29 de julio de 2015

Josep Baqué, el policía que creó un bestiario

josep-baque-retratoJosep Baqué fue un policía municipal barcelonés que en su tiempo libre compuso un atlas de 1500 monstruos.

Para ser un agente de la ley los monstruos de la calle le interesaban bastante poco. Lo suyo eran las criaturas inventadas, seres surgidos de la yuxtaposición de miembros animales de diferentes especies con actitudes o detalles humanos.

Josep Baqué fue probablemente un hombre de la mente más que de la tierra. Un hombre que se esforzó por mantener un equilibrio entre interactuar con el mundo y su tendencia a retirarse de él.

Nació en Barcelona en 1895. Un dato curioso es que su madre habría querido tener una niña y lo vistió como tal hasta la edad de cinco años. Esto que puede parecer anecdótico quizás jugó un papel en esa vida disociada que después le llevó a vivir entre dos mundos: el real y el de su fantasía. Cuando no nos sentimos aceptados podemos huir hacia dentro y vivir en este mundo pero, como dijo Cortázar, con “la sensación de no estar del todo”.

Más tarde, en el colegio, le costaba la disciplina de estudio y se mostraba rebelde y excéntrico. Ya de niño aprendió a evadirse en el arte sobrevolando las ilustraciones de las revistas de Art Nouveau que le regalaba su tío. Es posible que su sensibilidad para el color y la ornamentación despertaran al contacto con estas ilustraciones y con los azulejos de la fábrica en la que trabajaba su padre, muy exitosa en la época.

Decidido e independiente, abandonó su casa con tan sólo 17 años para ganarse la vida en el extranjero, algo poco habitual en la época. Estuvo primero en Marsella y luego en Alemania, desarrollando trabajos diversos como pinche o picapedrero. Allí, sus cabellos rubios, su gran estatura y su dominio del idioma le jugaron una mala pasada cuando, en los albores de la Primera Guerra Mundial, intentó volver a España. Cosa que no consiguió hasta pasados varios trámites para demostrar que no era un desertor alemán.

Una vez en España tuvo que cumplir con sus obligaciones militares pero intentó mantenerse todo lo desapegado que le permitían los castigos.

Entre 1920 y 1928 vivió en Alemania, Bélgica y Francia, trabajando la mayor parte del tiempo como grabador en piedra de monumentos funerarios.

Nadie sabe porqué decidió regresar a Barcelona en 1928. Allí le consiguieron un empleo como guardia municipal y en ello trabajó hasta su muerte. Lo hizo de forma correcta pero desapasionada, sin solicitar jamás una promoción. Fue un policía amable que se llevaba bien con el vecindario y que evitaba los conflictos cuando le era posible. Se cuenta como ejemplo que prevenía de su llegada a los vendedores ambulantes caminando lentamente para darles tiempo a retirarse.

Vivió soltero y con su madre hasta la muerte de ésta y no se le conoció novia hasta su fallecimiento en 1967, momento en que una mujer se puso en contacto con su sobrina para anunciarle la existencia de la obra. Su familia siempre le tuvo por una persona reservada. Su sobrina, la persona a la que estuvo más unido, cuenta que se distanció y dejó de visitarla a raíz de su casamiento. Lo que ésta no sospechaba era la existencia de una segunda vida de creaciones fantásticas a la luz de un flexo, cuando con el deber cumplido, Baqué se sentaba en su escritorio y se reencontraba cada tarde con su extensa enciclopedia.

Observando los dibujos uno comprende que Josep Baqué se divertía, que jugaba. Que en la soledad de la creación se cargaba de la energía que la existencia mundana, siempre un poco ajena aunque no del todo indeseable, le hacía perder. Probablemente también se sosegaba y experimentaba ese extraño placer que sólo entendemos los niños raros, los que nos hemos abstraído —o substraído de la realidad— dibujando nuestra propia baraja de cartas. Esa mezcla de goce y ligero tedio al terminar una carta y pasar a la siguiente. Ponerlas todas juntas. Ver lo que se va creando. Guardarlas. Volver a mirarlas al día siguiente. Sentirse orgulloso y avaro.

