Archivo de la categoría ‘arte y enfermedad mental’

24 de abril de 2011

Posturas del delirio / La histeria, un capítulo de la historia del arte / La bestia negra

Hay tantos títulos sugerentes para comenzar a hablar de aquella “época dorada de la histeria” que es difícil elegir. Todos los arriba anotados parten de la misma fuente: La invención de la histeria de Didi-Huberman. El libro no tiene desperdicio, ni su contenido ni el estilo de su prosa, elegante y rica en sugerencias, aunque en ocasiones se obceque en una idea y la rodee hasta agotarla.

Muy al principio, Didi-Huberman habla de este período como un capítulo de la historia del arte cercano a la pintura y al teatro, donde médicos insaciables provocan, retratan y archivan imágenes de la histeria en colaboración con supuestas histéricas que lo consienten y exageran la teatralidad de sus cuerpos.

Los niños la persiguen a pedradas, como si fuera un mirlo. Los hombres la siguen con la mirada. [Lautreamont]

Todo pasa por la fotografía, es la medicina de la belle époque donde todo tiene un estilo propio, y se ampara en una ingenua creencia: la sinceridad del medio fotográfico.
La estela del romanticismo francés parece enredar también a estos científicos-artistas-voyeurs a la caza de lo sublime. Entre otras cosas en su mirada clínica que une vida y muerte: que anticipa sobre cuerpos vivos los resultados de una futura autopsia. Al parecer el método anatomoclínico del célebre Charcot consistía en estudiar con precisión los síntomas del paciente para, a su muerte, localizar en el cerebro las lesiones que habían provocado los síntomas.

¿Por qué persiguieron los hombres de ciencia la histeria? La bestia negra, como la llamaba Freud.

“La histeria fue, durante largo tiempo, la bestia negra de los médicos, puesto que representaba, para todos, un miedo enorme: pues era una aporía convertida en síntoma. Ahora bien, ese síntoma era el síntoma de ser mujer: así de burdo; y todo el mundo lo sabía. Ustéra: lo que está completamente detrás, en el fondo, en el límite: la matriz. La palabra “histeria” aparece por primera vez en el aforismo trigésimo quinto de Hipócrates, en el que se lee: “En una mujer atacada de histeria, o que tiene un parto difícil, el estornudo que le sigue resulta favorable”. Esto significa que el estornudo coloca el útero en su lugar, en su verdadero lugar, significa que el útero tiene la capacidad de desplazarse. Significa que esta especie de “miembro” propio de la mujer es un animal.

Kiki Smith, Lilith, 1994

¿No podría ser esta conocida escultura que representa a Lilith tal como la concibió la artista Kiki Smith la encarnación de este miedo y esta curiosidad?


“La bestia negra fue al mismo tiempo, secreto y desbordamiento; la bestia negra era una mala jugada del deseo femenino; su parte más vergonzante. (…) Histeria será un término que no ha dejado casi nunca de identificar lo femenino como culpabilidad.”

lilith Lilitu (1892), tablilla de terracota Sumeria o Asiria | Lady Lilith, por Dante Gabriel Rossetti. Fuente: Wikipedia

El libro:
Didi-Huberman, G. Invention de l’hystérie. Charcot et l’Iconographie photographique de la Salpêtrière, Macula, 1982. Traducción al español: La invención de la histeria: Charcot y la iconografía fotográfica de la Salpêtrière, Cátedra, 2007.

Si os interesa este tema, además del libro de Didi-Huberman os recomiendo la visita al blog Psiquifotos

19 de marzo de 2011

De la pintura psiquiátrica al arteterapia en España, conferencia Ana Hernández Merino

Pinacoteca_Psiquiatrica_Espana

En esta conferencia abierta, la Dra. Ana Hernández Merino efectuará un recorrido por la historia de la pintura y la psiquiatría en España durante el siglo XX a través de distintas colecciones o textos y los comienzos del arteterapia.

En ella se estudiará la evolución desde el arte psicopatológico al arte como terapia y se establecerá un  paralelismo en este recorrido histórico entre el uso terapéutico del arte como terapia en nuestro país y en el mundo anglosajón, viendo causas y consecuencias o las relaciones con la vanguardia artística.

