Internacional de Arte Psicopatológico que tuvo lugar en el Hospital de Sainte-Anne. Una exposición que contaba con obras procedentes de cuarenta y cinco colecciones de diecisiete países, agrupadas por diagnósticos psiquiátricos.

Las obras de la colección del Dr. Ramón Sarró son algo posteriores, fueron realizadas entre los años 50 y 60 y son en su mayor parte anónimas. Ramón Sarró Burbano promovió una exposición de Arte Psicopatológico en 1958 con motivo del IV Congreso Mundial de Psicoterapia organizado por el H. Clínico de Barcelona y analizó extensamente las obras de los enfermos mentales en su libro “De la teoría mitologemática al homo demens” centrándose en el estudio de algunos casos que vivió de cerca como el de Buey, un paciente con esquizofrenia que llevaba a dibujo sus delirios y cuya producción lamentablemente se ha perdido.

La mayor parte de la colección del Dr. Sarró ha desaparecido. Las obras supervivientes que podemos ver aquí, fueron rescatadas en los años 80 por el mismo Sarró y su nieto Ramón Sarró Maluquer en una visita a un Hospital Mental de Reus. Luego las obras se extraviaron de nuevo y permanecieron en paradero desconocido hasta comienzos del 2000, cuando aparecieron en dos tandas, en sendos rollos mal conservados en rincones de la inmensa casa que el doctor tenía en Barcelona. Por fortuna, poco después tuvieron lugar dos proyectos expositivos que propiciaron su restauración, Il.luminacions, una exposición organizada por Pilar Parcerisas sobre los visionarios en Catalunya y Pinacoteca psiquiátrica en España 1917 – 1990 una amplísima muestra comisariada por Ana Hernández de excelente planteamiento que reunió entre otros, obras del Dr. Lafora y del Dr. Sarró.

Más información en la web de la galería Christian Berst

23 de febrero de 2014

La vuelta al día en cuatro mundos (2/4) La mano sola, Opicinus de Canistris

“La vuelta al día en cuatro mundos” es un artículo para Bric-à-Brac que se compone de cuatro relatos que quieren recrear un día en la vida de los artistas Arthur Bispo do Rosário, Opicinus de Canistris, Georges Widener y Zdenek Kosek. Se trata de cuatro textos de ficción con los que hemos querido acercarnos a cómo vivieron estos artistas su pulsión “ordenadora” en el día a día.

La idea que nos hemos hecho de cómo sería un día en la vida de estos artistas creadores de cosmogonías proviene de los datos que hemos podido recabar de la bibliografía incluida y, también, de nuestra imaginación. [Los autores: Graciela García y Emiliano Bruno]
Descargar el artículo completo en Bric_à_brac

opicinus_de_canistris_art_brut

El hermano cirujano no ha venido aún. Las sangrías de ayer me han dejado exhausto. Sin embargo me siento extraña y extremadamente lúcido, con la cabeza ligera, casi volátil: algo como un frío de plata, un frescor de menta de agua recorre por oleadas las paredes internas de mi cráneo. Veo todo con una claridad inusitada, sorprendente, como si mis propios ojos alumbraran el mundo. Ahora sé. Y debo aprovechar este momento, a pesar de que la pluma pese como una cruz en mi mano enferma y tenga que invocar a la Virgen Santísima para escribir cada palabra: pronto, tras las vísperas, llegará una vez más el momento en que la mano rehusará obedecer humanas órdenes y cobrará otra vida y fuerza. Otra verdad será revelada.

Gracias a la ayuda del hermano Paltius, cirujano, quien en gracia me tiene, el único tal vez, en este lugar, sé que mis trabajos empezaron tras los laudes del amanecer del 31 de marzo 1334. Me desplomé súbitamente al salir al claustro y caí enfermo. Recibí los sacramentos y estuve a punto de morir durante el primer tercio del mes de abril. Sé que estuve suspendido en una nube de luz, sintiendo en mi cuerpo todos los sufrimientos del hombre, la ofuscación de las mentes, el descarrío espiritual de las tierras y sus habitantes. Al volver en mí no reconocía el lugar: lo había olvidado todo y ni siquiera podía recordar lo que se veía desde la ventana de mi dormitorio. A consecuencia de la enfermedad había perdido la palabra, quedándome completamente mudo, mi mano derecha estaba como muerta y no me respondía. Además había prodigiosamente extraviado la mayor parte de mi memoria literal: mis estudios de las sagradas lecturas, mi oficio de escriba, todo había desaparecido.

En la noche del 15 de agosto, vi en un sueño a la Virgen con el Niño en su regazo. Es gracias a ella que ahora puedo dejar este testimonio: por sus méritos y palabras he recobrado parte de mi conocimiento pero, sobre todo, ha sido obrado en mí un milagro: un doble espíritu ha tomado morada en mi cuerpo y mente: mi mano ahora es la que ve, la que sabe. Yo soy su siervo y traductor.

