Archivo de la categoría ‘arte y enfermedad mental’

3 de abril de 2018

Dunya Hirschter

Delicioso pequeño video de cuatro minutos de duración dirigido por Jessica Moroni sobre la vida y obra de la genial Dunya Hirschter.

19 de marzo de 2018

Buey, la hostilidad universal

Buey (1910-?) ingresó en 1944 en un sanatorio para enfermos mentales a la edad de 34 años. Durante el período de guerra se autolesionó pegándose un tiro en la mano para ser retirado. Su enfermedad se inició tras el fallecimiento de su madre, momento en que su familia empezó a observar comportamientos extraños, molestaba a las chicas del pueblo, tenía insomnio y abundantes alucinaciones auditivas.

En el sanatorio, Buey produce multitud de escritos combinados con dibujos en los que da cuenta de sus delirios persecutorios, su sensación de infortunio inmerecido y su sentimiento de amenaza. Al igual que en el modelo de Sartre, el otro es un perseguidor cuya mirada es comparada a una hemorragia por el daño que produce en el ser-para-sí. Como suele ser habitual en el delirio persecutorio “los malos” rara vez se comunican directamente con el perseguido, que se ve obligado a revisar de continuo las causas de su infortunio, tan pronto se trata de Franco, como de los aviadores o de una cuestión internacional. El caso es que Buey siente que entre otras cosas no consigue casarse con ninguna chica a pesar del amor que éstas le profesan.

“Pensé que Franco quería que fuese a Madrid. Todo el cielo está lleno de aviadores. A veces me obligan a hacer instrucción y otras cosas, por ejemplo, aburrir el tabaco. Empecé a sentir dolores en los testículos, como si ellos me los apretasen. Sentía también como las chicas del pueblo se enamoraban de mí. Lo notaba especialmente en la Mirada. Después, cuando hablaba con las familias resultaba que no querían casarse.”

Lamentablemente su producción se ha perdido y sólo quedan algunos registros recogidos en publicaciones psiquiátricas.

23 de abril de 2016

Gelabert, el fontanero del manicomio y los tegramas.

tegrama-gelabert-arte-psiquiatria-sarro
Tegrama de Gelabert
tegrama-gelabert-arte-psiquiatria-sarro
Tegrama de Gelabert
tegrama-gelabert-arte-psiquiatria-sarro
Tegrama de Gelabert

Gelabert entregaba cada día al Doctor Sarró una cuartilla con escritos y dibujos que él llamaba “tegrama” y que iba dirigida a Dios. En palabras de Gelabert un “tegrama” es un medio que se utiliza para comunicarse con la divinidad, a diferencia de un telegrama que sirve para relacionar a los hombres entre sí.

Gelabert vivía en un continuo éxtasis cosmogónico que conciliaba con las labores, más mundanas, que le habían sido asignadas en el asilo y que estaban relacionadas con su profesión de fontanero.

Desde su misión de “representante interino-intermitente, del pueblo ignorante y pagano” Gelabert encontraba mensajes divinos en cada rincón de su pequeño mundo. La naturaleza del patio del manicomio era su principal fuente de revelaciones. Las encontraba en el vuelo de un insecto, en las nubes, en la dirección del camino de una oruga… pero sobre todo en los números, especialmente en los de la primera docena –ya que más allá de ahí la divinidad no se interesa¬– según explicaba.

En una ocasión creció una planta en medio del patio de forma espontánea. Era una tomatera. En sus frutos y número de hojas Gelabert encontró la revelación que explicaba la comunión entre el cielo y la tierra.

A propósito de Gelabert, el doctor Ramón Sarró señaló la tendencia de tomar lo local para referenciar la totalidad en los delirios parafrénicos.
En realidad, todos los seres humanos nos servimos de nuestro pensamiento simbólico para interpretar el mundo a través de lo que conocemos. Gelabert sólo muestra esta tendencia llevada a tal extremo que nos permite observarla al desnudo. De la misma manera que el jardín del manicomio se convierte en el centro del mundo que produce diariamente símbolos que expresan el destino del mundo, todos derivamos conclusiones globales a partir de experiencias concretas en nuestro pequeño mundo. Es una manera de sostener la convivencia con la incertidumbre y el caos.

