Archivo de la categoría ‘arte afroamericano’

5 de diciembre de 2011

Documental Arthur Bispo do Rosàrio (portugués)

Arthur Bispo do Rosário fue negro, pobre, marinero, boxeador y artista por cuenta de Dios.
Vivió en el manicomio de Río de Janeiro.
Allí, los siete ángeles azules le transmitieron la orden divina: Dios le mandó hacer un inventario general del mundo.
El inventario del mundo, inconcluso, estaba hecho de chatarras,
vidrios rotos,
escobas calvas,
zapatillas caminadas,
botellas bebidas,
sábanas dormidas,
ruedas viajadas,
velas navegadas,
banderas vencidas,
cartas leídas,
palabras olvidadas y
aguas llovidas.
Arthur había trabajado con basura. Porque toda basura era vida vivida, y de la basura venía todo lo que en el mundo era o había sido. Nada de lo intacto merecía figurar. Lo intacto había muerto sin nacer.

Inventario general del mundo. Eduardo Galeano

3 de abril de 2011

Figuras sin sombra y figuras que son sombra

Persigo la idea de que la ausencia de sombras en el arte outsider es algo más que la omisión del contexto de la figura. La idea de que no hay sombras porque las mismas figuras son sombras.

Por desgracia esto no es cierto, aunque algo de verdad incorpora para las siluetas inquietantes de Bill Traylor, las de Laure Pigeon o Ruggero Cazzanello.

A este último lo descubrí en la conferencia que dio Bianca Tosatti en la UAM el pasado mes de marzo. Ruggero Cazzanello comenzó silueteando su propio cuerpo, imitando los contornos de tiza que traza la policía donde hubo un cadaver. Más adelante se interesó también por atrapar la sombra de algunos objetos y animales.

La sombra representa cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del ego tanto individuales (incluso conscientes) como colectivos. Carl G. Jung

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Ruggero Cazzanello

laure_pigeonLaure Pigeon

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Bill Traylor

19 de febrero de 2011

Bessie Harvey, artista autodidacta

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Bessie Harvey, Caras de África (1994) American Folk Art Museum

El pasado viernes asistí a una estupenda conferencia de Brooke Davis Anderson en la Escuela de Arte 10. En ella se presentó el trabajo de catorce artistas autodidactas, doce de ellos afroamericanos y dos caribeños.

Uno de los mejores momentos para mí fue redescubrir la obra de Bessie Harvey (Dallas, 1929‐ 1994), una artista de Tenesee que trabajaba con palos y todo tipo de artefactos y residuos que recogía en el río. Bessie Harvey tenía la convicción de que los materiales y fragmentos de árbol que rescataba del agua eran objetos espirituales, cargados de magia. Nunca había estado en África y para ella crear se convirtió en una forma de conectar con sus raíces africanas.

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Bessie Harvey, Sueños dorados (izda.) y talla en madera (dcha.), (sin fecha encontrada)

Bessie Harvey iba guardando los objetos que recolectaba en una maleta. De este modo, cuando buscaba conseguir “el regalo” de inspiración que necesitaba para comenzar una obra le bastaba con abrirla y dejar volar su imaginación.

Ellos hablan. Hablamos mientras los construyo; hablamos cuando no estoy
construyéndolos. A veces simplemente cojo un trozo de madera que no es nada y
sé qué es lo que va a ser, lo sé en ese mismo instante y comienzo a hablar con el
trozo de madera antes de tocarlo, antes de hacer nada con ello, porque ya sé que
es algo.

Su obra fue incluida en la colección del Whitney Museum de Nueva York en 1984 y a partir de entonces quedó conectada con los circuitos y el mercado del arte contemporáneo. Una de sus obras posteriores se titula “Las siete lenguas de un marchante de arte”.

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Bessie Harvey, Las siete lenguas de un marchante de arte, (1991-1993)
1 de noviembre de 2008

Melvin “Milky” Way (Carolina del Sur, 1954)


Sus composiciones son mensajes crípticos compuestos con textos intrincados y fórmulas químicas y matemáticas, ecos fragmentarios de su época de estudiante en el instituto.

