Archivo de octubre de 2010

31 de octubre de 2010

Ronan‐Jim Sévellec, el estudio y el artista

Ronan-Jim Sevellec

Ronan-Jim Sevellec, 196. Imagen a escala (2000), 42x58x45. Imagen procedente de: TOSATTI, B. (2006) Beautés insensées. Figures, histories et maîtres de l’art irrégulier. Milán: Skira.

El artista Ronan‐Jim Sévellec (Brest, 1938) parece haber querido retratar su fascinación por el Síndrome de Diógenes. Sus interiores a escala recrean espacios  íntimos y oscuros dentro de cajas de plexiglás. En oposición a los espacios idealizados de las casas de miniatura victorianas, Sévellec se sumerge en la escenificación de interiores que muestran el declive de los objetos durante años de uso y acumulación. Su propio estudio parece una de sus obras.

Ronan-Jim-Sevellec

El estudio de Ronan‐Jim Sévellec. Fuente

Los paralelismos entre los estudios de los artistas y sus obras son revisados por Ángel González en uno de los capítulos de su libro Pintar sin tener ni idea. En él habla de los estudios como caldos de cultivo de serendipias. Antes de que la obra comience siquiera a esbozarse ya camina entre los objetos y herramientas del estudio, entre los desórdenes o los órdenes del espacio de trabajo.

La mesa de trabajo del artista plástico Albert Porta (Barcelona, 1946) tiene el material colocado de manera que no bloquee su inspiración, que la deje surgir. Más conocido como Zush/Evru, Albert Porta creó Evrugo, un Estado que representa ante todo un estado mental y que posee su propio mapa, alfabeto, moneda, pasaporte y bandera. Buena parte de su universo plástico se basa en la invención de sus propios sistemas y rituales creación.

zush

Detalle del Estudio de Zush y obra

23 de octubre de 2010

Listas e inventarios (Seminario Artescrituras en La Casa Encendida)

¿El inventario es una técnica narrativa? En el seminario Artescrituras se habló de la supuesta objetividad de los inventarios, de las listas de Borges, de las de Georges Perèc, “me gusta hacer listas” dijo Rodrigo Fresán, que también mencionó las listas en las canciones de Bob Dylan; y Dora García las letanías, la idea de archivo ligada a la mortalidad, a la acumulación.

Cuando elaboramos una lista, da igual que sea de la compra, aun agotado lo imprescindible deseas añadir más registros. Para ser una buena lista ha de coquetear con agotar el tema, en un simulacro de conclusión.

ignasi aballíIgnasi Aballí [fragmento de instalación] Fuente

Al ver la obra de Ignasi Aballí pienso que se descubre algo en el proceso de elaborar listas, me refiero a algo más allá de la contemplación de una fría sucesión de registros. La acumulación de elementos es más que la suma de ellos. Se crea un significado. Se pone de manifiesto la distancia con la realidad, que al mismo tiempo se acerca y queda más lejos, algo así (aunque sea cursi) como cuando miramos el firmamento y las medidas con que funcionamos quedan en suspenso.

bispo_do_rosarioBispo do Rosário [fragmentos de sus listas bordadas]

Debe haber algo de placer en transformar el caos, en fabricar concreciones al volverlas visibles.

Cuanto más se anote más se salva de la pérdida. Así lo vivió Bispo do Rosàrio (Ver más entradas sobre Bispo en elhombrejazmin.com) en su batalla contra el tiempo, mientras preparaba su inventario general del mundo.

El origen mismo de la escritura es hacer listas. El lenguaje escrito se ideó para hacer inventarios y registrar las operaciones monetarias. Platón cuenta una fábula acerca de la invención de la escritura que advierte de los peligros que entraña para la memoria: Cuando el dios egipcio Thot inventó la escritura, presentó su creación al rey de Tebas esperando ser alabado por su ingenio. Para su sorpresa, el rey reaccionó con un profundo recelo. Pensaba que materializar la sabiduría en un escrito equivaldría a cambiarla de sitio, es decir, a que abandonara al individuo y su comunidad para pasar a manos de unos pocos, que podrían repetir las palabras sin necesidad de comprenderlas.

10 de octubre de 2010

Giovanni Battista Podestà y la muerte

giovanni_battista_podesta2

La muerte aparece en las creaciones de Giovanni Battista Podestà (Italia, 1895-1976) como una sombra domesticada, en ningún caso como un tabú. Su experiencia con la muerte y el duelo parte de la infancia, con el prematuro fallecimiento de su padre. Más tarde combatió en las dos guerras mundiales, de la primera vuelve turbado por las atrocidades presenciadas. La segunda no hace sino reactivar la herida abierta con la primera.

La vuelta a la vida civil tampoco le resulta sencilla porque Italia sufre en esos momentos un cambio profundo en su fuerza laboral que abandona el medio rural y con él sus raíces tradicionales más profundas. Podestà siente su identidad bascular y se vuelca en su producción pictórica y escultórica. La imagen de la muerte está también presente en sus ropas, desde el abrigo hasta las corbatas pintadas.

Podestá se instala en Laveno, donde entre otras excentricidades asiste a cada enterramiento. Aunque no conozca al difunto, acompaña al cortejo fúnebre y pronuncia algunas palabras a modo de despedida. La recreación de su propia muerte es otras de sus obsesiones. Construye su propio ataúd y algunas piezas pequeñas como esta que se muestra Le mie spoglie mortali (s.f.) donde unos esqueletos entregan su cadáver a la tierra. El autor utiliza cabello y pelo de su barba para reforzar la semejanza con su autorretrato.

giovanni_battista_podesta

Las imágenes y la información para este post proceden de: TOSATTI, B. (2006) Beautés insensées. Figures, histories et maîtres de l’art irrégulier. Milán: Skira.