Fuentes:

HERNÁNDEZ MERINO, A. (2000): De la pintura psicopatológica al arte como terapia en España, 1917-1987. Universidad Politécnica de Valencia.

SARRÓ BURBANO, R. (1994): De la teoría mitologemática al homo demens (recopilación de MEDIAVILLA, J. L.; GIMENO, Barcelona, E. Policrom S. A.

13 de marzo de 2016

José Manuel Egea. Quedar negro para siempre

Desde que tenía diez años José Manuel Egea (Madrid, 1988) se ha sentido fascinado por el mito del Hombre Lobo y en particular por la fase de transformación del hombre en bestia, por ese paso de blanco a negro, de ser humano a criatura poderosa y terrible.

Aunque empezó a pintar y dibujar siendo muy niño, José Manuel Egea ha desarrollado la mayor parte de su obra en los talleres del Colectivo Debajo del Sombrero, que le acogen desde 2010. Su obra abarca desde el dibujo y la intervención de revistas, hasta muñecos y máscaras, pasando por la escultura y la acción.

La “lobez” en la obra de Jose Manuel Egea

La fábula del hombre que se transforma en lobo es la raíz de la obra de Egea y como ésta también participa del carácter performático del mito. Una de sus líneas de trabajo consiste en la intervención de fotografías que arranca de revistas y que raya con bolígrafo hasta que el retratado queda sepultado bajo el negro de la tinta, desapareciendo tal y como le conocemos para dar paso al monstruo.

Al observar de cerca las imágenes comprendemos que la dirección e intensidad del trazo de bolígrafo o rotulador es fundamental para provocar la emergencia de la bestia. Egea no se conforma con cubrir la imagen de negro. Se trata más bien de invocar al animal que late dentro del retratado y que pugna por salir. Se raya en la dirección en la que el pelo brota de la cara. Se raya con muchísima fuerza, dejando huella en el papel violentado. Trascendiendo su aparente lisura, transformándolo a él también.

Obras de Egea de 2012 y 2013

jose-manuel-egea-hombrelobo-02

Obra de Egea de 2015

A Egea no le resulta difícil conectar con la lobez –como él mismo la llama– que reside bajo la apariencia de las personas. Él la conoce bien debido a sus propios accesos durante los que se manifiestan su necesidad de aullar para tranquilizarse y su pasión por rasgar todo tipo de cosas, en especial su ropa.

Su familia cuenta que en casa tiene la manía de romper papeles, de preferencia imagenes de revistas y de libros, sobre todo de arte, que deben esconderle para evitar que los corte o les arranque las tapas. Su familia mitiga esta pulsión ordenando los libros con los cantos hacia dentro para que no se vean las cubiertas. También rasga todos los cuadros y láminas. Algunos de estos siguen colgados con las telas rotas y caídas hacia delante con el cosiguiente desconcierto de las visitas.

El imaginario de Egea

El imaginario de Egea se nutre de figuras y rasgos físicos asociados al universo del Hombre Lobo, se influencia por el lenguaje de los cómics de Marvel y ante todo, emerge como un universo propio: singular y consistente.

Las garras son una estilización puntiaguda de una mano en la que suele señalar una articulación en cada dedo mediante un círculo.

jose-manuel-egea-hombrelobo
Obra de Egea de 2013

Las orejas, también puntiagudas, a veces recuerdan más a las orejas de un conejo que a las de un lobo, como si en ellas lo más importante fuera señalar lo asombroso de su crecimiento. A menudo vacía, ennegrece o perfora los ojos en las imágenes de las revistas. Es raro que no intervenga los ojos para hacer desaparecer de ellos “lo humano”.

La luna llena, cuya aparición está en la leyenda asociada a la transformación del hombre en lobo, es representada por Egea como una especie de granada que contiene fecunda a otros círculos a su vez.