Es posible que crear este atlas fuera para Josep Baqué una forma de regresar a la cálida guarida del niño solitario, inteligente, sensible y ligeramente inadaptado. Una manera de recuperar ese reducto de placer donde el tedio de la serialización y la diversión de las variaciones crean un caldo de fantasía y control de lo más reconfortante.

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Su enciclopedia de monstruos está compuesta por 1.500 dibujos de criaturas clasificadas como: “bestias y animales salvajes”, “hombres primitivos”, “murciélagos e insectos”, “arañas gigantes”, “serpientes”, “caracoles”, “pulpos y sepias”, “animales alados y peces”.

Cada lámina mide aproximadamente 17 x 34 cm y están realizadas con lápiz, témpera, tinta y acuarela sobre papel granuloso que encontraba en el trabajo. Todas cuentan con un marco y unas guías a lápiz para alojar una leyenda que permanece en todos los casos vacía.

Para Baqué la categorización y el orden eran muy importantes y las piezas están numeradas y recogidas en un estuche de cartón. Toda una suerte porque nos permite ver las diferencias entre los primeros dibujos, más naives, y los últimos, donde se aprecia la evolución.

— Hasta aquí llega el post sobre Josep Baqué y comienza una anécdota, si sólo te interesa Baqué aquí termina tu lectura—

Me encantan las casualidades y no puedo dejar de contarlo. Las casualidades son regalos que la vida reparte caprichosamente si bien, como dijo Pasteur, la casualidad tiende a sorprender a los espíritus atentos. También es cierto —y esto ya no lo dijo Pasteur — que a veces lo que parecen casualidades no son sino el fruto de una guía inconsciente en esos momentos en que la consciencia cree que manda y sin embargo te lleva a ver dos exposiciones que en principio no tienen nada que ver con Josep Baqué.

Y así fue como me tocó el regalo de la casualidad. Tras pasar la mañana inmersa en unos libritos de Josep Baqué que un amigo lector del blog ha tenido la amabilidad de enviarme, voy al Caixa Forum para ver una exposición que tenía pendiente desde hacía tiempo: Yo veo lo que tú no ves, una pequeña pero nutrida muestra sobre arte realizado por personas con TEA.

Allí me sorprendo con el paralelismo entre las obras de Baqué y las de Lilja Beer, una mujer de 37 años con autismo que también atesora su propia granja de animales imaginarios dibujados con lápices de colores y bolígrafos. La afinidad con los monstruos de Baqué salta a la vista.

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Dicho sea de paso la exposición merece la pena por el interés de algunas de las obras y porque ayuda a comprender la experiencia —la dureza y la riqueza— del autismo a través del testimonio gráfico/animado de algunas personas.

Aprovechando la visita al Caixa Forum voy a por la segunda exposición que tenía ganas de ver, una sobre animales en el arte egipcio. Lo sorprendente en este caso no sé si es la casualidad o que no me diera cuenta hasta ahora, escribiendo este post, del evidente paralelismo que hay también entre Baqué y el imaginario egipcio, que observaba, escogía y mezclaba los animales para concebir criaturas simbólicas.

Y después de este baño de criaturas inéditas me entran ganas de ponerme a dibujar y a crear mi propio bestiario.

¡Hasta después de las vacaciones!

17 de julio de 2015

La Finca de las Piedras de Roberto Pérez en peligro



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Fuente del vídeo y de la imagen: Granada Digital

Esta obra es la huella de una acto íntimo y expresivo desarrollado durante más de 20 años por Roberto Pérez, que ha combinado su profesión de médico con su pasión de arquitecto margivagante. La Finca de Piedras, ubicada en el Fargue (en la provincia de Granada) es para Roberto muchas cosas…

Es un espacio social: un lugar de reunión para amigos y familia, donde se celebran encuentros y fiestas. Surgió una fría noche en la que Roberto estaba sentado con su novia en dos sillas de plástico disfrutando de la naturaleza y de su terreno, en el que aún no había nada. Ahí nació la idea de lo que él llama “el mirador”, una pequeñísima estructura de dos plantas en la que podemos encontrar un sofá y un telescopio para perderse en las estrellas.

