Archivo de la categoría ‘arte y enfermedad mental’

9 de abril de 2014

Exposición “Arte expósito”.

Aquí os dejamos algunas fotografías de la exposición “Arte Exposito” que puede verse en estos momentos en la Galería Alegría de Madrid hasta el 17 de mayo.
Las fotos son de Álvaro Ancinas.

Ramón LosaRamón Losa
Fernando VenturaFernando VenturaDunya HirschterDunya HirschterDunya HirschterDunya HirschterDunya HirschterDunya Hirschterarte exposito ramón Losa

27 de diciembre de 2013

La vuelta al día en cuatro mundos (1/4) Bispo do Rosario

bispo do rosarioBispo se agacha lentamente apoyando la mano izquierda en su rodilla semiflexionada mientras con la otra recoge un símbolo de Volkswagen del suelo. Es el logotipo perdido de un auto que llegó, quién sabe cómo, hasta la Colonia Juliano Moreira. Bispo le dedica unos instantes, lo sopla con sus labios agrietados y retraídos por la falta de dientes, lo gira y le quita el polvo frotándolo contra la camisa que lleva debajo del Manto de Presentación. Ahora se ve más clara la letra W. Bispo se preocupa un momento, apenas recuerda haber salvado nada que empiece por esa letra.

Se guarda el objeto en el bolsillo y se camina con paso ligero y silencioso hacia su cuarto. Para llegar lo antes posible tiene que atravesar el patio que separa la vasta extensión de prados de su pabellón. Por éste se vagan algunos locos con uniforme azul, la mayoría solos y mirando al vacío. Debajo de un árbol, Luiz Carlos, que se deja afeitar por otro enfermo, le grita un saludo al verlo y Bispo le devuelve un gesto de la mano. Al pasar junto a la puerta del comedor acelera el paso. Los locos hacen cola para entrar a almorzar, dando minúsculos pasitos hacia delante. No pueden avanzar más porque están pegados entre sí, como si no dejar aire entre sus cuerpos fuera garantía de comer antes.

Borboleta, el gato al que que alimenta cada día, maúlla al verle. Bispo se agacha de nuevo y lo acaricia por compromiso, sólo una pasada. Nadie más se interpone en su camino y consigue llegar al fin al edificio.

Por las celosías del pasillo entra la luz del mediodía que se extingue al cerrar la puerta del cuarto fuerte. Allí reina la calma, la calma y la oscuridad. Bispo se serena un poco. Enciende la luz y no dedica un segundo a contemplar el fascinante microuniverso que custodia ahí dentro. Se dirige hacia la zona en que acumula sus residuos míticos: latas, botellas, zapatos, botones, telas… y deposita allí todo lo encontrado durante su paseo, clasificándolo. El símbolo de Volkfswagen se lo queda en la mano. Luego mira alrededor. Está el Arca de Noé, las otras maquetas de barcos, el tiovivo, la colección de herramientas, los mojones con las calles… Confirmado. Nada que empiece por uve doble.

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Echa pigmento en una cuchara y mientras lo mezcla con un poco de agua, deja que las ideas vengan a la cabeza. Coge una astilla de madera con la que suele escribir y un trozo de cartón como soporte. Con estos utensilios se sienta en la Cama de Romeo y Julieta. Moja la astilla en la pintura y comienza a escribir en la esquina del cartón. Lo hace con decisión y en letras mayúsculas, encerrando en un rectángulo cada palabra terminada, para que permanezca.

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Se encuentra completamente embebido en la tarea, casi en trance, cuando llaman a la puerta. Bispo lo ignora pero al rato llaman de nuevo. Masculla algo, irritado. No tiene ninguna intención de levantarse. La voz dulde de Rosángela María Grillo llega del otro lado del mundo, del mundo del manicomio. Entonces Bispo se acerca a la puerta, ajeno de repente al mal humor que le ha creado la interrupción. Una vez allí pregunta como siempre la contraseña: ¿De qué color tengo el aura? Azul con reflejos plateados, dice Rosángela.