Algo que también está muy presente en su obra es la representación del hocico y las fauces del lobo o, expresado en sus propias palabras, el “morro hasta aquí” al que también llama “factor machista”, lo que no se sabe muy bien qué significa. Podemos ver este morro dibujado sobre la fotocopia de una fotografía en la que aparece junto a unos niños. Arriba a la izquierda está la luna-granada.

jose-manuel-egea-hombrelobo

Intervención de Egea sobre fotocopia de fotografía

También hay una serie de palabras o frases que le atraen y que repite misteriosamente mientras dibuja: andrógino, nacimiento, transformación, machistar, Fantariló, Guéndido, me gustaría ver nacer a mi padre, sacristía, nacer desnudo, cordón umbilical, Aldano Pegalobeces, el tonto la playa, pegar la lobez a un adolescente se vuelve medio hombre medio lobo, Que duerman con él, ponerse negro, hipertricosis, crisálinda, quedar negro para siempre, los hominidos –los hominidos al parecer le dan mucho miedo.

Intereses recientes

En su trabajo reciente está muy interesado en los palos, los coge de la calle y los arranca de los árboles. Los considera asociados a la muerte del Hombre Lobo, lo que resulta una confusión interesante porque tradicionalmente sólo se puede matar a un hombre lobo con una bala de plata, si bien resulta más orgánico y potente la imagen de la estaca, tradicionalmente asociada a la muerte de los vampiros. Esta fusión o confusión entre seres legendarios no es disparatada. Ambos son considerados los dos mitos más universales que existen. Ambos están relacionados con el hombre-bestia que es indestructible por medios convencionales y los dos son extremadamente fuertes, astutos y rápidos.

Un arquetipo: La Fuerza

El otro ser legendario que atrae a Egea, aunque en menor medida que el Licántropo es el superhéroe de Marvel Hulk, la Masa, cuyo principal atributo es la potencia descomunal de su enorme cuerpo y al que Egea gusta de imitar.

José Manuel Egea parace sentir una atracción especial por la fuerza además de, como venimos diciendo, una habilidad singular para sacar la bestia que mora debajo de lo apariencial, para revelar lo poderoso, lo animal, lo negro. Hay una carta del Tarot, el arcano número XI “La fuerza”, que refleja bien la potencia simbólica de las creaciones de Egea. El Arcano XI es representado en el Tarot de Marsella como una mujer que abre las fauces de un león. Las abre sin esfuerzo, a pesar de su nombre, porque esta carta simboliza ante todo un pasaje: una apertura al conocimiento del inconsciente. Invita a superar la máscara para conocer lo animal que reside en nosotros y convertirlo en poder. Esa fuerza arcaica entendida no sólo como poder físico sino también como poder mental parece ser un motor y una línea de búsqueda plástica para José Manuel Egea.

jose-manuel-egea-hombrelobo

Retratos de José Manuel Egea. ©Teresa Isasi

 

Fuentes de las imágenes y la información:

La información y anécdotas sobre Jose Manuel Egea provienen de Luis Sáez, Gemma Calleja y Lola Barrera Lemus del Colectivo Debajo del Sombrero así como de Mª Angeles Laura Moreno Moreno, madre del artista.
Las imágenes han sido facilitadas por el Colectivo Debajo del Sombrero siendo las de retrato de la fotógrafa ©Teresa Isasi.

Artículo completo próximamente en la revista Bric-à-Brac.

25 de octubre de 2015

Calle Afuera, exposición fugaz de arte bruto de Guanajuato en Madrid

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuato, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Creación de Alberto Rodríguez (Kalimán)

art brut mexico Guanajuatao, Kaliman
Varias obras en formato marcapáginas de Blanca Lara

Calle Afuera, exposición fugaz de arte bruto de Guanajuato en Madrid

En las calles de Guanajuato hay personas que colorean el afuera con sus ricos y diversos adentros. Personas que de una forma tímida pero anhelante (Blanca Lara) o críptica y solitaria (Alberto Rodríguez, Kalimán) interaccionan con los viandantes a través de sus artefactos.

Ana Karen G. Barajas lleva años siguiéndoles, acompañándoles y recogiendo algunas de sus creaciones. Uno de ellos es Alberto Rodríguez (1969) quien se hace llamar “Kalimán” por su gusto por la historieta y el programa de radio popular que se emitía en México entre los años 1963 y 1991.