Es un espacio terapéutico: un rincón para la catarsis, para desahogar frustaciones y ansiedades a través del trabajo físico, de la creatividad y del contacto con los materiales y la naturaleza.

Es un lugar para la creación y el reciclaje: donde se aprovecha tanto lo que el medio ofrece como desechos o restos de otras construcciones. Roberto es además una especie de hombre del renacimiento que bucea en muchas disciplinas. Este cirujano, artista, acupuntor, escultor, arquitecto… se acerca a las cosas con mirada de científico y espíritu amoroso y de juego ¡vaya mezcla de lujo! Su obra comprende además pintura, escultura en piedra, madera y forja, arquitectura, vidrieras, creación de biotopos, reforestación de terrenos intrasitables…

Ahora, la Administración priva a Roberto de seguir trabajando en su creación y le impone una sanción ridícula: 99.901€ más el expediente de derribo. La cifra en sí tiene guasa, parece una invención de Julio Cortázar hablando de una multa que ponen los famas a los cronopios por hacer ostentación de su cronopiez.

Me parece una enorme hipocresía que en España se permitan aberraciones urbanisticas de todo pelaje y vengan a molestar a Roberto, cuando lo que él hace es aportar diversidad y riqueza a la relación entre arquitectura y naturaleza. La Administración, ese monstruo sin cara todo supuesto rigor y ley, aparece para aplastar sin pestañear las ilusiones de un hombre. Y cómo va a ver o a pestañear si no tiene ojos, ni corazón para conmoverse, ni manos para abrazar la singularidad de los individuos.

Firma aquí si quieres colaborar para que no obliguen a derribar a Roberto Pérez su creación:

En este enlace puedes leer un artículo de Granada Digital sobre Roberto Pérez y su obra: http://www.granadadigital.es/la-finca-de-las-piedras-encantadas-de-el-fargue-que-podria-desaparecer/

17 de mayo de 2015

Primer día de un psiquiátrico deshabitado, los espacios de Toén

 

En este enlace puede verse el libro de Adriana Leira, fotógrafa y documentalista que fue testigo con su cámara del cierre del manicomio de Toén. Las fotografías son del día siguiente al traslado y en estos momentos la autora prepara la edición del documental “La Mudanza”, con los testimonios de las personas que compartieron aquel momento histórico.

El manicomio ya está cerrado pero la expresión “¡Vas a acabar en Toén!” sigue siendo utilizada por los ourensanos para señalar un comportamiento poco cuerdo. Es probable que el Hospital Psiquiátrico de Toén, cerrado en enero de 2012, perdure mucho tiempo en el imaginario cultural gallego como símbolo de la locura. Locura entendida “a la antigua manera”, pues en palabras de Adriana Leira, se trataba de una arquitectura creada para “contener” a los locos. De un espacio que, a pesar de las protestas del personal y de las familias de los pacientes, nunca consiguió el presupuesto necesario para ser transformado en un espacio terapéutico. Las personas que allí trabajaron lo describían de esta forma:

“Nos encontramos con un hospital muy deteriorado, sin las mínimas condiciones hosteleras, aislado y que fomenta el apartheid y el estigma y por otro la reivindicación de un espacio mejor, digno, saludable, confortable e inscrito en la vida social; que no expulse, sino que acoja en un vínculo social a sus moradores, eso sí con sus peculiaridades, que la mayoría de las veces están muy alejadas de lo normativo neurótico, que trenza lo social de esa categoría.”

