Archivo de la categoría ‘Art Brut’

1 de mayo de 2014

Dunya Hirschter

BIOGRAFÍA

Dunja Koprolčec nació el 18 de marzo de 1954 en Croacia. Estudió inglés y literatura comparada en la universidad de Zagreb y con dieciséis años se inició en el mundo del teatro.

Dunya-Hirschter

En febrero de 1975 entró a formar parte del grupo Globe Theatre, que fue un referente del teatro experimental balcánico durante la segunda mitad de los años setenta hasta principios de los ochenta y cuya influencia perdura hasta nuestros días. El grupo tenía un marcado carácter experimental y Dunya fue, de sus miembros, la más rádical y quizás la cabecilla. A Dunya se la tenía por una mujer fuerte, valiente e idealista que empujaba el arte al límite, hasta llegar a fusionarlo con la vida.

Dunya-Hirschter

 

zlatko-buricA principios de los años 80 se dedicó a viajar y de entre todos los viajes hubo uno que la marcó. Fue el descubrimiento de Marruecos y más concretamente de la ciudad de Tanger, destino de muchos hippies y artistas de aquellos tiempos. No se sabe bien lo que sucedió allí, pero Marruecos fue para ella una experiencia intensa, el punto de inflexión entre las dos Dunyas, la Dunya artista y la Dunya que terminaría convirtiéndose en vagabunda. Entre otras cosas se sabe que fue allí donde se convirtió al Islam y donde se gestó su separación de Zlatko Buric, hoy famoso actor con residencia en Dinamarca, con quien compartió la pasión por el teatro pero no el interés por el Islam. Al principio pensó que él se convertiría, que la seguiría, pero no fue así y Dunya decidió separarse.

Desde aquel primer viaje, regresó periódicamente a Marruecos y en una de sus estancias conoció a un hombre musulmán que quería casarse con ella, pero la familia de él no aceptó y Dunya lo vivió como un acontecimiento trágico. Pensaba que les habían hecho brujería y se sintió desgraciada el resto de su vida por haberse quedado sola y sin hijos.

Su última aparición en escena fue para la representación de “Fashion Show” en 1984, tras lo cual se retiró de la vida pública.

Desde entonces vivió en varios lugares sin preocuparse de visados ni permisos de estancia, lo que le valió ser deportada a su cuidad natal, Osijek, donde tenía un hermano. Como no quería quedarse en Croacia, ni tampoco vivir con su hermano, volvió a España con un nuevo nombre: Dunya Hirschter.

En España vivió un año en Madrid, en el parque de la Mezquita de la M30, alimentándose gracias a la caridad de la comunidad musulmana y durmiendo en la mezquita. Para Dunya fue una época durísima, se sentía muy desprotegida y tenía frecuentes crisis nerviosas. Escuchaba voces y se sentía perseguida. Por aquel entonces, en el parque, comenzó a trabajar en una labor de bordado en un gran manto, que lamentablemente no se conserva.

De allí viajó a Málaga donde conoció a unas personas de Granada que le ofrecieron trabajo y la llevaron de vuelta a esta ciudad que para ella era símbolo de convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos. El trabajo no le duró porque Dunya tenía un comportamiento extraño, que asustaba a la gente, pero al menos en Granada se encontraba en una ciudad más pequeña y amable; y lo más importante, con una comunidad musulmana grande y muy unida.

Dunya-Hirschter

Dunya apenas tenía ingresos, tan sólo una pequeña pensión que recibía de Croacia. Es por esto que las mujeres de la comunidad musulmana le llevaban alimentos y se ocupaban de sus necesidades. Ella no trabajaba para ganar dinero, ya que por un lado no conseguía mantener los empleos y por otro, la vida en este mundo había dejado de interesarle. Tampoco vendía sus creaciones, aunque de vez en cuando creaba algo para una amiga a cambio de dinero.