Alberto se apodera de la publicidad que recoge por la ciudad y la interviene con su grafía. Escribe compulsivamente, a menudo por las dos caras y mientras lo hace, canta una especie de mantra “Ka Ka Equis Ka” que encuentra su eco en la escritura. A veces también rompe o quema sus creaciones y se unta la ceniza por el cuerpo, completando así una especie de ritual.

Salvo por breves estancias en un hospital psiquiátrico cercano a la ciudad, Alberto vive en las calles guanajuatenses, cobijado por la generosidad de los vecinos y sufriendo a veces su incomprensión.

Blanca Lara es otra persona a la que frecuentemente se ve en las calles vendiendo o produciendo marcapáginas. Estudió Ciencias de la Comunicación y cine en Alemania y parece que durante algún tiempo se dedicó a pintar composiciones abstractas. Actualmente tendrá unos cuarenta y cinco años (no se sabe con seguridad) y los dos temas nucleares de sus dibujos son las mujeres y los pollos. A veces se inspira en cuentos como Alicia a través del espejo o La Cenicienta y en ocasiones también toma imágenes de la vida diaria. Blanca produce en un estado cercano al trance, como pueden apreciar quienes se acercan a conversar con ella mientras dibuja en el Cafetal. El formato usado por Blanca es el del marcapáginas, utiliza folder o cartulina y se dispone a crear con acuarela, pluma y crayón. El antropomorfismo es una constante en sus dibujos y también llama la atención que los elementos de sus composiciones suelan ir ligados por una línea que recuerda a la forma en que sus ideas se conectan, como por un fino hilo, aunque carezcan de relación semántica.

Con el objetivo de mostrar las creaciones que Ana Karen G.Barajas ha ido recopilando estos últimos años y aprovechando su estancia en Madrid, hemos organizado una exposición fugaz con los dibujos de estos dos creadores.

karen-y-gracielaLa exposición “Calle Afuera. Art Brut de Guanajuato” podrá verse en el Espacio B de Lavapiés entre el 5 y el 8 de noviembre.

El día 5 a las 20h, daremos una charla con proyecciones para conocer mejor la obra de estos dos personajes singulares de Guanajuato. Esperamos veros allí.

-Ana Karen G. Barajas y Graciela García

Cómo llegar al Espacio B, calle Buenavista 39.

11 de octubre de 2015

Sauvages. Charlas sobre literatura, arte y locura

Sauvages. Charlas sobre literatura, arte y locura

 

Este año tengo el placer de colaborar en la segunda edición del Festival FES-MAP, el Festival de las Artes y la Salud Mental que tiene lugar en los Pirineos.

El festival se compone de charlas, exposiciones, proyecciones de cine e intervenciones murales.

Una de las exposiones, llamada “El afuera” y que curiosamente tiene lugar en la Plaza de Los Fueros está formada por las obras de tres creadores españoles a los que quiero y sigo desde hace tiempo y cuya obra reuní en la exposición Arte Expósito: Dunya Hirschter, Fernando Ventura y Chus Oliva.

SAUVAGE. ENCUENTRO SOBRE ARTE, LITERATURA Y LOCURA propone una aproximación al encuentro de las artes y la mente humana en toda su diversidad. La charla de presentación en la que participo tendrá lugar el sábado 14 noviembre a las 12:00h en la Sala Genius, Bendita Ruina, Coso Bajo, 79, Huesca. Allí estarán Carlos Castán (escritor y crítico literario), Adriana Leira (fotógrafa y realizadora de “El revés del tapiz de la locura”) y Araceli Fernández del Campo (educadora y gestora cultural en Caixa Forum).

Podéis encontrar la información completa y descargar el programa (ole por el diseño, dicho sea de paso) en la web www.fes-map.com

17 de mayo de 2015

Primer día de un psiquiátrico deshabitado, los espacios de Toén

 

En este enlace puede verse el libro de Adriana Leira, fotógrafa y documentalista que fue testigo con su cámara del cierre del manicomio de Toén. Las fotografías son del día siguiente al traslado y en estos momentos la autora prepara la edición del documental “La Mudanza”, con los testimonios de las personas que compartieron aquel momento histórico.