Mi mano derecha es endeble y torpe para el trabajo mundano. Desde febrero de este Año del Señor 1335, de mi propia voluntad he renunciado a los trabajos del scriptorium, no siendo capaz de realizar el trabajo que me había sido encomendado a causa de la debilidad de mis miembros, en especial el brazo derecho, que cuelga dormido a lo largo de mi flanco la mayor parte del tiempo, y queriendo dedicarme por completo a ser mensajero del Señor. La enfermedad de la mano y su languidez me acompañan y hasta escribir estas líneas me resulta harto fatigoso. Sin embargo, cuando la Sagrada Virgen se apodera de ella, mi mano es capaz de trabajar noches enteras: todas estas imágenes han sido dibujadas sin ninguna ayuda humana sino la del Señor y de la Virgen. La Verdad que atesoran viene de Dios, de quien yo no soy más que un humilde mensajero.

Tal y como la inteligencia divina abarca juntamente todas las cosas, y tal y como toda cosa en el cielo inteligible también es cielo, y allí también la tierra es cielo, como también lo son los animales, las plantas, los varones y el mar, Dios está en el centro de todo y todo alrededor, y mi mano es su mansa y dócil servidora.

opicinus_de_canistris_art_brut

Ahora que todo lo veo, ahora sé: en mí habitan los doctores de la iglesia, las cuatro órdenes monásticas con sus fundadores, los cuatro tipos de exégesis, los cuatro evangelistas, los profetas mayores y menores y la genealogía de María Santísima toda.

En mí, en mi cuerpo, está ahora todo. Todo el mundo revelado, sus tribulaciones, pecados y gozos están en mí. Y así hace Dios, a través de mí, como si Europa fuese hombre, de un lado, y África mujer, del otro. Adán y Eva y el Mare Diabólicum Satanás.

opicinus_de_canistris_art_brut

He aquí el templo derrotado del Señor, cuyos ríos se han convertido en sangre corruptible: Europa tiene los ojos cerrados, la boca congelada, el brazo cuelga sin fuerzas a su lado, como el mío -porque yo también soy tal, Europa soy yo y sus ríos son heridas sangrantes que debilitan mi cuerpo. Y como en el dibujo que mi mano ha obrado, por gracia de Dios, un dragón muerde mi talón, un león atenaza mi cogote y sobre todo ella, África hija de Satanás, y sus hijos que siembran cizaña en el templo del Señor, susrran a mi oído obscenidades. La corrupción ha sembrado la división en la Iglesia del Señor, y siento yo en mi cuerpo todo este dolor, las mordeduras del león y del dragón. El pecado y la corrupción también están en mí, como está también el Señor y su gracia, como espejos que se miran y reflejan su contrario y se multiplican infinitas veces.

opicinus_de_canistris_art_brutopicinus_de_canistris_art_brut

Mi mano sola ha dibujado todo esto, con frenesí, en horas de trabajo febril y doloroso, guiada por la luz de la Virgen y el Señor conjuntamente.

Mi enfermedad se ve con recelo en el monasterio. He sabido que por orden del padre abad, les ha sido prohibida a mis hermanos la visión de mis trabajos. Sólo el hermano Paltius puede entrar en mi celda y visitarme. Paltius me ha hecho saber esta mañana que un tribunal de examinadores de Su Santidad vendrá a verme en cuanto mis condiciones mejoren. Mientras tanto, sus sangrías me mantienen lejos de la ominosa tropa de hijos de Satanás anidados en la Iglesia del Señor.  Cuando mis trabajos estén terminados, podré por fin descansar en paz. Haré que los pergaminos sean enviados a Su Santidad, porque en ellos está la Verdad y en la mano de Su Santidad está la salvación del mundo y de la Cristiandad. Que Dios nos proteja y salve.

arte marginalBIO: Opicinus de Canistris (1296-1350) nació en Lomello, un pequeño pueblo cerca de Pavia (Italia). Estudió teología, se ganó la vida iluminando manuscritos y llegó a desempeñar un cargo en la corte papal de Avignon. Desde joven fue presa de periodos depresivos y ataques psicóticos y en 1334 sufrió una importante ruptura psíquica que lo dejó en un estado parecido al coma durante alrededor de dos semanas. Al despertar, a pesar de haber perdido casi completamente la memoria, sintió haber recibido de la Virgen un “doble espíritu” y la capacidad de “ver la verdad”. Según él mismo relata, fue aquejado por la “enfermedad de la mano sola”: la mano derecha, que había resultado casi paralizada después de que cayera enfermo, se despertaba de vez en cuando, guiada por una entidad sobrenatural, creando las numerosas tablas que hoy conforman los manuscritos Palatinus latinus 1993 y Vaticanus latinus 6435.