El sentido que para él tenían estas composiciones está relacionado con “la impresión de una elaborada revelación del orden oculto de las cosas, de las simetrías secretas del mundo capturadas mediante símbolos” (Rexer, How to look at Outsider Art, p. 149).

Rexer señala varias similitudes con la obra de Wölfli, por un lado el uso del lenguaje desde relaciones puramente formales, por otro, la música. Wölfli se refería a muchos de sus dibujos como composiciones musicales y las notas están casi siempre presentes en sus creaciones. A veces son sólo fragmentos que se filtran entre los espacios libres de las ilustraciones y bandas decorativas. En otras ocasiones, todo parece estar supeditado a la música y sus creaciones se basan en partituras disparatadas, rotas por la incursión de algún dibujo o collage.

Para Melvin Way, las frases y palabras de sus creaciones plásticas deben ser convertidas en sonido. Way sentía adoración por la música. Sabía tocar varios instrumentos y fue componente de grupos de Jazz y R&B.

Antes de la aparición de sus primeros problemas mentales, trabajó en una fábrica y como chofer. A partir de 1970 comenzó a sentirse aislado y dislocado, alternando épocas de vagabundaje con temporadas en habitaciones de protección oficial. Fue incitado a participar en alguno de los programas de creatividad de los hospitales. Allí, uno de los profesores alentó su trabajo y lo dio a conocer en los circuitos del arte de Nueva York.

25 de mayo de 2008

Hawkins Bolden

Hawkins Bolden (1914-2005) es un artista outsider afroamericano de Memphis. Se quedó ciego a la edad de ocho años y se sirvió de su sentido del tacto para mantener una intensa actitud creativa durante toda su vida. Una de sus pasiones era la jardinería, le encantaba ver crecer las plantas bajo sus cuidados. Creaba extraños centinelas y máscaras a partir de objetos encontrados para proteger su jardín de los pájaros. Lo cierto es que por su extraño aspecto parecen figuras que ocultan una función “mágica” pero Hawkins nunca se refirió a ellas de otra manera que como espantapájaros. También le apasionaba hacer radios con prácticamente cualquier material.

Fuentes de las imágenes: outsiderfolkart y Webbartgallery

16 de mayo de 2008

Bill Traylor

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Bill Traylor era un artista autodidacta nacido esclavo en Alabama. No sabía leer ni escribir y empezó a dibujar en 1939, a la edad de 83 años. Sus composiciones son sencillas y rotundas, a menudo una figura monocromática que se desmarca del fondo. Poseen una gran fuerza mágica, quizás porque recuerdan a sombras chinescas o a los animales dibujados por los primeros hombres en las cavernas. Bill Traylor solía colgar sus dibujos en una valla cercana a su casa para entretener a los locales. Así conoció al joven pintor Charles Shannon, quien le ofreció materiales para seguir pintando y algo de ayuda financiera.bill_traylor

28 de abril de 2008

Calendarios para predecir el Juicio Final

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Amstrong (Thomson, Georgia, 1911-1993) trabajó la mayor parte de su vida recogiendo algodón. Comienza a tener actividad creativa tres años después del fallecimiento de su esposa. Cuando dice haber sido visitado por un ángel que le pide que averigüe el día del Juicio Final.

Amstrong afronta esta misión construyendo calendarios bi y tridimensionales que le ayudan a calcular el Apocalipsis. Los artilugios, un total de más de 1500 piezas, adoptan todo tipo de formatos. Construye cajas de madera irregulares, y suele servirse de papel y pizarra, así como de objetos encontrados: buzones, urnas, cajetillas de cigarros…

Llama a su técnica pictórica “taping”. Ésta consiste en escribir signos tipográficos en rojo sobre superficies pintadas de blanco. A veces introduce otros colores, sobre todo para determinar las zonas de pasado y futuro.

Utilizando su conocimiento del tiempo y su don de la predicción realiza también algunos esquemas de inversiones.