El manicomio ya está cerrado pero la expresión “¡Vas a acabar en Toén!” sigue siendo utilizada por los ourensanos para señalar un comportamiento poco cuerdo. Es probable que el Hospital Psiquiátrico de Toén, cerrado en enero de 2012, perdure mucho tiempo en el imaginario cultural gallego como símbolo de la locura. Locura entendida “a la antigua manera”, pues en palabras de Adriana Leira, se trataba de una arquitectura creada para “contener” a los locos. De un espacio que, a pesar de las protestas del personal y de las familias de los pacientes, nunca consiguió el presupuesto necesario para ser transformado en un espacio terapéutico. Las personas que allí trabajaron lo describían de esta forma:

“Nos encontramos con un hospital muy deteriorado, sin las mínimas condiciones hosteleras, aislado y que fomenta el apartheid y el estigma y por otro la reivindicación de un espacio mejor, digno, saludable, confortable e inscrito en la vida social; que no expulse, sino que acoja en un vínculo social a sus moradores, eso sí con sus peculiaridades, que la mayoría de las veces están muy alejadas de lo normativo neurótico, que trenza lo social de esa categoría.”

“Frío, con barrotes en las ventanas, que le otorgan un aspecto más carcelario que sanitario, sin aseos individualizados en las habitaciones, lo que obliga a duchas comunes, y un diseño arquitectónico global antiguo y deteriorado, lo convierten además de por muchas otras razones, en un espacio inhabitable y nada terapéutico.”

El hospital fue fundado en 1959 por Manuel Cabaleiro Goas y nació como un proyecto faraónico, con todos los avances de la psiquiatría de la época. Fue exitoso durante los años 60, hasta que a principios de los 70 empezó el declive, con la muerte de Cabaleiro.

Cuarenta años después, en 2010, Mª Jesús Gómez Rodríguez, Mª Alcira Cibeira Vázquez, Yolanda Castro Casanova, Manuela Gil Vázquez y José Antonio Camposse escribieron al valedor do Pobo para denunciar la situación deplorable en que se encontraba y para conseguir una mejora más que necesaria. Las visiones contrapuestas provocaron un gran conflicto social y político del que da cuenta este artículo en la revista Norte de Salud Mental:

Toén: la historia se repite… muchos años después

Chús Gómez, Alcira Cibeira, José Antonio Campos. Psiquiatras, Hospital de Toén.
Yolanda Castro Casanova. Psicóloga Clínica, Hospital de Toén.
Luis Rodríguez Carmona Trabajador social, Hospital de Toén.
Moncho Area. Psiquiatra, Hospital de Conxo.

Finalmente, se decidió cerrar el hospital en enero de 2012 y los pacientes fueron reubicados en el Hospital de Piñor, antiguo tuberculoso. Por suerte, o mejor dicho gracias al exhaustivo trabajo de recuperación e inventariado de Alcira y Martín, se han salvado todas las piezas de los antiguos talleres de artes plásticas que estaban en los rincones mas insólitos del hospital y que hoy forman parte de la Colección de Toén.

Éstas son algunas de ellas:

obras-hospital-de-toen-psiquiatricos-espanoles-art-brut

obras-hospital-de-toen-psiquiatricos-espanoles-art-brut

obras-hospital-de-toen-psiquiatricos-espanoles-art-brut

obras-hospital-de-toen-psiquiatricos-espanoles-art-brut

Imágenes de las obras de la Colección de Toén facilitadas por Alcira Cibeira.

En este enlace al blog “Diario de un médico de guardia” de David Simón puede encontrarse un interesante post sobre hospitales abandonados y mucha más información sobre Toén, psiquiatría y salud mental.