Dicen que pasaba muchas horas en la mezquita y que ocupaba siempre el mismo puesto, detrás del biombo que delimita el área de las mujeres, con su Corán entre las manos, vestida de forma extravagante con prendas muy viejas personalizadas por ella. En la mezquita ella tenía lo más cercano a un espacio y a una familia, pero no conseguía integrarse bien debido a que hablaba mal español y a que salvo excepciones, se la tenía por una loca.

La falta de relaciones sociales le venía muy mal, hacía que se aislara más y más y que se volcara en sus bordados, dibujos y collages.
A veces no salía durante días, dedicándose fanáticamente a sus obras y al estudio del Corán, hora tras hora, sin dormir ni comer.

Cada vez que su hermano se retrasaba en el ingreso de su pensión o cuando sentía que estaba a punto de perder la pequeña casa que tenía en el Albaicín, sufría crisis nerviosas que asustaban a los vecinos y que le valieron ser ingresada en un hospital, donde le diagnosticaron esquizofrenia y le sometieron a un tratamiento con psicofármacos muy duro. Dunya era consciente de su enfermedad y sufría por ello pero se negaba a tomar medicamentos, por lo que transitaba entre momentos de lucidez y estados de delirio.

Dunya-Hirschter

Así pasaron los años en Granada, cada vez más aislada, sin ser entendida por la gente del barrio, que veían en ella a una extraña y alta figura, vestida con ropas coloridas y un pañuelo en la cabeza. De duro carácter y marcado acento croata.

Una amiga que de vez en cuando la visitaba, después de no verla durante días, llamó a la policía para forzar la puerta de su casa: la hallaron sentada en la cocina, muerta. Fue enterrada el primer día enero de 2009, en el cementerio musulmán de Granada.

Si bien a su muerte han surgido algunos obituarios que cuentan parte de su vida y le rinden homenaje en virtud del legado que dejó como integrante del Globe Theater, Dunya murió sola y completamente alejada de ese breve pasado glorioso. En su tumba no hay inscripción alguna.

OBRA

La obra de Dunya se compone esencialmente de collages y de prendas y accesorios intervenidos. Mención aparte merece lo que podría ser su pieza central, el Corán que utilizaba a diario.

collage_dunya_hirschter

Los collages de Dunya son composiciones de varias capas que combinan el dibujo de motivos ornamentales con el troquelado, muy fino y minucioso, de papeles semitransparentes. A veces incorporaba elementos que encontraba en la calle como cáscaras o elementos vegetales.

Tenía tal escasez de medios y una necesidad tan grande de expresarse que la mayoría de dibujos están trabajados por ambas caras e incluso las capas ocultas pueden estar recubiertas de minúsculas flechas y adornos de colores donde no queda ni un milímetro del papel sin cubrir.

collage_dunya_hirschter

Dunya no podía dejar de emplear el arte como su principal medio para expresar sus sentimientos. Es posible que mediante la ropa embellecida por ella quisiera proclamar su singularidad y protegerse de su propio lado trastornado y de las miradas incomprensivas de los demás.

En Dunya llama la atención el contraste entre esa idea oscura que tenían de ella los vecinos, esa imagen de mujer mahumorada, de duro acento, inflexible (parece que se ponía muy agresiva si por ejemplo a alguien le sonaba el móvil en la mezquita) y el colorido y vitalidad que vuelca en sus creaciones textiles. Ese acto de coquetería que es adornar con colores y dorados las propias gafas, el abanico… parece demostrar que había en ella un mundo alegre y rico que ofrecer al que la mayoría de la gente, por falta de llave, no podía o no quería acceder.

Dunya-Hirschter

Dunya-Hirschter

Dunya-Hirschter

Cuando uno intenta asomarse a su proceso creativo y observa sus creaciones, los collages, sus bordados, el Corán, tiene la sensación de que el tiempo se detiene. Sus creaciones nos resultan cautivadoras porque en ellas se suspende la noción del tiempo tal y como la entendemos. Se suspende la tiranía de la utilidad. En esta sociedad donde toda tarea debe ser justificada y todo minuto debe ser optimizado, se presentan rara vez objetos que disuelven el concepto de tiempo, lo dejan flotando, lo banalizan.