“Frío, con barrotes en las ventanas, que le otorgan un aspecto más carcelario que sanitario, sin aseos individualizados en las habitaciones, lo que obliga a duchas comunes, y un diseño arquitectónico global antiguo y deteriorado, lo convierten además de por muchas otras razones, en un espacio inhabitable y nada terapéutico.”

El hospital fue fundado en 1959 por Manuel Cabaleiro Goas y nació como un proyecto faraónico, con todos los avances de la psiquiatría de la época. Fue exitoso durante los años 60, hasta que a principios de los 70 empezó el declive, con la muerte de Cabaleiro.

Cuarenta años después, en 2010, Mª Jesús Gómez Rodríguez, Mª Alcira Cibeira Vázquez, Yolanda Castro Casanova, Manuela Gil Vázquez y José Antonio Camposse escribieron al valedor do Pobo para denunciar la situación deplorable en que se encontraba y para conseguir una mejora más que necesaria. Las visiones contrapuestas provocaron un gran conflicto social y político del que da cuenta este artículo en la revista Norte de Salud Mental:

Toén: la historia se repite… muchos años después

Chús Gómez, Alcira Cibeira, José Antonio Campos. Psiquiatras, Hospital de Toén.
Yolanda Castro Casanova. Psicóloga Clínica, Hospital de Toén.
Luis Rodríguez Carmona Trabajador social, Hospital de Toén.
Moncho Area. Psiquiatra, Hospital de Conxo.

Finalmente, se decidió cerrar el hospital en enero de 2012 y los pacientes fueron reubicados en el Hospital de Piñor, antiguo tuberculoso. Por suerte, o mejor dicho gracias al exhaustivo trabajo de recuperación e inventariado de Alcira y Martín, se han salvado todas las piezas de los antiguos talleres de artes plásticas que estaban en los rincones mas insólitos del hospital y que hoy forman parte de la Colección de Toén.

Éstas son algunas de ellas:

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Imágenes de las obras de la Colección de Toén facilitadas por Alcira Cibeira.

En este enlace al blog “Diario de un médico de guardia” de David Simón puede encontrarse un interesante post sobre hospitales abandonados y mucha más información sobre Toén, psiquiatría y salud mental.

25 de abril de 2015

La Imagen Salvaje

Soy cámara. El programa del CCCB // La imagen salvaje producido por el CCCB.

“Soy Cámara” se adentra en el arte Outsider para repensar lo que compone el entorno del arte y para preguntarse por su equivalente audiovisual. Este programa parte del curso “La imagen salvaje” (Aula XCèntric 2015) organizado por el Institut d’Humanitats de Barcelona.

La reciente fascinación por el llamado arte Outsider nos lleva a preguntarnos por la posibilidad de que exista algo semejante en el ámbito del audiovisual. “Soy Cámara” se adentra en este terreno tan difícil de delimitar y que obliga a preguntarse por los cambiantes gustos y códigos que rigen el mundo del arte.

18 de abril de 2015

Serie de documentales Journeys into the Outside

Interesante documental, dividido en tres episodios, sobre algunas maravillas outsider de todo del mundo.

Primera estación del primer episodio: Les Rochers Sculptés. Situada cerca de St Malo, se trata de una formación rocosa tallada por el Abad Adolph Julien Fouré entre 1894 y 1910 y que representa las fechorías que unos temibles piratas, Les Rothéneufs, habían perpretado en la zona.

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En el documental se lanzan algunas preguntas interesantes como qué pudo llevar a este hombre religioso a dedicar los últimos 16 años de su vida a tallar las rocas para ilustrar un tema profano. Él afirmaba haberlo hecho para pasar el tiempo pero a buen seguro había maneras más sencillas de hacerlo, teniendo en cuenta que había sufrido una enfermedad que le dejó medio paralizado, sordo y mudo.

A pesar de estas dificultades físicas, él y un hombre que fue su ayudante se dedicaron a esculpir las piedras de granito de la playa representando las batallas que habían tenido lugar en la región durante el siglo XVI.