Al ver a la jovencísima psicóloga, el viejo Bispo se pliega hacia delante a modo de reverencia. Le coge la mano y le sonríe mirando su aura: la Virgen María, dice, como confirmando algo que ya sabía. Adelante.

Rosángela se adentra con respeto en el extraño territorio de Bispo. Mira a su alrededor. Ha entrado varias veces pero sigue sorprendiéndose ante la visión de los objetos destinados a representar el mundo. Están por todas partes, por el suelo, por las paredes, algunos incluso cuelgan del techo. Predominan las miniaturas y los bordados. Todos realizados por Bispo con lo que tiene a mano. También hay mucha basura cuidadosamente ordenada. Sobre la mesa pueden verse los restos de una operación a medio terminar: sólo queda la manga de un viejo uniforme azul, del que Bispo extrae los hilos para bordar.

Todo lo que está aquí —Bispo abarca la habitación con un gesto de su brazo mientras habla— también lo tengo aquí, dice acariciando el manto de representación que lleva puesto. Tiene que ser así, para que no se pierda nada. ¡Ésta es el Arca de Noé! Exclama Rosángela, señalando con entusiasmo un bordado del Manto. ¡Y éste es el estandarte! Al oír la palabra “estandarte” Bispo se separa de la psicóloga para acercarse a su estandarte favorito. Le llevó mucho tiempo terminarlo y le encanta hablar de él. Vuelve a señalarle a Rosángela las distintas partes como si fuera la primera vez. Aquí están todas las variedades de deportes ¿los ves? El fútbol, el tenis, el béisbol… Y aquí la geografía del mundo: Cuba, España, Arabia Saudí, Italia…

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Aunque ya sabe la respuesta Rosángela pregunta, para halagarle, ¿y cómo es que puede conocer tantos sitios? Yo todo lo conozco, dice Bispo, soy hijo de Dios.

En realidad Bispo conocía muchos de esos sitios porque había sido marinero. La mayoría incluso los había visitado. Eso lo sabía Rosángela, que no escondía la curiosidad que le inspiraba este interno, antiguo marinero y boxeador que había escapado al electroshock y la lobotomía y se había ganado el respeto de todos hasta el punto de conseguir un cuarto para él solo, mientras otros internos se amontonaban en habitaciones y tenían que enterrar sus pocas posesiones para que no se las quitaran.

Sería quizás por su figura ascética, porque trabajaba duramente en las tareas de la Colonia o porque apenas comía ni daba problemas. O quizás, muy probablemente, porque Bispo había sido una especie de sheriff del lugar. Su facha imponente de otros tiempos aterraba a los enfermos y la sola imagen de Bispo con una toalla húmeda enrollada en la mano a modo de guante de boxeador, servía para poner orden entre los otros locos.

Me han dicho que tienes un registro de todas las personas que has conocido dentro y fuera de la colonia.

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Bispo hablaba poco pero con la pura y celestial Rosángela hacía una excepción: no en vano era la Virgen María. Se encaminó a la Cama de Romeo y Julieta, se agachó con cuidado y sacó de debajo una maleta repleta de papeles azules. Aquí hay personas que debo salvar, indicó.

La maleta ajada estaba llena de gastados papelillos azules, cada uno escrito con un nombre en letras mayúsculas. Rosángela se preguntó si ella estaría allí, deseando quizás con algo de superstición, ser una de las elegidas. Después, Bispo se levantó el Manto de Presentación para mostrar la parte interior de la prenda.

El manto estaba bordado también por dentro. ¿Y estos nombres? Estos son los nombres de las personas importantes. Mira, aquí estás tú: Rosángela María Grillo Magallanes.

Rosángela quedó sorprendida porque no se apellidaba Magallanes pero no quiso interrumpir a Bispo, cuyos ojos ahora enfocaban el vacío.

Rosángela, cuando yo muera quiero que me entierren con el Manto de Presentación. Es muy importante: tengo que ir preparado el día del juicio final. Todo esto que he construido es para eso. Cuando muera, los cielos se abrirán y comenzará el recuento del mundo. Con esta nave, con este manto y estas miniaturas que representan la existencia, me voy a presentar.