Dunya-Hirschter

Dunya-Hirschter

Algo de Dunya se ha quedado entre sus bordados y entre las páginas de su manoseado libro, algo físico: humores corporales y algo inasible: precisamente en esa relación con el tiempo reside el poder de la permanencia de Dunya en sus creaciones, el extraño halo que los envuelve y convierte en objetos cargados de algo que no sabemos describir.

Sus prendas son el resultado de un acto muy íntimo de comunión entre la persona y el imaginario que se construye para cubrirse y presentarse ante el mundo.

Dunya sufre una desalineación entre la realidad y la idea que ella tiene de su destino. Su traje nos recuerda a otras obras de arte outsider realizadas por mujeres en psiquiátricos, el vestido de novia que tejió Marguerite Sirvins con hilos extraídos de sus propias sábanas; el diario bordado en la chaqueta del uniforme, por dentro y por fuera, de Agnes Richter; o el misterioso conjunto conocido como La Robe de Bonneval, concebido como traje ritual para la reconciliación de una pareja que nunca más se encontraría. Se trata de obras donde las prendas de vestir son un objeto simbólico que prentende aliviar una carencia dolorosa, de libertad, de cordura, de amor, de una vida “normal”.

 

coran_dunya_hirschter

coran_dunya_hirschter

En cuanto al Corán, hablamos de éste como si fuera una obra pero por supuesto esto es de algún modo un esnobismo que nos permitimos al sacarlo de contexto, pues para ella era un objeto inefable al que profesaba el máximo respeto. Asociarlo a una intención artística sería una blasfemia. Representaba el centro de su fe y una fuente inagotable de estudio. Es curioso porque la mayoría de los “respetos” se manifiestan como una especie de miedo a lo respetado. La mayoría de personas que respetan algo no se atreven a tocar su objeto de veneración. Más raro es encontrar “respetos” como el de Dunya, que dialogan con él y lo intervienen.

Dunya debía sentir su Corán como una parte tan íntima de sí misma que se nota que lo manejó con libertad. Lo mejoró estéticamente, lo hizo más usable, recortando papel sobrante y añadiendo pestañas para manejarlo mejor. Lo quemó en algunas páginas, quizás intencionadamente (quemaba a menudo parte de sus obras porque le gustaba o le parecía espiritual el efecto del papel quemado). Lo subrayó con fluorescente, lo dibujó, coloreó e incluso festoneó en la parte de abajo, quizás en un estado alterado de conciencia de los que da el trabajo prolongado. También le cambio el lomo, lo bordó con hilos de colores, creando una desconcertante y caótica composición.

La obra de Dunya puede verse hasta el 21 de mayo en La Galería Alegría de Madrid.

Créditos:

Gracias a Moumina Wagner, Nadja El-Shohoumi y Jessica Moroni por la información facilitada.

Las fotografías de Dunya joven provienen de: www.jutarnji.hr

Las fotografías de Dunya con pañuelo han sido facilitadas por: Moumina Wagner.

Las dos fotografías de los collages de Dunya son de Antonio Riccio.

El resto de fotografías de la obra de Dunya son de Álvaro Acinas (Galería Alegría).

27 de diciembre de 2013

La vuelta al día en cuatro mundos (1/4) Bispo do Rosario

bispo do rosarioBispo se agacha lentamente apoyando la mano izquierda en su rodilla semiflexionada mientras con la otra recoge un símbolo de Volkswagen del suelo. Es el logotipo perdido de un auto que llegó, quién sabe cómo, hasta la Colonia Juliano Moreira. Bispo le dedica unos instantes, lo sopla con sus labios agrietados y retraídos por la falta de dientes, lo gira y le quita el polvo frotándolo contra la camisa que lleva debajo del Manto de Presentación. Ahora se ve más clara la letra W. Bispo se preocupa un momento, apenas recuerda haber salvado nada que empiece por esa letra.

