Archivo de enero de 2008

20 de enero de 2008

Libretas (II)

libretasDos nuevas imágenes de libretas. La primera es un libro de nudos realizado por Rose-Marie Lortet. (1945, Vernon). Lortet empezó muy joven a manejar las fibras para crear objetos. Aprendió observando a su madre y a su hermana, pero su caso era muy diferente pues no le interesaba el arte del tapete sino “construir imágenes flexibles que pudieran seguirme a todas partes.

La segunda es una de las múltiples hojas de material impreso reutilizado por Kunizo Matsumoto (Osaka, 1962) que siendo analfabeto estaba fascinado por los signos tipográficos. Trabaja los ideogramas copiándolos de sus fuentes favoritas (relacionadas con el kabuki o con la ceremonia del té japonesa) y en ocasiones los reinventa creando símbolos nuevos. Siempre se mueve por la ciudad con su mochila, su riñonera y un par de bolsas de plástico para recoger el material que encuentra.

16 de enero de 2008

Imágenes de libretas (II)

Adolf Wölfli (1929), Heinrich Herman Mebes (1913).


Joseph Heinrich Grebing (1915/1921), Peter Meyer (Peter Moogg) (1920)



August Johann Klose (sin fecha) y Constance (sin fecha).

Eugen Hirneis (1910- 1915) y Emma Hauck, Carta a su marido (1909).

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Cuadernos de Adolf Wölfli, (entre 1908 y 1930)

La mayoría de estas obras han sido realizadas por enfermos mentales en psiquiátricos y pertenecen a la colección Prinzhorn. Hay historias interesantes detrás de cada uno de ellos. Sólo hablaré de Emma Hauck, su cuaderno es una larga carta a su marido escrita desde el psiquiátrico. Aprovechaba todos los rincones de la hoja superponiendo unas frases a otras. El resultado es difícil de leer pero parece que necesitaba llenar el vacío de su existencia más que comunicar realmente con su marido. A veces repite obsesivamente una misma frase “ven”, “ven, cariño”, “¿Cuánto tengo que esperar hasta que te dignes a venir a buscar a tu mujer?/ Ven, ven, ven/ No puedo soportar seguir sin tí/ Quiero estar contigo/ No importa/ Ven, ven, ven/ ¿Me quieres?/ ¿Ven, ven, ven” Antes de entrar en el psiquiátrico de Heidelberg, Hauck no conseguía llevar bien su vida de esposa con niños. Se le diagnosticó esquizofrenia incurable y permaneció en la clínica hasta su muerte.

15 de enero de 2008

Abuela Moses

Ann Mary Roberts (Abuela Moses) empezó a pintar con 76 años con un vigor que la llevó a terminar más de 1500 obras antes de su fallecimiento a los 101 años. Su vida no fue fácil, cinco de sus diez hijos murieron y llevó una vida de duro trabajo como granjera. Cuando murió su esposo, ella tenía 66 años y se negó a dejarse arrastrar por la tristeza. Siguió bordando telas, como siempre había hecho, hasta que un día no pudo hacerlo, se le caía la aguja. Fue entonces cuando agarró el pincel. Moriría con él en la mano.

“Miro mi vida como un día de trabajo bien cumplido, que ha sido efectuado y con el que estoy satisfecha. Hice lo mejor que pude con lo que el destino me brindó. Y la vida es lo que de ella hacemos, siempre lo ha sido, y siempre lo será”. Abuela Moses

5 de enero de 2008

Arte a partir de los 60 años

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Vollis Simpson “Molinillos gigantes”
Fuente: MAIZELS, John (1996) Raw Creation. Outsider Art and beyond. Hong Kong, Phaidon

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Tressa Prisbey “Bottle Village”
Fuente: SCHUBERT, Marcus (1991) Outsider art II: Visionary environments. Kyoto, Art Random 75

Tressa Prisbey, comenzó a construir a los 60 años el que sería llamado Bottle Village. Todo empezó por la necesidad de levantar un lugar para guardar su colección de 17000 lápices. Pensó que una manera económica de hacerlo podría ser servirse de botellas amalgamadas con cemento. Debió encontrar la experiencia muy gratificante pues dedicó los veinte años siguientes a la construcción de otras trece casas de botellas, dos pozos de los deseos, una fuente, varias plantaciones, dos altares y un paseo de mosaicos. Los únicos materiales que compró fueron cemento, arena, papel de pared y vigas de madera. El resto lo tomó del vertedero local.

Tressa se casó a los 15 años con un hombre de 52 que ya tenía siete hijos. Le dejó, quedándose a cargo de los niños, seis de los cuales murieron. En su obra hay abundantes referencias a la maternidad y también invocaciones de magia simpática (pozos de los deseos, amuletos…). De lo que más orgullosa estaba La señora Prisbey era de su capacidad para generar algo de la nada.

“Cualquiera puede realizar cualquier cosa con un millón de dólares. Fíjate en Disney. Pero hace falta algo más que dinero para crear algo de la nada, y mira lo bien que me lo he pasado haciéndolo.”

Tressa Prisbey

Otra demostración de vitalidad e imaginación: Vollis Simpson, que era fabricante de maquinaria para transportar casas. En su jubilación aplica sus conocimientos en la construcción de unos molinillos de diez metros de altura a partir de carrocería y otros desechos de vehículos. En Alcolea del Pinar, Guadalajara, tenemos el ejemplo de Máximo Rojo. A los 67 años comienza a transformar su jardín en un museo que llamará “El Jardín Escultórico”
(ver entrada “Museos personales”)