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Rosángela pasó la mano por el brazo de Bispo y se despidió. Le dijo que sí, que así se haría pero que ahora tenía que seguir visitando a otros pacientes. En realidad hoy no le tocaba ver a Bispo pero había querido hacerle una visita amistosa. A la salida, mientras recorría el pasillo iluminado por las celosías saludaba a los enfermos más o menos catatónicos que custiodaban algún rincón. Reparó en una palabra grabada en la pared: Libertad. Probablemente sería una pintada antigua, de días aún más duros, cuando trataban a los enfermos con electroshock y medidas psiquiátricas igual de atroces. Esto le hizo pensar en el particular caso de Bispo, encerrado durante 50 años pero esclavizado sobre todo por su propia mente. La última vez él había ingresado voluntariamente en la Colonia, un lugar tranquilo donde dedicarse a la misión que le había sido encomendada por los siete ángeles azules, la de salvar el mundo, replicándolo. Él nunca se consideró artista, no tenía más remedio que hacer lo que hacía. Probablemente esto le generó sufrimientos pero también le ayudó a escapar del día a día de alienamiento y precariedad que vivían otros enfermos.

Los locos, decía Bispo, son como colibrís, nunca se posan. Están a dos metros del suelo.

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BIO: Arthur Bispo do Rosário (Japaratuba, Brasil, 1911-1989) fue marinero, boxeador, empleado doméstico y muchas otras cosas antes de dedicarse a su misión. En 1939 se vio asaltado por una visión. Se le apareció Cristo acompañado de siete ángeles azules que le encomendaron salvar el mundo. En la Colonia Juliano Moreira le diagnostican esquizofrenia paranoide. Allí comenzó su labor creativa: hacer un inventario destinado a recordar a Dios lo que no puede olvidar. Contra su deseo, no le enterraron con el Manto de Presentación.

“La vuelta al día en cuatro mundos” es un artículo para Bric-à-Brac que se compone de cuatro relatos que quieren recrear un día en la vida de los artistas Arthur Bispo do Rosário, Opicinus de Canistris, Georges Widener y Zdenek Kosek. Se trata de cuatro textos de ficción con los que hemos querido acercarnos a cómo vivieron estos artistas su pulsión “ordenadora” en el día a día.

La idea que nos hemos hecho de cómo sería un día en la vida de estos artistas creadores de cosmogonías proviene de los datos que hemos podido recabar de la bibliografía incluida y, también, de nuestra imaginación. [Los autores: Graciela García y Emiliano Bruno]
Descargar el artículo completo en Bric_à_brac

18 de octubre de 2013

Interseccions 2013 L’art Brut – Creativitat contra l’estigma

El próximo miércoles 23 de octubre tendrá lugar en Sant Boi de Llobregat el 23 de octubre el Encuento Interseccions 2013, L’art Brut – Creativitat contra l’estigma.

El propósito de estas jornadas es explorar los puntos de encuentro entre la práctica cultural, la salud mental y ls políticas de integración social.

Este año se centran en el ámbito del Art Brut y yo tengo el honor de moderar una mesa redonda en torno al tema de “Museos y Colecciones Outsider” en la que participarán:

  • Joaquim Corral, director del Museu d’Art Brut de Barcelona
  • Camille Luescher, de la Colección de l’Art Brut de Laussanne
  • Jaime Vallaure, artista conceptual, y Fernando Ventura, artista autodidacta, integrantes de La Sociedad del Carbón
  • Evru, artista plástico

Podéis consultar el programa completo e inscribiros en este enlace: Interseccions 2013, L’art Brut – Creativitat contra l’estigma

 

Interseccions 2013 L’art Brut – Creativitat contra l’estigma

 

 

 

 

 

 

20 de junio de 2013

Guillaume Pujolle, dibujos incandescentes

Al ver los dibujos de Guillaume Pujolle (Francia, (1893-1971) me cuesta imaginar al hombre que hay detrás como un maniático del orden. Sus dibujos son fluidos, surrealistas, ambiguos y evitan por todos los medios las líneas rectas.