Se guarda el objeto en el bolsillo y se camina con paso ligero y silencioso hacia su cuarto. Para llegar lo antes posible tiene que atravesar el patio que separa la vasta extensión de prados de su pabellón. Por éste se vagan algunos locos con uniforme azul, la mayoría solos y mirando al vacío. Debajo de un árbol, Luiz Carlos, que se deja afeitar por otro enfermo, le grita un saludo al verlo y Bispo le devuelve un gesto de la mano. Al pasar junto a la puerta del comedor acelera el paso. Los locos hacen cola para entrar a almorzar, dando minúsculos pasitos hacia delante. No pueden avanzar más porque están pegados entre sí, como si no dejar aire entre sus cuerpos fuera garantía de comer antes.

Borboleta, el gato al que que alimenta cada día, maúlla al verle. Bispo se agacha de nuevo y lo acaricia por compromiso, sólo una pasada. Nadie más se interpone en su camino y consigue llegar al fin al edificio.

Por las celosías del pasillo entra la luz del mediodía que se extingue al cerrar la puerta del cuarto fuerte. Allí reina la calma, la calma y la oscuridad. Bispo se serena un poco. Enciende la luz y no dedica un segundo a contemplar el fascinante microuniverso que custodia ahí dentro. Se dirige hacia la zona en que acumula sus residuos míticos: latas, botellas, zapatos, botones, telas… y deposita allí todo lo encontrado durante su paseo, clasificándolo. El símbolo de Volkfswagen se lo queda en la mano. Luego mira alrededor. Está el Arca de Noé, las otras maquetas de barcos, el tiovivo, la colección de herramientas, los mojones con las calles… Confirmado. Nada que empiece por uve doble.

bispo do rosario

 

Echa pigmento en una cuchara y mientras lo mezcla con un poco de agua, deja que las ideas vengan a la cabeza. Coge una astilla de madera con la que suele escribir y un trozo de cartón como soporte. Con estos utensilios se sienta en la Cama de Romeo y Julieta. Moja la astilla en la pintura y comienza a escribir en la esquina del cartón. Lo hace con decisión y en letras mayúsculas, encerrando en un rectángulo cada palabra terminada, para que permanezca.

bispo_do_rosario

Se encuentra completamente embebido en la tarea, casi en trance, cuando llaman a la puerta. Bispo lo ignora pero al rato llaman de nuevo. Masculla algo, irritado. No tiene ninguna intención de levantarse. La voz dulde de Rosángela María Grillo llega del otro lado del mundo, del mundo del manicomio. Entonces Bispo se acerca a la puerta, ajeno de repente al mal humor que le ha creado la interrupción. Una vez allí pregunta como siempre la contraseña: ¿De qué color tengo el aura? Azul con reflejos plateados, dice Rosángela.

Al ver a la jovencísima psicóloga, el viejo Bispo se pliega hacia delante a modo de reverencia. Le coge la mano y le sonríe mirando su aura: la Virgen María, dice, como confirmando algo que ya sabía. Adelante.

Rosángela se adentra con respeto en el extraño territorio de Bispo. Mira a su alrededor. Ha entrado varias veces pero sigue sorprendiéndose ante la visión de los objetos destinados a representar el mundo. Están por todas partes, por el suelo, por las paredes, algunos incluso cuelgan del techo. Predominan las miniaturas y los bordados. Todos realizados por Bispo con lo que tiene a mano. También hay mucha basura cuidadosamente ordenada. Sobre la mesa pueden verse los restos de una operación a medio terminar: sólo queda la manga de un viejo uniforme azul, del que Bispo extrae los hilos para bordar.