Se cree que tuviera esquizofrenia o, según algunos estudiosos, el síndrome de Geschwind. Su manía autobiográfica (algo extremadamente raro y singular en la Edad Media), la  información de la que, por ende, se dispone de él, y la gran cantidad de inquietantes, complejos y maravillosos dibujos lo han convertido en objeto de estudios de numerosos especialistas, entre lo cuales el mismo Carl Gustave Jung. Sus mapas son interpretaciones antropocéntricas de la geografía física, a través de los cuales Opicinus construyó una cosmogonía personal, muy singular, en la que intenta ordenar los elementos que componen su mundo (tanto real como psíquico). El uso de los símbolos, su gusto por disimular y manipular (palabras, números, espacios), y su atracción hacia lo obsceno, lo sexual y lo escatológico son omnipresentes y están estrechamente relacionados con temas similares que se encuentran en general en la cultura medieval.

25 de diciembre de 2011

Vídeo de la Clínica Gugging

El Museo de Todo o Museum of Everything presenta una serie de vídeos que nos acercan a los talleres de los principales centros que promueven la integración de actividades artísticas en Centros de Día.

El Centro María Gugging es uno de los primeros Psiquiátricos que apostó por la idea y entre sus paredes (o en sus paredes) se han cocinado obras como las de de August Walla o Heinrich Reisenbauer.

The Museum of Everything presents Studio Gugging from The Museum of Everything on Vimeo.

5 de diciembre de 2011

Documental Arthur Bispo do Rosàrio (portugués)

Arthur Bispo do Rosário fue negro, pobre, marinero, boxeador y artista por cuenta de Dios.
Vivió en el manicomio de Río de Janeiro.
Allí, los siete ángeles azules le transmitieron la orden divina: Dios le mandó hacer un inventario general del mundo.
El inventario del mundo, inconcluso, estaba hecho de chatarras,
vidrios rotos,
escobas calvas,
zapatillas caminadas,
botellas bebidas,
sábanas dormidas,
ruedas viajadas,
velas navegadas,
banderas vencidas,
cartas leídas,
palabras olvidadas y
aguas llovidas.
Arthur había trabajado con basura. Porque toda basura era vida vivida, y de la basura venía todo lo que en el mundo era o había sido. Nada de lo intacto merecía figurar. Lo intacto había muerto sin nacer.

Inventario general del mundo. Eduardo Galeano

13 de junio de 2010

dibujos-inventario de mujeres en psiquiátricos

Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mi para ocultar el desorden de mi naturaleza (García Márquez, Memoria de mis putas tristes).

Es curiosa la afición del ser humano por los inventarios o sus conceptos afines, menos ligados a lo económico, el coleccionismo y los gabinetes de curiosidades. Parece como si necesitáramos nombrar, ordenar, representar el mundo para apropiárnoslo.

En otros artículos se ha hablado de la creación de museos personales link 1 y link 2 que responden un poco a esa necesidad de organizar y materializar los conocimientos para crear una enciclopedia a medida.

En el libro Waanzin Is Vrouwelijk, La folie au féminin, Madness is female editado por el Museo Dr. Guislain, he encontrado nuevas muestras de inventarios realizados por mujeres internadas en psiquiátricos a principios del siglo 20. Creaciones de mujeres que necesitaban desesperadamente reafirmar su identidad y que encontraban en la representación de los objetos un puente hacia la perdida materialidad del mundo. Mediante la elaboración de estos dibujos se combate de algún modo la frialdad de la institución, la carencia de objetos personales y de objetos afectivos, recuperando una porción (un registro para la memoria) de las cosas perdidas. Así Hedwig Wilms (Alemania, 1874-1915), quien apenas hablaba ni comía, quiso hacerse con una vajilla similar a la que tenía antes de ser internada y que confeccionó con el único material que tenía: grueso hilo de algodón. Así, aunque no recuperara el objeto querido sí se apropiaba de su fantasma, de su sombra. Pero volviendo a los inventarios, los siguientes dibujos proceden de tres mujeres diferentes, dos de ellas acompañan los dibujos de anotaciones a fin de definir y atrapar aún más el objeto representado. La ilusión de control que proviene de representar fragmentos del mundo reside en todos nosotros, desde niños, necesitamos dibujar a nuestros seres queridos, confeccionar barajas de cartas a medida, coleccionar todo tipo de cosas. En todos los casos, lo más interesante de los inventarios, también del más completo de ellos realizado por el artista Bispo do Rosàrio, es la selección de los objetos representados y los lazos invisibles que los ligan entre sí trazando senderos por un mapa de la psique de su autor.

aline_von_perfall

Aline von Perfall (Bamberg)

Shigeko Akakabe (Tokio)

Frau Br (Viena)

24 de septiembre de 2008

Arte en confinamiento (II)

El gesto del encierro tiene otra profundidad: no aisla a extraños desconocidos; los crea, altera rostros familiares en el paisaje social, para hacer de ellos rostros extraños que nadie reconoce ya.