Pero al parecer sí lo era y este defecto suyo era el menor de sus problemas. Tenía un carácter tiránico y era patológicamente celoso.

En una ocasión intentó cortarse el cuello y mientras estaba en el hospital se obsesionó con que su mujer le estaba siendo infiel y deseó su muerte. También pensaba que una de sus hijas le espiaba. Entró en una espiral de alucinaciones y al salir del hospital intentó de nuevo suicidarse tras amenazar a su esposa.

Después de esto fue hospitalizado para siempre e inexplicablemente su mujer quiso acompañarle en su internamiento y se convirtió en enfermera del hospital.

Comenzó dibujando con mucha fuerza y fue alentado por el famoso Dr. Gaston Ferdière. Al principio utilizaba pinceles hechos con su propio cabello, mercromina y otros productos farmacéuticos que tenía a mano. Sin embargo nunca dio mucho valor al resultado, prefería intercambiar lo que hacía por tabaco.

También cuesta imaginar que tomara inspiración de fotografías de revistas. Cualquiera que sin oficio tome fotografías como referencia para dibujar obtendrá resultados muy distintos a estos. Seguramente más naif, más naturalistas y más rígidos. Sin embargo sus dibujos parecen estar formados por llamaradas y presentan una increíble unidad de estilo.

Hacia 1947 dejó de interesarle la pintura y se dedicó a reconvertir objetos y a trabajar la madera (su padre había sido ebanista), también creó muchos anillos y varios talismanes.

guillaume_pujolle

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8 de abril de 2012

La experiencia de la locura, dibujos científicos realizados por pacientes psiquiátricos

Teorías del funcionamiento cerebral según su propio padecimiento, realizadas por distintos pacientes españoles. Estos diagramas forman parte de la Colección del Doctor Sarró y fueron expuestos en la exposición itinerante Pinacoteca Psiquiátrica en España, 1917-1990

Tenemos la suerte de poder ver el catálogo completo en este enlace

Experiencia de la locura, dibujo científico realizado por un paciente psiquiátricoExperiencia de la locura, dibujo científico realizado por un paciente psiquiátrico

 

 

 

25 de diciembre de 2011

Vídeo de la Clínica Gugging

El Museo de Todo o Museum of Everything presenta una serie de vídeos que nos acercan a los talleres de los principales centros que promueven la integración de actividades artísticas en Centros de Día.

El Centro María Gugging es uno de los primeros Psiquiátricos que apostó por la idea y entre sus paredes (o en sus paredes) se han cocinado obras como las de de August Walla o Heinrich Reisenbauer.

The Museum of Everything presents Studio Gugging from The Museum of Everything on Vimeo.

24 de abril de 2011

Posturas del delirio / La histeria, un capítulo de la historia del arte / La bestia negra

Hay tantos títulos sugerentes para comenzar a hablar de aquella “época dorada de la histeria” que es difícil elegir. Todos los arriba anotados parten de la misma fuente: La invención de la histeria de Didi-Huberman. El libro no tiene desperdicio, ni su contenido ni el estilo de su prosa, elegante y rica en sugerencias, aunque en ocasiones se obceque en una idea y la rodee hasta agotarla.

Muy al principio, Didi-Huberman habla de este período como un capítulo de la historia del arte cercano a la pintura y al teatro, donde médicos insaciables provocan, retratan y archivan imágenes de la histeria en colaboración con supuestas histéricas que lo consienten y exageran la teatralidad de sus cuerpos.

Los niños la persiguen a pedradas, como si fuera un mirlo. Los hombres la siguen con la mirada. [Lautreamont]

Todo pasa por la fotografía, es la medicina de la belle époque donde todo tiene un estilo propio, y se ampara en una ingenua creencia: la sinceridad del medio fotográfico.
La estela del romanticismo francés parece enredar también a estos científicos-artistas-voyeurs a la caza de lo sublime. Entre otras cosas en su mirada clínica que une vida y muerte: que anticipa sobre cuerpos vivos los resultados de una futura autopsia. Al parecer el método anatomoclínico del célebre Charcot consistía en estudiar con precisión los síntomas del paciente para, a su muerte, localizar en el cerebro las lesiones que habían provocado los síntomas.