Todo lo que está aquí —Bispo abarca la habitación con un gesto de su brazo mientras habla— también lo tengo aquí, dice acariciando el manto de representación que lleva puesto. Tiene que ser así, para que no se pierda nada. ¡Ésta es el Arca de Noé! Exclama Rosángela, señalando con entusiasmo un bordado del Manto. ¡Y éste es el estandarte! Al oír la palabra “estandarte” Bispo se separa de la psicóloga para acercarse a su estandarte favorito. Le llevó mucho tiempo terminarlo y le encanta hablar de él. Vuelve a señalarle a Rosángela las distintas partes como si fuera la primera vez. Aquí están todas las variedades de deportes ¿los ves? El fútbol, el tenis, el béisbol… Y aquí la geografía del mundo: Cuba, España, Arabia Saudí, Italia…

bispo_do_rosario

Aunque ya sabe la respuesta Rosángela pregunta, para halagarle, ¿y cómo es que puede conocer tantos sitios? Yo todo lo conozco, dice Bispo, soy hijo de Dios.

En realidad Bispo conocía muchos de esos sitios porque había sido marinero. La mayoría incluso los había visitado. Eso lo sabía Rosángela, que no escondía la curiosidad que le inspiraba este interno, antiguo marinero y boxeador que había escapado al electroshock y la lobotomía y se había ganado el respeto de todos hasta el punto de conseguir un cuarto para él solo, mientras otros internos se amontonaban en habitaciones y tenían que enterrar sus pocas posesiones para que no se las quitaran.

Sería quizás por su figura ascética, porque trabajaba duramente en las tareas de la Colonia o porque apenas comía ni daba problemas. O quizás, muy probablemente, porque Bispo había sido una especie de sheriff del lugar. Su facha imponente de otros tiempos aterraba a los enfermos y la sola imagen de Bispo con una toalla húmeda enrollada en la mano a modo de guante de boxeador, servía para poner orden entre los otros locos.

Me han dicho que tienes un registro de todas las personas que has conocido dentro y fuera de la colonia.

bispo_do_rosario3

Bispo hablaba poco pero con la pura y celestial Rosángela hacía una excepción: no en vano era la Virgen María. Se encaminó a la Cama de Romeo y Julieta, se agachó con cuidado y sacó de debajo una maleta repleta de papeles azules. Aquí hay personas que debo salvar, indicó.

La maleta ajada estaba llena de gastados papelillos azules, cada uno escrito con un nombre en letras mayúsculas. Rosángela se preguntó si ella estaría allí, deseando quizás con algo de superstición, ser una de las elegidas. Después, Bispo se levantó el Manto de Presentación para mostrar la parte interior de la prenda.

El manto estaba bordado también por dentro. ¿Y estos nombres? Estos son los nombres de las personas importantes. Mira, aquí estás tú: Rosángela María Grillo Magallanes.

Rosángela quedó sorprendida porque no se apellidaba Magallanes pero no quiso interrumpir a Bispo, cuyos ojos ahora enfocaban el vacío.

Rosángela, cuando yo muera quiero que me entierren con el Manto de Presentación. Es muy importante: tengo que ir preparado el día del juicio final. Todo esto que he construido es para eso. Cuando muera, los cielos se abrirán y comenzará el recuento del mundo. Con esta nave, con este manto y estas miniaturas que representan la existencia, me voy a presentar.

bispo_do_rosario

Rosángela pasó la mano por el brazo de Bispo y se despidió. Le dijo que sí, que así se haría pero que ahora tenía que seguir visitando a otros pacientes. En realidad hoy no le tocaba ver a Bispo pero había querido hacerle una visita amistosa. A la salida, mientras recorría el pasillo iluminado por las celosías saludaba a los enfermos más o menos catatónicos que custiodaban algún rincón. Reparó en una palabra grabada en la pared: Libertad. Probablemente sería una pintada antigua, de días aún más duros, cuando trataban a los enfermos con electroshock y medidas psiquiátricas igual de atroces. Esto le hizo pensar en el particular caso de Bispo, encerrado durante 50 años pero esclavizado sobre todo por su propia mente. La última vez él había ingresado voluntariamente en la Colonia, un lugar tranquilo donde dedicarse a la misión que le había sido encomendada por los siete ángeles azules, la de salvar el mundo, replicándolo. Él nunca se consideró artista, no tenía más remedio que hacer lo que hacía. Probablemente esto le generó sufrimientos pero también le ayudó a escapar del día a día de alienamiento y precariedad que vivían otros enfermos.