En los comienzos del siglo XX las mujeres podían ser internadas en psiquiátricos por varias razones, por prostitución, malas relaciones familiares, por tener un hijo ilegítimo, un amor desafortunado, un divorcio, un matrimonio sin hijos o incluso por viudedad. Al menos así sucedía en Alemania, donde se han rescatado más muestras del trabajo de los internos gracias a la labor del psiquiatra Hans Prinzhorn.
Para ello bastaba con que su padre, su hermano o su marido la condujeran a un centro psiquiátrico donde a menudo se les diagnosticaba esquizofrenia que en aquella época era llamada Dementia Praecox.

Allí sufrían las duras “terapias” consistentes en aislamiento, baños de larga duración, camisas de fuerza, sujeción con paños mojados, sobre-alimentación involuntaria, “curas” de sueño, de malaria, de insulina, electroshocks… No es de extrañar que necesitaran desesperadamente reafirmar su identidad. Es por ello que las creaciones que nos han quedado como testimonio suelen ser autorretratos, biografías o representaciones de objetos cotidianos. Apenas podían conservar pertenencias y su apego a lo poco que les rodeaba podía constituir un vínculo a la “materialidad” del mundo.

barbara_suckful

Barabara Sückfull

Barbara Suckfüll integraba en sus extraños dibujos con escritura las siluetas de cucharas, tazas y platos que la rodeaban. Dicen los informes que Hedwing Wilms (Alemania, 1874-1915) apenas hablaba y solía renunciar a la cena. Con grueso hilo de algodón construyó una vajilla textil que le recordaba a la que tenía antes de ser internada. Se compone de un conjunto de bandeja, jarra y taza, que no podemos evitar comparar con el trabajo de Meret Oppenheim.

Hedwing Wilms

Meret Oppenheim

Sin embargo, lo que para Meret Oppenheim es una elección estética para Hedwing Wilms es fruto de una limitación. Una limitación que puede dar como resultado creaciones insólitas y poéticas como ésta.

28 de abril de 2008

Calendarios para predecir el Juicio Final

amstrong_calendarios

Amstrong (Thomson, Georgia, 1911-1993) trabajó la mayor parte de su vida recogiendo algodón. Comienza a tener actividad creativa tres años después del fallecimiento de su esposa. Cuando dice haber sido visitado por un ángel que le pide que averigüe el día del Juicio Final.

Amstrong afronta esta misión construyendo calendarios bi y tridimensionales que le ayudan a calcular el Apocalipsis. Los artilugios, un total de más de 1500 piezas, adoptan todo tipo de formatos. Construye cajas de madera irregulares, y suele servirse de papel y pizarra, así como de objetos encontrados: buzones, urnas, cajetillas de cigarros…

Llama a su técnica pictórica “taping”. Ésta consiste en escribir signos tipográficos en rojo sobre superficies pintadas de blanco. A veces introduce otros colores, sobre todo para determinar las zonas de pasado y futuro.

Utilizando su conocimiento del tiempo y su don de la predicción realiza también algunos esquemas de inversiones.

24 de febrero de 2008

El inventor Müller

Heinrich Anton Müller inventó una máquina para cortar uvas que iba a revolucionar la industria vinícola pero le robaron la idea antes de poder patentarla. El disgusto le llevó a la locura, o al menos sirvió de detonante. Fue internado en el Hospital Psiquiátrico de Münsingen (Berna) compartiendo destino con otros personajes ilustres de la esfera creativa, poetas como Robert Walser, el escritor Friedrich Glauser, el escenógrafo Adolphe Appia y el bailarín Vatslav Nijinski.

Heinrich Anton Müller

Heinrich Anton Müller Máquina, (realizadas entre 1914 y 1922) y Hermine (entre 1917 y 1922)

Allí pasó mucho tiempo refugiado en un agujero que había cavado en la tierra. Aunque siempre protestó contra su confinamiento, supo reconciliarse con la locura, a la que convirtió en su razón de vivir. Construyó varias máquinas sin aparente funcionalidad, que parecían estar destinadas a producir energía y movimiento sin canalización alguna. Ninguno de sus inventos sobrevive, la mayoría fueron destruidos por él mismo en señal de protesta.

También realizó múltiples dibujos en toscos cartones o en papel de embalar. Creo así el universo de personajes de línea temblorosa y ondulante que tanto fascinó a Dubuffet.

Otro de sus pasatiempos era mirar por una especie de catalejo a un pequeño artilugio que nadie sabía lo que era y que los médicos interpretaron como el icono de una sex symbol.

Páginas: 1 2