Se sugiere consultar con antelación al evento el catálogo on  line de la Pinacoteca psiquiátrica en la web de la Universidad de Valencia

Ana Hernández Merino

Doctora en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia (2000). Desde 1977 trabaja en los Servicios de Salud Mental habiéndose especializado en arteterapia. También es profesora en el Master de Arteterapia de la Escuela de Prácticas de Psicología de la Universidad de Murcia y colabora en los Masters de Arteterapia de la Universidad de Girona y el Master Oficial Interuniversitario (UAM, UCM y UVA) en Arteterapia y Educación Artística para la Inclusión Social.

Ha realizados diversas publicaciones en torno a la pintura de enfermos mentales y el arteterapia y ha comisariado la exposición “Pinacoteca psiquiátrica en España 1917-1990”. Edifici de la Nau, Patrocinada por el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Valencia (2009).

Título: “De la pintura psiquiátrica al arteterapia en España”

Conferenciante: Dra. Ana Hernández Merino

Día: 23 de marzo

Hora: de 17 a 19

Lugar: Salón de Actos de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación

Organización: Master Oficial Interuniversitario (UAM, UCM y UVA) en Arteterapia y Educación Artística para la Inclusión Social y Dpto. de Educación Artística, Plástica y Visual

Pinacoteca_Psiquiatrica_Espana

6 de febrero de 2011

“Jaime” (1974)

Primeros 10 minutos del documental “Jaime” (1974) del director portugués Antonio Reis, donde se retrata la vida y obra de Jaime Fernandes, que comenzó a dibujar a los 60 años durante su intenamiento en el psiquiátrico Miguel Bombarda de Lisboa. Padecía esquizofrenia y paranoia.

13 de junio de 2010

dibujos-inventario de mujeres en psiquiátricos

Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mi para ocultar el desorden de mi naturaleza (García Márquez, Memoria de mis putas tristes).

Es curiosa la afición del ser humano por los inventarios o sus conceptos afines, menos ligados a lo económico, el coleccionismo y los gabinetes de curiosidades. Parece como si necesitáramos nombrar, ordenar, representar el mundo para apropiárnoslo.

En otros artículos se ha hablado de la creación de museos personales link 1 y link 2 que responden un poco a esa necesidad de organizar y materializar los conocimientos para crear una enciclopedia a medida.

En el libro Waanzin Is Vrouwelijk, La folie au féminin, Madness is female editado por el Museo Dr. Guislain, he encontrado nuevas muestras de inventarios realizados por mujeres internadas en psiquiátricos a principios del siglo 20. Creaciones de mujeres que necesitaban desesperadamente reafirmar su identidad y que encontraban en la representación de los objetos un puente hacia la perdida materialidad del mundo. Mediante la elaboración de estos dibujos se combate de algún modo la frialdad de la institución, la carencia de objetos personales y de objetos afectivos, recuperando una porción (un registro para la memoria) de las cosas perdidas. Así Hedwig Wilms (Alemania, 1874-1915), quien apenas hablaba ni comía, quiso hacerse con una vajilla similar a la que tenía antes de ser internada y que confeccionó con el único material que tenía: grueso hilo de algodón. Así, aunque no recuperara el objeto querido sí se apropiaba de su fantasma, de su sombra. Pero volviendo a los inventarios, los siguientes dibujos proceden de tres mujeres diferentes, dos de ellas acompañan los dibujos de anotaciones a fin de definir y atrapar aún más el objeto representado. La ilusión de control que proviene de representar fragmentos del mundo reside en todos nosotros, desde niños, necesitamos dibujar a nuestros seres queridos, confeccionar barajas de cartas a medida, coleccionar todo tipo de cosas. En todos los casos, lo más interesante de los inventarios, también del más completo de ellos realizado por el artista Bispo do Rosàrio, es la selección de los objetos representados y los lazos invisibles que los ligan entre sí trazando senderos por un mapa de la psique de su autor.

aline_von_perfall

Aline von Perfall (Bamberg)

Shigeko Akakabe (Tokio)

Frau Br (Viena)

4 de abril de 2010

Martín Ramírez en el MNCARS

Martín Ramírez descubrió de manera intuitiva que trabajando la línea en sucesivas repeticiones podía levantar las formas del papel y dotarlas de corporeidad. Este sencillo gesto gráfico le permite construir asombrosos espacios donde la transición dentro-fuera se produce sin pedir permiso a la lógica.