¿Por qué persiguieron los hombres de ciencia la histeria? La bestia negra, como la llamaba Freud.

“La histeria fue, durante largo tiempo, la bestia negra de los médicos, puesto que representaba, para todos, un miedo enorme: pues era una aporía convertida en síntoma. Ahora bien, ese síntoma era el síntoma de ser mujer: así de burdo; y todo el mundo lo sabía. Ustéra: lo que está completamente detrás, en el fondo, en el límite: la matriz. La palabra “histeria” aparece por primera vez en el aforismo trigésimo quinto de Hipócrates, en el que se lee: “En una mujer atacada de histeria, o que tiene un parto difícil, el estornudo que le sigue resulta favorable”. Esto significa que el estornudo coloca el útero en su lugar, en su verdadero lugar, significa que el útero tiene la capacidad de desplazarse. Significa que esta especie de “miembro” propio de la mujer es un animal.

Kiki Smith, Lilith, 1994

¿No podría ser esta conocida escultura que representa a Lilith tal como la concibió la artista Kiki Smith la encarnación de este miedo y esta curiosidad?


“La bestia negra fue al mismo tiempo, secreto y desbordamiento; la bestia negra era una mala jugada del deseo femenino; su parte más vergonzante. (…) Histeria será un término que no ha dejado casi nunca de identificar lo femenino como culpabilidad.”

lilith Lilitu (1892), tablilla de terracota Sumeria o Asiria | Lady Lilith, por Dante Gabriel Rossetti. Fuente: Wikipedia

El libro:
Didi-Huberman, G. Invention de l’hystérie. Charcot et l’Iconographie photographique de la Salpêtrière, Macula, 1982. Traducción al español: La invención de la histeria: Charcot y la iconografía fotográfica de la Salpêtrière, Cátedra, 2007.

Si os interesa este tema, además del libro de Didi-Huberman os recomiendo la visita al blog Psiquifotos

19 de marzo de 2011

De la pintura psiquiátrica al arteterapia en España, conferencia Ana Hernández Merino

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En esta conferencia abierta, la Dra. Ana Hernández Merino efectuará un recorrido por la historia de la pintura y la psiquiatría en España durante el siglo XX a través de distintas colecciones o textos y los comienzos del arteterapia.

En ella se estudiará la evolución desde el arte psicopatológico al arte como terapia y se establecerá un  paralelismo en este recorrido histórico entre el uso terapéutico del arte como terapia en nuestro país y en el mundo anglosajón, viendo causas y consecuencias o las relaciones con la vanguardia artística.

Se sugiere consultar con antelación al evento el catálogo on  line de la Pinacoteca psiquiátrica en la web de la Universidad de Valencia

Ana Hernández Merino

Doctora en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia (2000). Desde 1977 trabaja en los Servicios de Salud Mental habiéndose especializado en arteterapia. También es profesora en el Master de Arteterapia de la Escuela de Prácticas de Psicología de la Universidad de Murcia y colabora en los Masters de Arteterapia de la Universidad de Girona y el Master Oficial Interuniversitario (UAM, UCM y UVA) en Arteterapia y Educación Artística para la Inclusión Social.

Ha realizados diversas publicaciones en torno a la pintura de enfermos mentales y el arteterapia y ha comisariado la exposición “Pinacoteca psiquiátrica en España 1917-1990”. Edifici de la Nau, Patrocinada por el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Valencia (2009).

Título: “De la pintura psiquiátrica al arteterapia en España”

Conferenciante: Dra. Ana Hernández Merino

Día: 23 de marzo

Hora: de 17 a 19

Lugar: Salón de Actos de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación

Organización: Master Oficial Interuniversitario (UAM, UCM y UVA) en Arteterapia y Educación Artística para la Inclusión Social y Dpto. de Educación Artística, Plástica y Visual

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