Los locos, decía Bispo, son como colibrís, nunca se posan. Están a dos metros del suelo.

bispo_do_rosario

BIO: Arthur Bispo do Rosário (Japaratuba, Brasil, 1911-1989) fue marinero, boxeador, empleado doméstico y muchas otras cosas antes de dedicarse a su misión. En 1939 se vio asaltado por una visión. Se le apareció Cristo acompañado de siete ángeles azules que le encomendaron salvar el mundo. En la Colonia Juliano Moreira le diagnostican esquizofrenia paranoide. Allí comenzó su labor creativa: hacer un inventario destinado a recordar a Dios lo que no puede olvidar. Contra su deseo, no le enterraron con el Manto de Presentación.

“La vuelta al día en cuatro mundos” es un artículo para Bric-à-Brac que se compone de cuatro relatos que quieren recrear un día en la vida de los artistas Arthur Bispo do Rosário, Opicinus de Canistris, Georges Widener y Zdenek Kosek. Se trata de cuatro textos de ficción con los que hemos querido acercarnos a cómo vivieron estos artistas su pulsión “ordenadora” en el día a día.

La idea que nos hemos hecho de cómo sería un día en la vida de estos artistas creadores de cosmogonías proviene de los datos que hemos podido recabar de la bibliografía incluida y, también, de nuestra imaginación. [Los autores: Graciela García y Emiliano Bruno]
Descargar el artículo completo en Bric_à_brac

9 de noviembre de 2013

Frederic Bruly Bouabré (1923, Costa de Marfil)

Frédéric Bruly Bouabré

De este hombre me fascinan varias cosas. En primer lugar su obsesión por crear una escritura fonética, que para él no era una invención sino un descubrimiento, revelado en una sucesión de visiones que acontecen al mirar objetos cotidianos con un espíritu atento e investigador. Un espíritu como el suyo, conectado con la belleza y lo divino.

Frederic detestaba escuchar que su cultura no tenía un lenguaje escrito hasta la llegada de los occidentales, y estaba empeñado en demostrar lo contrario. Por eso se dedicó a descubrir una escritura destinada a convertirse en el Alfabeto del Oeste Arficano.

Convencido de que África occidental tiene un legado escrito olvidado, descubre los vestigios de esta escritura perdida a través de varias fuentes, la primera de ellas: las pequeñas y hermosas piedras de un pueblo llamado Bekora, en las que encuentra signos que depura e interpreta. Su segunda fuente son las escarificaciones y tatuajes de las etnias africanas que conoce. La tercera, las pesas de Akan que se utilizaban para pesar el oro. También encuentra pinturas simbólicas y trazas de escritura en las manchas negras de los plátanos, en las formas de los huitos, en objetos como un peine… (a través del grafismo de las cosas se llega a la materialización de las ideas).

Bruly-Bouabre-Frederic-estracto del alfabeto

pesas de Akan

 

Una investigación de toda una vida en esta dirección le ha llevado a crear (encontrar) un corpus de 401 pictogramas (448 según otras fuentes) que ilustran la cantidad de sonidos (sílabas) que un ser humano puede pronunciar. Juntos componen lo que él llama el Alfabeto del Oeste Africano.

Uno podría pensar que una persona tan peculiar viviría apartada de la vida laboral pero no, Frédéric estuvo desempeñando distintos puestos como secretario o auxiliar en organismos gubernamentales hasta 1982.

Su tarea como investigador, filósofo y artista comenzó en 1948 tras una visión maravillosa. Se le apareció el sol en sus siete estadios de color y a partir de entonces se definió a favor de la belleza y la paz (a Dios no le gusta la guerra). Su obra viene de alguna manera a construir una base que corrobore estos principios, tanto su alfabeto, como sus dibujos y sus escritos son una oda al patrimonio universal, la belleza natural, lo africano, el amor…. Él cree en el proyecto de una nueva sociedad sustentada en la unidad mundial y el mestizaje cultural.

