Archivo de la categoría ‘arte outsider en España’

9 de enero de 2009

CreaturaS, Casa de Arte Bruto en Bilbao

CreaturaS es una asociación sin ánimo de lucro que fue fundada en junio de 2007 en Bilbao por un grupo de personas procedentes del psicoanálisis, del trabajo social, de la salud mental y del medio artístico y de las Bellas Artes.

Se trata de una “casa” de Arte Bruto, que acoge a todo aquél que quiera inscribir en ella su particularidad artística. A día de hoy, cuenta con diversos apartados como: Una Galería, Colección, Centro de documentación y con un Taller de Arte al que acuden cinco autores y se prevé que este mes se apuntarán algunos más.

Las responsables del taller son Helena González Sáez (artista) y Eider Amezua (pintora y psicóloga). El Taller fue fundado con la intención de crear un espacio donde cada sujeto pudiera expresarse a través de procesos y materiales comunes a las Bellas Artes, sin necesidad de preparación artística previa. Tiene un carácter no directivo y la asociación facilita todo el material plástico.

Además de este espacio de frecuencia semanal, CreaturaS organiza una Exposición, un Coloquio y una publicación de carácter anual, así como seminarios y visitas a otros centros con intereses comunes. El pasado mes de diciembre tuvo lugar en Bilbao la primera Exposición y Coloquio titulados Art & Psi “Heterodoxias”.
Aquí podéis ver un aperitivo del trabajo de algunos autores que de alguna manera están vinculados con CreaturaS.
Podréis ver mucho más en la web de CreaturaS

Obra de Julio Estella
Ricardo Ibarretxe de Luis La mujer de Atila
Manu
Emmanuel Lantxas
Mariano Iñigo
28 de agosto de 2008

El Pasatiempo de Betanzos, en Galicia





Hace ya dos veranos que visité el Pasatiempo de Betanzos, el gran capricho de Juan García Naveira, recientemente salvado del abandono en que cayó desde la muerte de su autor en 1933. En su decadencia, se vio convertido en campo de tiro (durante la guerra civil) y en estercolero local años más tarde.

Su autor dedicó a su construcción 20 años, con fines didácticos además de recreativos, pretendía ilustrar a las gentes sobre diversos temas que interesaban al autor, por ello también se le llamó El Capricho Enciclopédico.

Juan García Naveira había viajado mucho y deseaba volcar su memoria y sus conocimientos en esta especie de museo fantástico. Éste recoge, como un gabinete de curiosidades al aire libre, hechos históricos, experiencias de sus viajes, alegorías e incluso reproducciones de obras de arte célebres.

En total abarca unos 8000m2 de terreno distribuidos en varios niveles. Cuenta con un inmenso jardín con estanques, un laberinto, varias grutas y terrazas.
El conjunto se vio afectado por la construcción de la carretera A6 que lo divide en dos mitades. En la actualidad una pasarela aérea comunica el inmenso jardín con la parte que podríamos llamar “parque temático” donde se encuentra la mayor parete de las esculturas, pinturas, etc…

22 de diciembre de 2007

Museos personales

Le Jardin Encyclopédique en Isorno Valley, Suiza, de Armand Schulthess

Entre aquellos que dan rienda suelta a su creatividad modificando su entorno o vivienda encontramos a quienes pretenden crear un museo personal. Un museo entendido como un lugar que recoge todas sus experiencias, sabiduría y objetos acumulados a lo largo de los años. Es curioso observar que la mayoría de estas personas colecciona piedras, botellas, latas o muñecos que a menudo emplea después en sus construcciones. Me surgen varias dudas ¿qué es lo que nos/les empuja al coleccionismo? ¿Qué tiene de particular este coleccionismo que se basa en la recuperación de materiales? ¿Está emparentado con el síndrome de Diógenes? ¿es una locura asociar esta voluntad de personalizar y diferenciarse con un fenómeno como el tunning?

El Jardín Escultórico de máximo Rojo. Fotografía: Graciela García

El Jardín Escultórico de máximo Rojo. Fotografía: Graciela García

En España, encontramos entre otras la obra de Máximo Rojo, un abigarrado conjunto de más de 400 esculturas figurativas modeladas en cemento con piedras incrustadas y estructuras de alambre o hierro forjado en el interior. En ocasiones se sirve también con fines expresivos de plástico, madera o papel. No está claro si el autor (un agricultor que nunca se había interesado por el arte) comenzó su museo como un divertimento para combatir el ocio de la jubilación o por una “llamada interior”, desde luego su impulso debió ser lo suficientemente fuerte como para vencer las reticencias de su esposa y vecinos. Máximo Rojo reprodujo en su jardín el saber que había adquirido en manuales de Geografía e Historia desde que aprendió a leer a los 20 años. El conjunto de su obra se recogía bajo el nombre El Jardín Escultórico Universal y podía visitarse en Alcolea del Pinar (Guadalajara).Tras el fallecimiento de su autor en 2006 el jardín permanece cerrado y sin mantenimiento alguno.

Museo de las Perdices. Fotografía: Graciela García 

Museo de las Perdices y casa excavada en la roca de Lino Bueno. Fotografía: Graciela García

Como por contagio, a pocos metros del museo de Máximo Rojo, en Alcolea del Pinar, encontramos la impresionante casa excavada en la roca por Lino Bueno y otro museo personal: el Museo de la Perdices. Se trata de un lugar peculiar, a medio camino entre museo, bar y taller. Allí encontramos antigüedades de todo tipo intercaladas con obras del autor (escultura y pintura). Lo visitamos en agosto del año pasado y pudimos conocer al mismo Perdices que nos ofreció un refresco y una guía personalizada a cambio de la voluntad para el mantenimiento del museo. Nos dijo que estaba en desacuerdo con su inclusión en el libro “Escultecturas Margivagantes” que había aparecido unos meses antes y reseñaba las intervenciones del entorno y la arquitectura en España. También habló con cierta superioridad de sus paisanos Lino Bueno y Máximo Rojo a quienes consideraba en la inferior categoría de artesanos.

Museo de las Perdices. Fotografía: Graciela García
Museo de las Perdices. Fotografía: Graciela García

Museo de las Perdices. Fotografía: Graciela García

Entre todos los museos personales, me fascina Le Jardin Encyclopédique en Isorno Valley, Suiza, de Armand Schultness (1901-1972).

Le Jardin Encyclopédique en Isorno Valley, Suiza, de Armand Schultness

Ahora completamente destruido, Le Jardin Encyclopédique consistía en un área de 18.000 metros cuadrados disponiendo de una cadena de caminos, puentes, senderos, escaleras y puntos de vista panorámicos, por los que se desarrollaba una red de alambres de la que pendían cientos de placas hechas a mano con inscripciones. Ubicadas principalmente en los árboles, estas placas eran realizadas con viejas latas arrugadas sobre las que pintaba con óleo para después escribir textos en cinco idiomas mostrando su conocimiento enciclopédico en temas como Geología, Astrología, Matemáticas o Psicología.

Cuando las placas estaban deterioradas, por estar a la intemperie, entonces las cambiaba. Este laberinto de itinerarios estaba construido de acuerdo con estructuras: seguía rutas precisas marcadas por postes con campanas y cables que imitaban teléfonos. El laberinto es un trabajo hecho para llamar la atención del espectador. El jardín también representa una pequeña cosmogonía. En la casa tenía una biblioteca de setenta volúmenes que había escrito él mismo entre 1930 y 1940, y que no mostró a nadie. Probablemente Schulthess murió de hipotermia. Las autoridades de Tessin y sus herederos decidieron destruir su obra por lo que muy pocas placas sobreviven.
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