Para representar los cuerpos retorcidos y las muecas de los rostros, aprovecharon las formas que les sugerían las rocas. Entre todas las materias orgánicas, la roca parece ser una de las más sugerentes e invitantes para proyectar en ellas el archivo de imágenes que late en nuestro subconsciente.

Hoy en día esta intervención, lamida por el mar y por las pisadas de los turistas recupera poco a poco su forma originaria, perdiendo las huellas del esfuerzo del abad Fouré.

5 de abril de 2015

Josefa Tolrà

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Josefa Tolrà (Cabrils, 1880-1959), también conocida como “La Pepeta de Cabrils” o “La tía Pepeta”, fue una campesina que vivió los duros años de la posguerra española a las órdenes de unos “seres de luz” que la guiaban como dibujante y que la convirtieron en la médium de este pequeño pueblo del norte de Barcelona. Ella se definía a sí misma como mediadora mecánica y dibujaba en estado de trance en papeles y libretas, a menudo superponiendo textos en catalán y en castellano (aunque esta lengua le era prácticamente desconocida).

En sus viajes místicos veía lugares en los que nunca había estado; escenarios que luego aparecían en sus dibujos. Es posible que estas evasiones le ayudaran a superar la pérdida de sus dos hijos varones, uno antes y otro durante la Guerra Civil. La muerte del segundo fue para ella especialmente traumática: la dejó muy trastornada y comenzó a tener alucinaciones auditivas. Por suerte, alguien le recomendó que dibujara lo que la perseguía y de esta manera pudo canalizar sus miedos y convertirlos en algo positivo. Tenía por aquel entonces sesenta años y, aunque apenas pudo estudiar, escribía sin tener conocimiento de temas como la teoría de los colores, sobre Cristo, Napoleón o el poeta Verdaguer. La vanguardia catalana de aquellos años se interesó por sus creaciones y llegó a exponer, casi octogenaria, sus dibujos en la Sala Gaspar de Barcelona en el año 1956.

Hacía tiempo que quería referenciar en El Hombre Jazmín, aunque fuera brevemente, a esta artista mediúmnica que ha merecido una exposición individual en Mataró, algo que demuestra la lenta pero progresiva sensibilización que tiene lugar en España respecto a estas manifestaciones incasificables, excéntricas y excepcionales. En realidad, la obra de Josefa Tolrà ya había entrado en el Arte avalada por el interés que suscitaba en personas del arte y la cultura como Tàpies o Brossa, que se interesaron por sus creaciones y la llevaron a exponer en la Sala Gaspar de Barcelona en el año 56. De hecho muchas de las obras de la reciente exposición en el Can Palauet de Mataró forman parte de la colección del MNCARS.

Puede encontrarse información ampliada sobre esta artista en este artículo de la comisaria de la exposición en Mataró, Pilar Bonet: Artículo sobre Josefa Tolrà en La Vanguardia o en este Artículo de El Cultural.

3 de marzo de 2015

Sauvées du désastre, œuvres de deux collections de psychiatres espagnols (1916-1965)

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Esta exposición que puede verse en París entre el 7 de marzo y el 11 de abril de 2015 en la Galería Christian Berst recoge obras realizadas en España por enfermos mentales desde los años 10 hasta los 60 del pasado siglo xx, obras que han sido salvadas de la desaparición gracias al interés de dos figuras infaltables de la psiquiatría española, el Dr. Gonzalo Rodríguez Lafora y el Dr. Ramón Sarró Burbano, así como a la voluntad de sus respectivas familias por conservar tan importante legado.

Ambos psiquiatras, Lafora y Sarró, fueron figuras singulares en su época, psiquiatras inquietos y controvertidos que supieron ver más allá de la cerrazón de la psiquiatría española imperante y que cultivaron una intensa relación con lo que sucedía en Europa, desarrollando entre otros intereses, curiosidad y ánimo de estudio hacia las obras realizadas por enfermos mentales. Ambos expandieron los límites de la enseñanza que se impartía en su país, cursando parte de su formación en el extranjero y ambos sufrieron la politización de la psiquiatría durante la época de la dictadura.