Me pregunto qué habría pensado Escher de estas trampas bidimensionales que desafían nuestra percepción con una sencillez pasmosa.
Martín Ramírez (Jalisco, 1895- 1963) fue un campesino de origen indio que emigró a California para juntar algún dinero con el que sacar adelante a su familia y sus cuatro hijos. Allí encontró trabajo en el ferrocarril pero en 1931, las consecuencias del crack del 29 lo dejaron en la calle sin techo, sin idioma para desenvolverse y completamente desorientado. Entretanto la Rebelión Cristera arruinó a los suyos en Jalisco. Tuvo noticia de que su pequeña casa de adobe con huerta fue destruida y de que su familia se dispersó. Durante unos meses vagabundeó por las calles alimentándose de lo que encontraba y durmiendo donde podía. Nunca llegó a aprender inglés y su situación se agravó al caer enfermo.

Las autoridades lo llevaron a un psiquiátrico y allí produjo cerca de 450 dibujos durante los 33 años que estuvo internado bajo diagnóstico de esquizofrenia, depresión aguda, catatonia y psicosis. Él sabía que sus creaciones eran valiosas y a veces exponía los rollos terminados en la puerta del porche del pabellón. Sin embargo tenía que luchar para salvar los dibujos de los celadores, que registraban su habitación para destruirlos. Ramírez trabajaba con lo que tenía a mano, era un gran recolector de papeles de todo tipo, desde las notas de las enfermeras hasta papel de liar, sábanas de papel para camillas… que unía con pegamento de fabricación casera, elaborado con masa de pan, almidón de patata y su propia saliva. Ésta es la razón por la que muchas de sus obras fueron quemadas, pues se temía que contuvieran los bacilos de la tuberculosis.

En su imaginería se aprecia su vínculo con el ferrocarril, así como sus raíces mexicanas. Su universo está poblado por vaqueros, trenes, túneles, iglesias de la región de Jalisco y, ante todo, por sus características líneas concéntricas y ondulantes que son su unidad de construcción.

En el psiquiátrico, Ramírez decidió no hablar, por lo que se pensó que era sordo. Su mejor herramienta de comuniciación era el dibujo. No se cansó de repetir una y otra vez los mismos símbolos y algunas composiciones, entre las que se aprecian pequeñas variaciones en las formas.

La presencia de túneles en sus obras es constante. Juega con la ambigüedad espacial con algo tan sencillo como oscurecer sus arcos de líneas casi siempre por arriba. Ramírez parece fascinado con las construcciones humanas pero sus formas de líneas consecutivas se emparentan con el crecimiento de las formas naturales, como los mejillones o los árboles.

Parece que tuvo su léxico muy claro desde el principio, aunque no sabemos si los dibujos quemados serían acaso diferentes. La exposición del MNCARS no sigue un hilo cronológico ya que Ramírez nunca hablo de su obra ni fechó pieza alguna, sólo sabemos que las creaciones proceden de sus últimos 15 años de vida.

En el psiquiátrico estuvo en contacto con algunas imágenes que quizás influyeron en sus creaciones. Se sabe que proyectaban películas y que les facilitaban revistas. Algunos de sus dibujos incorporan imágenes impresas. Ramírez las pegaba al papel y les daba continuidad pictórica.

Una de las obras más chocantes porque se sale de su imaginería recurrente representa un barco en el agua. La forma de dibujar ambos elementos es sorprendente. Las olas se concretan en una filigrana que parece un recurso textil o medieval para atrapar la complejidad de un elemento natural.

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) de Madrid recoge en la exposición ‘Martín Ramírez. Marcos de Reclusión’ una muestra de 62 piezas que podrá visitarse hasta el 12 de julio.

15 de noviembre de 2009

Pinacoteca Psiquiátrica en España

Este fin de semana he tenido la oportunidad de visitar en Valencia la maravillosa exposición Pinacoteca Psiquiátrica en España (1917-1990) que reúne una amplia selección de obras realizadas por pacientes psiquiátricos en España entre los años 1917 y 1990.

La muestra recoge un total de más de trescientas obras de colecciones privadas, reunidas en 8 secciones: Lo primitivo y ajeno, Geometrías, Arquitecturas, máquinas y otros inventos, Ángeles y demonios, Pictoescrituras, Alienista/ alienado, Escenas hospitalarias, Melancolía, Localización de la locura, La cabeza como alegoría, Sueños, delirios y monstruos.