Aunque es más conocido por sus dibujos, es su obra literaria y filosófica el verdadero engranaje de su particular visión. Como por ejemplo el Libro de Leyes Divinas, compuesto de 973 preceptos sobre distintas esferas de la existencia.

Frédéric Bruly Bouabré

arte outsider africano

Sus dibujos son la materialización de las revelaciones que diariamente recibe. La otra cosa que me fascina en él es su persistencia tanto en la creación (dibuja diariamente, se siente obligado a transcribir cada revelación) como en el mantenimiento de un formato que permanece inalterado a lo largo de los años.

Siempre trabaja en un tamaño de papel estándar: la cuartilla (10 x 15cm), sus herramientas son un bolígrafo negro y lápices de colores. En el centro: el dibujo, un objeto simbólico sobre un fondo de color enmarcado por un filete de otro color y un escrito en torno, siempre en mayúsculas, que describe la visión. Este escrito comienza siempre tras un punto rojo que “abre el ritual” y, cuando hay espacio suficiente, se cierra con su propio símbolo: un asterisco. Por detrás encontramos su firma y la fecha de la revelación.

18 de octubre de 2013

Interseccions 2013 L’art Brut – Creativitat contra l’estigma

El próximo miércoles 23 de octubre tendrá lugar en Sant Boi de Llobregat el 23 de octubre el Encuento Interseccions 2013, L’art Brut – Creativitat contra l’estigma.

El propósito de estas jornadas es explorar los puntos de encuentro entre la práctica cultural, la salud mental y ls políticas de integración social.

Este año se centran en el ámbito del Art Brut y yo tengo el honor de moderar una mesa redonda en torno al tema de “Museos y Colecciones Outsider” en la que participarán:

  • Joaquim Corral, director del Museu d’Art Brut de Barcelona
  • Camille Luescher, de la Colección de l’Art Brut de Laussanne
  • Jaime Vallaure, artista conceptual, y Fernando Ventura, artista autodidacta, integrantes de La Sociedad del Carbón
  • Evru, artista plástico

Podéis consultar el programa completo e inscribiros en este enlace: Interseccions 2013, L’art Brut – Creativitat contra l’estigma

 

Interseccions 2013 L’art Brut – Creativitat contra l’estigma

 

 

 

 

 

 

20 de junio de 2013

Guillaume Pujolle, dibujos incandescentes

Al ver los dibujos de Guillaume Pujolle (Francia, (1893-1971) me cuesta imaginar al hombre que hay detrás como un maniático del orden. Sus dibujos son fluidos, surrealistas, ambiguos y evitan por todos los medios las líneas rectas.

Pero al parecer sí lo era y este defecto suyo era el menor de sus problemas. Tenía un carácter tiránico y era patológicamente celoso.

En una ocasión intentó cortarse el cuello y mientras estaba en el hospital se obsesionó con que su mujer le estaba siendo infiel y deseó su muerte. También pensaba que una de sus hijas le espiaba. Entró en una espiral de alucinaciones y al salir del hospital intentó de nuevo suicidarse tras amenazar a su esposa.

Después de esto fue hospitalizado para siempre e inexplicablemente su mujer quiso acompañarle en su internamiento y se convirtió en enfermera del hospital.

Comenzó dibujando con mucha fuerza y fue alentado por el famoso Dr. Gaston Ferdière. Al principio utilizaba pinceles hechos con su propio cabello, mercromina y otros productos farmacéuticos que tenía a mano. Sin embargo nunca dio mucho valor al resultado, prefería intercambiar lo que hacía por tabaco.

También cuesta imaginar que tomara inspiración de fotografías de revistas. Cualquiera que sin oficio tome fotografías como referencia para dibujar obtendrá resultados muy distintos a estos. Seguramente más naif, más naturalistas y más rígidos. Sin embargo sus dibujos parecen estar formados por llamaradas y presentan una increíble unidad de estilo.