En España, tras la guerra, los psiquiatras del bando ganador quisieron romper con el discurso anterior en pos de un «regeneracionismo moral» que no podía permitir que se desdibujara la frontera entre la cordura y la locura. Esto supuso un gran condicionante para los investigadores y una gran depreciación del arte realizado por los enfermos mentales, cuya puesta en valor, interpretación y conservación fue llevada a cabo por unos pocos psiquiatras aislados que, siguiendo la estela de Hans Prinzhorn, observaron estas creaciones con interés diagnóstico y antropológico. Entre ellos destacan Gonzalo R. Lafora, Ramón Sarró, Joan Obiols o José Antonio Escudero Valverde.

El grueso de la exposición que hoy podemos contemplar en la Galerie Christian Berst está formado por obras pertenecientes a la colección de Gonzalo R. Lafora, obras anteriores a su exilio forzado por la Guerra Civil Española y que se remontan por tanto a los años 20 y 30.

El Dr. Lafora intentó reunir una colección inspirada en la de Hans Prinzhorn, y consiguió exponerla en dos ocasiones. La primera en España, en diciembre del año 1935, en una “Exposición sobre plástica psicopatológica” organizada en el Instituto Cajal de Madrid. La segunda en París, en 1950 en el marco de la Exposición Internacional de Arte Psicopatológico que tuvo lugar en el Hospital de Sainte-Anne. Una exposición que contaba con obras procedentes de cuarenta y cinco colecciones de diecisiete países, agrupadas por diagnósticos psiquiátricos.

Las obras de la colección del Dr. Ramón Sarró son algo posteriores, fueron realizadas entre los años 50 y 60 y son en su mayor parte anónimas. Ramón Sarró Burbano promovió una exposición de Arte Psicopatológico en 1958 con motivo del IV Congreso Mundial de Psicoterapia organizado por el H. Clínico de Barcelona y analizó extensamente las obras de los enfermos mentales en su libro “De la teoría mitologemática al homo demens” centrándose en el estudio de algunos casos que vivió de cerca como el de Buey, un paciente con esquizofrenia que llevaba a dibujo sus delirios y cuya producción lamentablemente se ha perdido.

La mayor parte de la colección del Dr. Sarró ha desaparecido. Las obras supervivientes que podemos ver aquí, fueron rescatadas en los años 80 por el mismo Sarró y su nieto Ramón Sarró Maluquer en una visita a un Hospital Mental de Reus. Luego las obras se extraviaron de nuevo y permanecieron en paradero desconocido hasta comienzos del 2000, cuando aparecieron en dos tandas, en sendos rollos mal conservados en rincones de la inmensa casa que el doctor tenía en Barcelona. Por fortuna, poco después tuvieron lugar dos proyectos expositivos que propiciaron su restauración, Il.luminacions, una exposición organizada por Pilar Parcerisas sobre los visionarios en Catalunya y Pinacoteca psiquiátrica en España 1917 – 1990 una amplísima muestra comisariada por Ana Hernández de excelente planteamiento que reunió entre otros, obras del Dr. Lafora y del Dr. Sarró.

Más información en la web de la galería Christian Berst

13 de febrero de 2015

¡Ya a la venta!

libro art brut en españa
Ya está a la venta mi libro “Arte Outsider. La pulsión creativa al desnudo” que recoge buena parte de la información publicada en El Hombre Jamín y en mi tesis doctoral. Viene con una promoción del 10% de descuento (introduciendo el código “outsider”) y envío gratis a cualquier punto de España si lo compráis antes del 26 de febrero en la web de Editorial Sans Soleil.

Si os gusta más comprar en librerías, también podéis encontrarlo en Madrid en cualquiera de estos lugares:

- La Central del Reina Sofia.
- La Central de Callao.
- Antonio Machado Libros.
- Cave Canem.
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¡Espero que os guste!

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