3 de marzo de 2015

Sauvées du désastre, œuvres de deux collections de psychiatres espagnols (1916-1965)

art but en espagne

Esta exposición que puede verse en París entre el 7 de marzo y el 11 de abril de 2015 en la Galería Christian Berst recoge obras realizadas en España por enfermos mentales desde los años 10 hasta los 60 del pasado siglo xx, obras que han sido salvadas de la desaparición gracias al interés de dos figuras infaltables de la psiquiatría española, el Dr. Gonzalo Rodríguez Lafora y el Dr. Ramón Sarró Burbano, así como a la voluntad de sus respectivas familias por conservar tan importante legado.

Ambos psiquiatras, Lafora y Sarró, fueron figuras singulares en su época, psiquiatras inquietos y controvertidos que supieron ver más allá de la cerrazón de la psiquiatría española imperante y que cultivaron una intensa relación con lo que sucedía en Europa, desarrollando entre otros intereses, curiosidad y ánimo de estudio hacia las obras realizadas por enfermos mentales. Ambos expandieron los límites de la enseñanza que se impartía en su país, cursando parte de su formación en el extranjero y ambos sufrieron la politización de la psiquiatría durante la época de la dictadura.

En España, tras la guerra, los psiquiatras del bando ganador quisieron romper con el discurso anterior en pos de un «regeneracionismo moral» que no podía permitir que se desdibujara la frontera entre la cordura y la locura. Esto supuso un gran condicionante para los investigadores y una gran depreciación del arte realizado por los enfermos mentales, cuya puesta en valor, interpretación y conservación fue llevada a cabo por unos pocos psiquiatras aislados que, siguiendo la estela de Hans Prinzhorn, observaron estas creaciones con interés diagnóstico y antropológico. Entre ellos destacan Gonzalo R. Lafora, Ramón Sarró, Joan Obiols o José Antonio Escudero Valverde.

El grueso de la exposición que hoy podemos contemplar en la Galerie Christian Berst está formado por obras pertenecientes a la colección de Gonzalo R. Lafora, obras anteriores a su exilio forzado por la Guerra Civil Española y que se remontan por tanto a los años 20 y 30.

El Dr. Lafora intentó reunir una colección inspirada en la de Hans Prinzhorn, y consiguió exponerla en dos ocasiones. La primera en España, en diciembre del año 1935, en una “Exposición sobre plástica psicopatológica” organizada en el Instituto Cajal de Madrid. La segunda en París, en 1950 en el marco de la Exposición Internacional de Arte Psicopatológico que tuvo lugar en el Hospital de Sainte-Anne. Una exposición que contaba con obras procedentes de cuarenta y cinco colecciones de diecisiete países, agrupadas por diagnósticos psiquiátricos.

Las obras de la colección del Dr. Ramón Sarró son algo posteriores, fueron realizadas entre los años 50 y 60 y son en su mayor parte anónimas. Ramón Sarró Burbano promovió una exposición de Arte Psicopatológico en 1958 con motivo del IV Congreso Mundial de Psicoterapia organizado por el H. Clínico de Barcelona y analizó extensamente las obras de los enfermos mentales en su libro “De la teoría mitologemática al homo demens” centrándose en el estudio de algunos casos que vivió de cerca como el de Buey, un paciente con esquizofrenia que llevaba a dibujo sus delirios y cuya producción lamentablemente se ha perdido.

La mayor parte de la colección del Dr. Sarró ha desaparecido. Las obras supervivientes que podemos ver aquí, fueron rescatadas en los años 80 por el mismo Sarró y su nieto Ramón Sarró Maluquer en una visita a un Hospital Mental de Reus. Luego las obras se extraviaron de nuevo y permanecieron en paradero desconocido hasta comienzos del 2000, cuando aparecieron en dos tandas, en sendos rollos mal conservados en rincones de la inmensa casa que el doctor tenía en Barcelona. Por fortuna, poco después tuvieron lugar dos proyectos expositivos que propiciaron su restauración, Il.luminacions, una exposición organizada por Pilar Parcerisas sobre los visionarios en Catalunya y Pinacoteca psiquiátrica en España 1917 – 1990 una amplísima muestra comisariada por Ana Hernández de excelente planteamiento que reunió entre otros, obras del Dr. Lafora y del Dr. Sarró.

Más información en la web de la galería Christian Berst

Páginas: 1 2 3 4