La exposición también incluye documentos originales, material fotográfico y dos documentales sobre el Hospital de La Santa Cruz y sobre los 600 años de historia del manicomio Padre Jofrea. Un completo catálogo incluye además varias obras que no están en la exposición y un gran cuerpo de textos de varios autores vinculados al art brut o a la psiquiatría.

Uno de los autores que más han llamado mi atención es Pedro Alonso Ruiz, un paciente del manicomio de Toledo que realiza dibujos orientalizantes entre los años 1916 y 1941. Estos se caracterizan por partir de un esbozo a lápiz realzado por un marco delimitador. En una segunda fase el autor anima la composición mediante el trabajo con tintas de anilina de varios colores entre los que destacan el turquesa y el rojo. La tinta aguada y el lápiz se funden creando una nueva textura que también se halla en las frases escritas donde el pincel repasa cada una de las letras. El resultado es una composición alegre que tiene algo de trabajo textil, quizás por la abundancia de motivos decorativos o por el tipo de representación esquematizada que tiende a enmarcarse como si fuera un pañuelo o tapiz. Al parecer, Pedro Alonso Ruíz podría haber sido influenciado por los tapices bizantinos y persas que adornaban las calles toledanas durante la procesión del Corpus Christi.

No tenía más formación que la de su oficio de herrero pero mostraba aptitudes musicales y artísticas, con una sensibilidad muy especial para trabajar los motivos decorativos, los símbolos esquematizados y los patrones ornamentales.

Solía integrar textos en sus dibujos, que conforman la imagen junto al resto de elementos compositivos o la apostillan con alusiones al Doctor Lafora o al propio autor, en lo que parecen ser firmas. Su caligrafía es también decorativa y las terminaciones de las letras se enroscan o rematan con un punto de tinta.

22 de abril de 2009

Dibujos en el suelo de Marie Lieb



Marie Lieb pasó varias temporadas internada en un psiquiátrico por mania. Allí se servía del suelo de su cuarto como lienzo para escribir y dibujar. Con tiras de retal blanco realizaba composiciones donde aparecían asteriscos y flores. También algunas inscripciones.

Tenemos testimonio de su trabajo a través de dos únicas fotografías sobre las que Wilhelm Weygandt, asistente del Dr. Emil Kraepelin, comenta: “…Motivos compuestos con tiras de sábanas de una mujer maniaca, esparcidos en el suelo de su habitación.”

20 de noviembre de 2008

Imposible no pensar en Andy Warhol



¿Quién es Heinrich Reisenbauer?

Heinrich Reisenbauer (Kirchau, Austria, 1938) trabaja en el taller de artistas de la Clínica Psiquiátrica Gugging, donde produce una y otra vez dibujos compuestos por un mismo objeto que se repite sistemáticamente a lo largo de filas y columnas.

Su trabajo nos recuerda al arte pop, en particular a las obras de Warhol, pero son las diferencias y no las semejanzas, las que hacen interesantes estos dibujos seriados. El arte pop trabaja sobre la fuerza iconográfica descubierta en objetos de la sociedad de consumo, representativos de la moda, el capitalismo o la tecnología. En cambio Reisenbauer escoge objetos cotidianos pero atemporales y los repite como un juego, por el placer de comprobar la reconfortante consistencia de las cosas y la infinita multilicidad del mundo. Los elementos se diferencian entre sí por pequeños matices, aunque a simple vista parecen todos iguales. Nada que ver con cierto trasfondo “desasosegante” que trasciende de las imágenes pop, aunque igualmente exitoso. Basta con introducir su nombre en Google para comprobar la cantidad de dibujos suyos que se subastan.

Son ejercicios plásticos, infantiles quizás, pero que nos llevan a reflexiones más profundas. Éstas comienzan en cuanto pensamos en el proceso y en la motivación que puede llevar a este hombre a repetir sin cesar la misma configuración. A partir de cierto punto, se introduce en el proceso de creación nuestra mirada, entonces todo se complica, el espectador se siente atraído por una supuesta “obsesión” o por el juego, pero entonces el autor se siente reconocido y quién sabe si no cambia su motivación. Va a ser cierto que no se puede observar nada sin modificarlo.

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