Hacia 1947 dejó de interesarle la pintura y se dedicó a reconvertir objetos y a trabajar la madera (su padre había sido ebanista), también creó muchos anillos y varios talismanes.

guillaume_pujolle

guillaume_pujolleguillaume_pujolleguillaume_pujolle

12 de noviembre de 2012

Lanzamiento de Bric-à-Brac, revista española sobre arte outsider

Tenemos el placer de comunicaros el lanzamiento de la primera edición de Bric-à-Brac, que cuenta con los siguientes contenidos:

Especial “Arquitecturas y entornos outsider. Reyes, inventores, santos y héroes”
Artículos de temática libre (sección de Bric-à-Brac)

Índice de contenidos Sección de Bric-à-Brac (descargar el número completo)

Aquellos interesados en participar en el próximo número pueden consultar aquí la convocatoria, titulada ENCICLOPEDIAS, COLECCIONES E INVENTARIOS

Gracias a todos los colaboradores por su participación. Esperamos que disfrutéis de los contenidos y os invitamos a ayudarnos en la difusión de este lanzamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5 de febrero de 2012

Grafiteros babélicos

giovanni_bosco
Giovanni Bosco. Imagen procedente del Osservatorio Outsider Art
giovanni_bosco
Giovanni Bosco. Imagen procedente del Osservatorio Outsider Art
giovanni_bosco
Giovanni Bosco. Imagen procedente del Osservatorio Outsider Art

Este post va dedicado a dos artistas descubiertos en el libro Costruttori di Babele que intervienen los muros de las ciudades que habitan.

Giovanni Bosco (Castellammare del Golfo, 1948 – 2009) trabajó desde muy joven como pastor y minero en una pequeña ciudad siciliana. Se quedó huérfano muy temprano y tuvo que enfrentarse a dos años de cárcel por robar ovejas. Durante un período de exilio se enteró de que dos de sus hermanos habían sido asesinados. La noticia le provocó una crisis nerviosa que le llevó a ser hospitalizado en un hospital psiquiátrico, donde probablemente recibió electroshock.

A su vuelta a Castellammare llevó una vida de extrema pobreza y utilizó cualquier soporte disponible para expresarse plásticamente, los muros de su ciudad, las paredes de su cuarto, cartones o papel de carta. Parece que también había inventado una especie de idioma.

Los murales se encuentran esparcidos por las calles del centro de Castellammare del Golfo y en la carretera de entrada a Salemi.

Más información y bibliografía en outsiderart.unipa.it. y en costruttoridibabele.net

melina riccio
melina riccio
Melina Riccio

Melina Riccio (1951) es una suerte de Penélope urbana. Vivió en las calles de Génova vagabundeando y pasando calamidades hasta que comprendió que tenía que recrear el paraíso en la tierra.

Melina es una señora vital que habla en rima y se viste y adorna con sus propias creaciones.
Comenzó haciendo grafitis hasta que hizo su primera exposición y lo abandonó para dedicarse a las piezas de collage con telas. Viaja acompañada de una gran bolsa de retales con los que hace instalaciones en el entorno.

Imágenes obtenidas de trenisti, de ziguline y de paperblog

30 de enero de 2012

Costruttori di Babele, outsiders italianos

costruttori_di_babele

costruttori_di_babele

Hace poco he recibido por gentileza de Gabriele Mina, autor del sitio web Costruttori di Babele su recién publicado libro que, con el mismo nombre que su página, recoge artículos sobre las arquitecturas fantásticas y universos irregulares de Italia.

En él participan Eva di Stefano, Cristina Calicelli, Daniela Rosi, Roberta Trapani, Bruno Montpied, Luisa Del Giudice y Bianca Tosatti.

En el próximo post hablaré de algunos artistas muy interesantes recogidos en él, como Melina Riccio (la mujer que aparece en la imagen superior) o Giovanni Bosco, conocido por sus murales en los muros de Castellammare.

Podéis encontrar más información sobre Costruttori di Babele en la Editorial Eleuthera
¡Muy recomendable!

Páginas: 1 2 3 4 5